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¡Desde chiquitito!

Primavera de 1992. Ahí estaba yo con mi equipación del Real Madrid. Bueno, equipación…Ese escudo, además de parecer que lo había bordado una manca, era más falso que los penaltis a favor del Barça, o que el doctorado en termodinámica de Kiko Rivera. ¡O más falso que los besitos que te da tu suegra! Pero yo era feliz de mostrar mi madridismo. Lo que nunca entenderé es por qué estaba yo tan doblao en esa foto, que parece que me había hincado una botella de Fino Quinta yo solito. Pero yo no podía ser más feliz de mostrar mi madridismo. Las calzonas desde luego me las colocaba cual torero, hasta los sobacos, aunque, ¿y esas piernas? Con esas piernas que tenía tan escuchimizadas poco fútbol iba yo a mostrar. Me iba a desmontar más rápido que una pieza de Lego, ¡ni Prosinecki oiga! Pero qué feliz estaba de mostrar mi madridismo. Por aquél entonces no tenía ni idea de cuántos títulos tenía el Real Madrid ni del prestigio que ostentaba, pero sí sabía deciros de memoria la alineación de aquél Madrid de Buyo, Zamorano, Míchel, Hierro…

Hoy, a mis 31 años, disfruto de ver jugar al Madrid como cuando era pequeñito. Sigo llorando de emoción cuando veo a los blancos levantar un título, como también lloro de rabia cuando soy testigo de sus derrotas, de esas que duelen, aunque por suerte, de esas hay pocas. En estos últimos años los madridistas hemos podido emborracharnos de alegría al ver a nuestro equipo levantar tres Copas de Europa, las dos últimas seguidas. El Real Madrid es el club con más copas europeas, doce. Fue el único en ganarla en cinco ocasiones consecutivas (1955-56, 1956-57, 1957-58, 1958-59, 1959-60) y ya en el formato actual de la Champions League, es el único equipo en conquistar el título dos años consecutivos (2015-16, 2016-17). Llevamos unos años donde el Real Madrid sigue marcando a fuego su sello en la historia del deporte. Qué afortunado somos de vivir momentos tan únicos. Me vuelve loco ver jugar a mi Madrid, y qué os voy a contar cuando lo veo hacer historia. Historia que tú hiciste, historia por hacer… Ni si quiera sabría deciros por qué me hice del Real Madrid. Quizás me viera influenciado por la gran cantidad de madridistas que hay en mi querida ciudad, pero sinceramente, no lo siento así. Sí recuerdo el sentirme enamorado de ver a los jugadores lucir el color blanco como nadie, me encantaba imaginarme jugar al fútbol ante la atenta y vehemente mirada de miles de personas que no paran de animar. Aún hoy, cuando cierro los ojos antes de quedarme dormido, me gusta imaginarme vestido de corto jugando en el Santiago Bernabéu, marcando goles y celebrándolos con la afición. Sigo siendo ese niño que, sin tener hechuras de futbolista, sigue soñando que es uno de ellos.

¡HALA MADRID SIEMPRE, AMIGOS MÍOS!

 


El último partido de Raúl, el adiós de una leyenda del deporte. Gracias, eterno capitán

La otra noche te vi jugar, querido Raúl, el que sería tu último partido como futbolista. La pasada madrugada del 16 de noviembre me encontraba pegado a la televisión, totalmente emocionado, expectante, viéndote levantar tu último título. ¡Qué merecido lo tenías! Conseguiste meter a tu equipo, el New York Cosmos en la final de la NASL. En el minuto 61 del pasado día 7 de noviembre, contra los Strikers de Fort Lauderdale, metiste el gol que os daba la victoria y el pase a la final. Menuda manera de retirarte Rulo, luchando por otra final, otra nueva gesta en tu envidiable trayectoria. Desde ese mismo momento, contaba los días para poder disfrutar una última vez de tus jugadas, esas tan inesperadas e imposibles para muchos, de esas triquiñuelas, como tú siempre las has llamado, esas que tan bien se te dan y que nos han dado tantas alegrías a los que siempre te hemos seguido con admiración, ya lucieras la camiseta de nuestro querido Real Madrid, o la del Schalke 04, Al-Saad, o por último al del NY Cosmos.

