GRACIAS, LEYENDA

iker-casillas-wallpaper-001Hoy se ha despedido el que es hasta la fecha el mejor portero de la historia de este deporte. Iker Casillas, tras 25 años en el Real Madrid, se despide entre lágrimas y solo. Ha sido una despedida fría, en la que ha salido a rueda de prensa completamente solo y sin conceder preguntas a los periodistas. No es la primera leyenda de la Casa Blanca que se marcha de esta manera. Pero no culpo de esto al Club, ni tampoco a Iker, pues la culpa la han tenido ambos y quién sabe cuál de las dos partes la ha tenido más. En mi humilde opinión, Iker Casillas debió de haberse ido del Madrid la pasada campaña, cuando levantó la ansiada Décima Copa de Europa. Estos años no han sido nada fáciles para el guardameta blanco, sobre todo esta última temporada, donde cada vez que salía al Bernabéu, éste se enfrentaba a un plebiscito continuo, que si ahora pitos, que si ahora aplausos, que si ahora más pitos que aplausos…Así no se puede tratar a un futbolista que lo ha dado todo por el Real Madrid. Desde aquella lesión de Iker por culpa del mal despeje de Arbeloa en un partido de Copa del Rey contra el Valencia de hace ya tres años, su trayectoria cambió radicalmente, cuesta abajo y sin frenos. Pasó con Mou más tiempo en el banquillo que en el terreno de juego y aunque con Ancelotti parecía que su suerte cambiaba de nuevo y esta vez para mejor, lo cierto es que ya no volvimos a ver al portero que fue.

Estos dos últimos años Iker ha bajado mucho su nivel aun teniendo el apoyo incondicional del técnico italiano. Concretamente, esta última temporada había veces en las que el Madrid parecía jugar sin portero. Y ni qué decir tiene la su actuación en el Mundial de Brasil del pasado verano. Y es ahí donde considero que Iker se ha comportado un poco testarudo. Hay que saber decir basta, uno mejor que nadie sabe calibrarse y saber cuándo ha llegado a su límite. Por eso reparo en que la ocasión de retirarse por todo lo alto fue ahora hace más de un año, cuando volvió a triunfar en Lisboa ante la mirada de millones de personas. La presión mediática ha podido con él, pero sobre todo la insistente presión que ha ejercido el Bernabéu en cada partido. Yo soy de los que están a favor de que la afición pite puntualmente a alguno de sus jugadores. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que es la manera en la que la afición puede comunicarse con los futbolistas. Nadie puede llamar por teléfono o enviar un mail a los jugadores mostrándoles su punto de vista. Si un futbolista está haciendo malos partidos y de manera reiterada, no veo con malos ojos que la afición le dé un toque de atención. Esto ha pasado en todos los estadios, y el Bernabéu ha llegado a pitar a leyendas de la talla de Zidane. Por supuesto siempre que no se llegue al abucheo injusto, a los insultos. Soy el primero en condenar la manera en que se ha llegado a vilipendiar a esta figura legendaria del Madrid como es Iker Casillas.

No seré un hipócrita, yo no me pongo ninguna careta. Y hoy, en el día de su despedida, no voy a hacer como si nada y me voy a mostrar compungido. No soy de los que tira la piedra y esconde la mano. Yo he sido muy crítico con Casillas sin llegar por supuesto a faltarle al respeto como muchos se han hartado en las redes sociales. No. Yo me siento orgulloso y muy agradecido de este portero, el mejor que ha tenido el Real Madrid y la Selección Española. Pero hay cosas que no me han gustado de él. A su falta de autocrítica (pues incluso al final de algunos partidos, consciente o inconscientemente le ha llegado a echar la culpa a algunos compañeros de errores que sólo él ha propiciado bajo palos), y su cerrazón en no aceptar que ya no está al nivel de otros años, permítanme que le sume que a mi juicio, no ha sido el capitán que el Madrid necesita. Salvo en momentos puntuales como en la temporada 2011, donde se vio a un Iker enojado y que daba la cara cuando los árbitros parecían fallar sólo a favor del F.C.Barcelona en los clásicos, por lo general y sobre todo en estos últimos años, se ha visto a un Iker poco comunicativo, manteniéndose en un segundo plano, dejando todo el peso de la capitanía en Sergio Ramos, que para mí, sí ha sido junto con Pepe, los verdaderos capitanes de este equipo.

“Donde vaya, seguiré gritando ¡Hala Madrid!” – Iker Casillas

Real goalkeeper Iker Casillas, centre, lifts the Champion League trophy, as he and teammates, celebrate winning the Champion League title, against Atletico Madrid, in Lisbon, Portugal, Saturday, May 24, 2014.  (AP Photo/Andres Kudacki)

Pero quedémonos con lo que realmente importa. Y lo que importa realmente es que este señor ha protagonizado grandes gestas con nuestro querido Real Madrid. Su curriculum es impresionante. Desde que Iker debutara con el primer equipo el 12 de septiembre de 1999 en el estadio San Mamés, este portero ha ganado 19 títulos: 3 Champions League, 1 Mundial de Clubes, 2 Intercontinentales, 2 Supercopas de Europa, 5 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España. Sin olvidar las dos Eurocopas y el Mundial ganados con la Selección Nacional. A título individual, Iker ha sido incluido en 5 ocasiones en el Once Mundial FIFA FIFPro y elegido 5 veces mejor portero del mundo por la IFFHS, y en este, su palmarés individual, también figuran 1 Trofeo Bravo y 1 Trofeo Zamora. Además, su trayectoria deportiva ha sido reconocida con el Premio Príncipe de Asturias, la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid.

Nunca nos olvidaremos de El Santo. Aquél que lograba realizar paradas imposibles. Paradas como la que le hiciera a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica. Paradas que tantas y tantas glorias ha dejado para la memoria del amante de este deporte y sobre todo en la del fiel madridista. Ahora, Iker, comienzas una nueva andadura en el Porto, un equipo que ha ganado más de veinte Ligas y dos Copas de Europa. El mejor equipo de Portugal. Volverás a estar en Champions la campaña próxima y seguirás demostrando ser un grandísimo portero en un equipo que no sufre la presión y el nivel de exigencia que impone el Real Madrid. No es fácil llevar el escudo blanco en el pecho y lucirlo como lo has lucido tú, no es fácil estar a la altura del equipo más laureado del deporte y darle todo lo que le has dado tú. Has dedicado toda tu vida a este Club y nadie nunca te olvidará.

Gracias, leyenda. ¡HALA MADRID SIEMPRE!


2 comentarios

  1. Yo me quedó con el besazo que le dio al bellezon de su mujer,para callar a tantos envidiosos y que lo hizo más humano….esperó que tenga una segunda vida en el Oporto lejos del cainismo propio de nuestro país.saludos

    30 julio, 2015 en 7:42

    • Hola Vidal. Ese momento, junto a su despeje con el pie al chute de Robben y el besazo a Sara, son los más recordables de aquella noche. Le deseo todo lo mejor en el Oporto. Pero lo que verdaderamente deseo es que se le haga el merecidísimo homenaje en el Bernabéu.

      ¡Un abrazo amigo! 😉

      30 julio, 2015 en 8:13

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