Celebré los tres goles de Cellerino, uno gracias a un gran pase tuyo, como si el Cosmos fuera el equipo de mis amores de toda la vida. Cuando la verdad es que sólo he visto sus partidos por ti, porque de nostalgia nadie me curará nunca, y sigo siendo aquél niño que se deleitaba viéndote, viendo al más listo de la clase hacerle esos quiebros a los porteros, dejándoles en ocasiones sentados y es que, ¿a cuántos equipos les has hecho goles, querido Raúl? ¡Cuántos chirlazos se han comido los porteros que te ponían en frente! El 7 del Madrid, el eterno capitán. Nuestra referencia en ataque durante todos los años que estuviste en el Real Madrid. Ya hiciera el club el fichaje que hiciera para la delantera, los madridistas sólo ansiábamos verte marcar a ti los goles de la victoria. El equipo nos emocionaba, nos ponía los nervios a flor de piel, pero tú eras el que nos ponías el vellito de punta, el que nos hacías llorar de la emoción.

 

La otra noche te vi jugar, querido Raúl, tu último partido. No voy a entrar a detallar tu trayectoria, pues de perdurable y de triunfante me quedaría un artículo sumamente largo. Pero tampoco mencionaré tus números, no hace falta Raúl, tus estadísticas las conocemos bien los que amamos este deporte, no hay nada que nadie no sepa a estas alturas. Yo, el adulto que ahora soy, y el niño que fui y que sigue dentro de mí, tan sólo queremos que estas líneas que escribo tengan como único fin el trasmitirte nuestra entera y por siempre eterna gratitud. Y es que aún sigo viendo a ese niño que brazos en alto gritaba y celebraba aquél gol con el que mandaste a callar a todo el Camp Nou que quedó silenciado por esa garra que siempre has demostrado en los terrenos de juego. Te recuerdo siendo ya un imberbe adolescente levantando la Novena Copa de Europa y ahora, a mis casi treinta años, soy testigo de cómo ganas la North American Soccer League. Te marchas levantando nuevamente un trofeo y con lágrimas en los ojos veo cómo tus compañeros de equipo te mantean y celebran especialmente contigo la victoria, tu última victoria.

Querido Raúl, llevo años anhelando volver a ver en el Madrid a un futbolista como tú. Desde que te fuiste no hemos vuelto a ver a alguien mínimamente parecido a ti. Por tu manera de tratar a tus compañeros y a tus rivales, no sólo echamos en falta tu manera de jugar, no sólo nos faltas como futbolista sino que también nos faltas como capitán. Eres el futbolista que más clase y elegancia ha demostrado en el césped. Por eso, querido capitán, considero que aún tienes mucho que ofrecerle al fútbol. Este deporte te necesita. Has colgado las botas pero tus valores no desaparecen, esos van contigo allá donde vayas. En estos días, donde en muchos vestuarios no se respeta la figura del capitán como antes, donde se le cede el brazalete a quien sea, y las instituciones deportivas se vienen abajo por la corrupción y los partidos están más politizados que nunca, necesitamos a gente como tú. Los que adoramos este deporte, necesitamos que te mantengas cerca. Y es que no sólo eres leyenda viva de nuestro adorado club, el Real Madrid, eres un grande de la historia de nuestro deporte. El buen futbolero, sea del equipo que seas, sabrá reconocer tu saber estar, tu trabajo y sacrificio, y tu pasión por el balón, valores que te han hecho llegar a lo más alto en la historia del fútbol mundial.

Querido Raúl, ¿sabes lo que más me gustaba de ti? Que entre todas esas estrellas y fichajes millonarios, de entre todos esos futbolistas colmados de fama y ego, el que acababa siempre destacando eras tú, porque la pasada madrugada del 16, a tus 38 años, todavía podíamos ver a aquél joven que debutó en la Romareda con 17 años y que durante dos décadas ha disfrutado del fútbol de élite jugando como el que juega en su barrio con los amigos. Has disfrutado del fútbol con toda la humildad y sencillez.

Gracias, eterno capitán.


F.C. Barcelona. Sobre la falta de coherencia y la tremenda poca vergüenza

Aviso desde ya a todo culé, que este artículo no es fruto del resquemor por ver de nuevo al Barça ganar el triplete (mi más sincera enhorabuena). En absoluto. Sé que muchos saltáis a la primera de cambio con que es por envidia madridista cuando comentamos algo que no nos gusta de este més que un club. Y tanto que es más que un club, de ahí el motivo de este escrito. No señores, no es envidia madridista la que me lleva a escribir estas líneas, tan sólo es el sentido común, algo que parece no haber por los aledaños de Can Barça últimamente.

Cortijo Barça

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Fuente: Antena3.com

 

Que los presidentes del F.C. Barcelona han dado siempre el espectáculo eso ya lo sabemos todos. No es nada nuevo y más si tenemos en cuenta la historia más reciente del club catalán. El recién elegido nuevamente presidente, Josep María Bartomeu, imputado junto a Rossel, quien terminó dimitiendo del cargo por ser uno de los principales protagonistas del bochornoso ‘caso Neymar’, es en mi opinión el presidente moderado que necesitaban. Porque si hablamos del señor Laporta, que de señor tiene bien poco y que ha tenido la osadía de querer presentarse de nuevo a las elecciones a la presidencia del Barça, ha intentado sin éxito y para suerte de los culés, seguir utilizando al club como un cortijo en el que hacer todo lo que le viniera en gana. Laporta ha regresado para seguir haciendo política y para seguir llenándose los bolsillos a costa del Barcelona. Para seguir hostigando y provocando con esos aires que más recuerdan al del típico macho ibérico español al más puro estilo chulo playa de pecho palomo que al de un aburguesado catalán independentista. Laporta venía de fracasar en política y ahora fracasa en lo deportivo. Espero, acepte su derrota, comprenda que pocos confían en él y deje a los demás hacer lo que para él resulta un juego de niños grandes. La política es para gente inteligente y la presidencia del F.C. Barcelona es para alguien con más clase y elegancia. No entraré ahora en hablar de otros presidentes como Joan Gaspar, con esa actitud tan victimita y conspiranoica que tanto le caracterizaba ni a otros como José Luís Núñez, el cual se encuentra en la actualidad cumpliendo condena en prisión junto a su hijo por el ‘caso Hacienda’. Tela del telón, amigos.

Mezclar política y deporte, el cóctel favorito en el F.C. Barcelona

Porque son ellos los primeros en mezclar la política con el deporte y a raíz de lo sucedido en estas recientes elecciones a la presidencia del Barça, en el que no sólo los candidatos mostraron su acuerdo en vincular y comprometer al F.C. Barcelona con el movimiento soberanista de Cataluña, sino que además alegaron sin tener la más mínima vergüenza alguna, su deseo de seguir participando en la Liga española a pesar de lograr la ansiada independencia y convertir a Cataluña en un Estado propio, me decido a publicar esta entrada de blog porque creo que no podrían reírse más de nosotros de lo que ya lo están haciendo. La ANC (los mismos que cada seis meses de inventan y reescriben la historia de Cataluña para dar un tono más épico al proceso soberanista) presionó hace unos días a todos los candidatos a la presidencia del Barcelona a firmar un manifiesto en el que se declaran partidarios del proceso independentista de Cataluña.

Una independencia a la carta, es lo que parecen querer algunos. Como aquél treintañero que se independiza pero que luego va a casa de sus padres para comer y que le laven la ropa. Pero esta falta de coherencia por parte de los partidarios de la independencia de Cataluña es algo habitual. Si no, miren los jugadores como Gerard Piqué, Fábregas o Puyol, declarados independentistas pero que no dudan en aparcar sus sentimientos catalanistas y sus ideales políticos por el prestigio y el dinero que supone participar con la Selección Española de Fútbol. Eso, con todos mis respetos, es de ser hipócrita y vendido. Me parece totalmente lícito y la mar de respetable que algunos no se sientan españoles y anhelen separarse de España. Lo que no me parece lógico ni sensato es que aun con todo, quieran seguir chupando del bote. Unos vistiendo la camiseta nacional y otros lucrándose de la prestigiosa Liga española. Claro, Francia en su día ya comunicó a la entidad barcelonista que ni en sueños jugarían la Liga francesa y la pela es la pela. Y es que como se dice en mi tierra, no se puede estar en el plato y en la tajá. No se puede estar en misa y repicando al mismo tiempo. Si piensas de una determinada manera y lo predicas a viva voz, qué menos que actuar en consecuencia. De ahí que piense que no pueden reírse más de todos los españoles como ya lo están haciendo. Pero claro, es que no es lo mismo jugar una hipotética Liga catalana, no saldría nada rentable tener únicamente como máximos rivales al Martorell, Hospitalet, Sabadell, Nastic, San Andreu… con todos mis respetos a estos clubes. Desde luego los hay que tienen más cara que espalda.

Alergia a todo lo que sepa, huela y suene a España

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Fuente: Stern.de


Transgreden las normas y las leyes sin importarles las consecuencias
y prueba de ello es que según los principales dirigentes políticos de Cataluña como son Oriol Junqueras y el presidente Artur Más, tras el 27 de septiembre y en un plazo no superior a 18 meses, este último proclamará unilateralmente la independencia de Cataluña. O al menos eso es lo que él cree. Y con todo, habiéndose convertido el F.C. Barcelona en una de las plataformas más importantes del independentismo catalán, no es de extrañar que desde el sector blaugrana tenga lugar cada dos por tres todo tipo de detalles que pasan de lo radical y que tan sólo denotan odio y hostilidad hacia todo lo español. Hablo del modo de proceder de este club para con todo lo que sepa, huela o suene a España. Si ya se ha convertido en un clásico que la afición culé, esa que parece olvidarse que hay también aficionados del Barcelona que no son catalanes, pite al himno español siempre que tiene oportunidad, ahora y como bien quedó demostrado en la última Copa del Rey jugada ante el Athletic de Bilbao, pitaron al castellano cuando el speaker de Mestalla iniciaba la presentación de ambos equipos en dicha lengua.

Pero la animadversión hacia todo lo relacionado con España no queda ahí y son abundantes y continuas las declaraciones de antiguos mandatarios del club, presidente, directivos, futbolistas, periodistas y aficionados que sólo significan radicalismo y menos cero en prudencia, respeto y sensatez. Que quitaran la bandera de España del Camp Nou es algo que ni discuto, pues cada uno hace lo que quiere con su propiedad privada, pero prohibir a David Villa llevar la bandera de España en sus botas como venía haciendo desde que jugaba en el Sporting de Gijón nada más pisar la ciudad condal por no herir la sensibilidad del pueblo catalán (!?); prohibir a aficionados de otros equipos entrar con banderas españolas al estadio (cuando nadie prohíbe a los independentistas lucir sus esteladas allá donde van); declarar reiteradamente que el Barcelona no es un equipo español; los cánticos de boti boti boti español qui no boti; eliminar los colores de la bandera de España en el logotipo oficial de la Copa del Rey cuando el Barça juega dicha competición; utilizar un acontecimiento infantil como medio para hacer una absurda e inútil propaganda política, pues en el Torneo del Algarve de 2012, los pequeños futbolistas del Barça no salieron ya que el conjunto catalán se negó a verse representado por el himno español en aquella final infantil; no son más que unos pocos ejemplos de cómo está el patio. Por cierto, gracias a Google podrán comprobar que nada de lo anterior es falso. Todo está contrastado en fuentes de fácil acceso para el que se moleste en buscarlo.

A los aficionados del Barça no catalanes les invito a la reflexión

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Fuente: ABC.es

 

Si bien es cierto que cada día el F.C. Barcelona despierta más y más antipatía entre los españoles, y como prueba de ello es que desde primera hora del 6 de junio de 2015, fecha de la Final de la Champions entre el Barça y la Juventus, durante todo el día fue primer trending topic en España el hashtag #ForzaJuve en el que todo el mundo en este país se volcaba en apoyar al equipo italiano, aun así son muchos los aficionados culés de fuera de Cataluña. Y me parece totalmente respetable por mucho que me cueste en ocasiones comprenderlo. Sé del equipo que quieras, pues el futbol es un deporte espectacular y el Barcelona, como equipo, que no como club, participa en dar espectáculo y aporta como pocos al futbol una calidad asombrosa. Como equipo, como hito del deporte, el Barça tiene toda mi admiración y respeto. Me deleita ver jugar a Leo Messi y no por reconocer que es el mejor futbolista de la historia junto con Di Stefano, soy menos madridista, pues en mi opinión, ambos revolucionaron el fútbol, cada uno en su época.

Pero aun con todo, tengo que confesar que cuando conozco o veo a algún seguidor del Barcelona no catalán, es algo que me llama la atención. Porque ya no es cuestión de patriotismo rancio ni ideal político alguno, sino es ya por una cuestión de IDENTIDAD. No podría confraternizar con ninguna entidad (llámese Fútbol Club Barcelona o asociación de amigos de los tucanes) que despreciara todo lo que simboliza a mí país, España. Amo a mi país en el sentido más puro y poético, olvidándome de izquierdas y de derechas, y sólo teniendo consideración que mi país, como cualquier otro, merece un respeto. Porque no puedes pedir respeto para tu himno, bandera o lengua, despreciando la de los demás. Y esto no sólo va por los independentistas catalanes, va por todos.

El club catalán parece no tener en cuenta que igual respeto y atención merece el culé que es de Gerona que el que es de un pueblecito de Sevilla. Desde el pequeño país de ahí arriba, como decía Guardiola, no parece que les importe que muchos culés se puedan llegar a sentir excluidos por esta actitud que tienen los que rodean y dirigen el Barcelona. Por eso me resulta un tanto ridículo si se me permite la expresión y sin acritud alguna, ver a españoles no catalanes defender a este club que con tanta altanería y arrogancia desdeña y arrincona todo lo que tenga que ver con España. Sobra decir que no todos los culés catalanes son así, pero si una gran parte de ellos. Es algo triste. Y más triste aún en mi opinión es apoyar o seguir a un club y a una afición que en su mayoría se comportan de manera tan soberbia. Creo que el Barça no merece el cariño y el interés de estos seguidores que andan repartidos por toda España y menos sabiendo que esta tendencia a politizar el club y crear desunión no cesa, sino todo lo contrario.

Y es que ya lo dijo el gaditano y poeta callejero, Juan Carlos Aragón: Ser español y del Barça es como ser homosexual y del Opus Dei. No se enfaden, no se sientan ofendidos. Sea o no culé, catalán, o ambas cosas. Pero es tal el percal que tienen montado los de arriba, que no casa absolutamente nada ser español y sentirte orgulloso de tu tierra, tus colores, tu cultura, tu lengua y tu gente y fraternizar con un club y su afición a las que parece provocar urticaria todo lo español. No es algo muy lógico. ¿La culpa? Los malos políticos que tenemos en este país. Pues si los que pululan por Madrid y calle Génova son malos, los que transitan por la Generalitat los son aún peores. Malos políticos que durante años han enervado a la sociedad, que sólo la enfrentan en pos de alcanzar sus propios intereses. Y nuevamente, lo triste y el error está en ver cómo hay gente que se creen sus mentiras y les siguen ciegamente.