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GRACIAS, LEYENDA

iker-casillas-wallpaper-001Hoy se ha despedido el que es hasta la fecha el mejor portero de la historia de este deporte. Iker Casillas, tras 25 años en el Real Madrid, se despide entre lágrimas y solo. Ha sido una despedida fría, en la que ha salido a rueda de prensa completamente solo y sin conceder preguntas a los periodistas. No es la primera leyenda de la Casa Blanca que se marcha de esta manera. Pero no culpo de esto al Club, ni tampoco a Iker, pues la culpa la han tenido ambos y quién sabe cuál de las dos partes la ha tenido más. En mi humilde opinión, Iker Casillas debió de haberse ido del Madrid la pasada campaña, cuando levantó la ansiada Décima Copa de Europa. Estos años no han sido nada fáciles para el guardameta blanco, sobre todo esta última temporada, donde cada vez que salía al Bernabéu, éste se enfrentaba a un plebiscito continuo, que si ahora pitos, que si ahora aplausos, que si ahora más pitos que aplausos…Así no se puede tratar a un futbolista que lo ha dado todo por el Real Madrid. Desde aquella lesión de Iker por culpa del mal despeje de Arbeloa en un partido de Copa del Rey contra el Valencia de hace ya tres años, su trayectoria cambió radicalmente, cuesta abajo y sin frenos. Pasó con Mou más tiempo en el banquillo que en el terreno de juego y aunque con Ancelotti parecía que su suerte cambiaba de nuevo y esta vez para mejor, lo cierto es que ya no volvimos a ver al portero que fue.

Estos dos últimos años Iker ha bajado mucho su nivel aun teniendo el apoyo incondicional del técnico italiano. Concretamente, esta última temporada había veces en las que el Madrid parecía jugar sin portero. Y ni qué decir tiene la su actuación en el Mundial de Brasil del pasado verano. Y es ahí donde considero que Iker se ha comportado un poco testarudo. Hay que saber decir basta, uno mejor que nadie sabe calibrarse y saber cuándo ha llegado a su límite. Por eso reparo en que la ocasión de retirarse por todo lo alto fue ahora hace más de un año, cuando volvió a triunfar en Lisboa ante la mirada de millones de personas. La presión mediática ha podido con él, pero sobre todo la insistente presión que ha ejercido el Bernabéu en cada partido. Yo soy de los que están a favor de que la afición pite puntualmente a alguno de sus jugadores. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que es la manera en la que la afición puede comunicarse con los futbolistas. Nadie puede llamar por teléfono o enviar un mail a los jugadores mostrándoles su punto de vista. Si un futbolista está haciendo malos partidos y de manera reiterada, no veo con malos ojos que la afición le dé un toque de atención. Esto ha pasado en todos los estadios, y el Bernabéu ha llegado a pitar a leyendas de la talla de Zidane. Por supuesto siempre que no se llegue al abucheo injusto, a los insultos. Soy el primero en condenar la manera en que se ha llegado a vilipendiar a esta figura legendaria del Madrid como es Iker Casillas.

No seré un hipócrita, yo no me pongo ninguna careta. Y hoy, en el día de su despedida, no voy a hacer como si nada y me voy a mostrar compungido. No soy de los que tira la piedra y esconde la mano. Yo he sido muy crítico con Casillas sin llegar por supuesto a faltarle al respeto como muchos se han hartado en las redes sociales. No. Yo me siento orgulloso y muy agradecido de este portero, el mejor que ha tenido el Real Madrid y la Selección Española. Pero hay cosas que no me han gustado de él. A su falta de autocrítica (pues incluso al final de algunos partidos, consciente o inconscientemente le ha llegado a echar la culpa a algunos compañeros de errores que sólo él ha propiciado bajo palos), y su cerrazón en no aceptar que ya no está al nivel de otros años, permítanme que le sume que a mi juicio, no ha sido el capitán que el Madrid necesita. Salvo en momentos puntuales como en la temporada 2011, donde se vio a un Iker enojado y que daba la cara cuando los árbitros parecían fallar sólo a favor del F.C.Barcelona en los clásicos, por lo general y sobre todo en estos últimos años, se ha visto a un Iker poco comunicativo, manteniéndose en un segundo plano, dejando todo el peso de la capitanía en Sergio Ramos, que para mí, sí ha sido junto con Pepe, los verdaderos capitanes de este equipo.

“Donde vaya, seguiré gritando ¡Hala Madrid!” – Iker Casillas

Real goalkeeper Iker Casillas, centre, lifts the Champion League trophy, as he and teammates, celebrate winning the Champion League title, against Atletico Madrid, in Lisbon, Portugal, Saturday, May 24, 2014.  (AP Photo/Andres Kudacki)

Pero quedémonos con lo que realmente importa. Y lo que importa realmente es que este señor ha protagonizado grandes gestas con nuestro querido Real Madrid. Su curriculum es impresionante. Desde que Iker debutara con el primer equipo el 12 de septiembre de 1999 en el estadio San Mamés, este portero ha ganado 19 títulos: 3 Champions League, 1 Mundial de Clubes, 2 Intercontinentales, 2 Supercopas de Europa, 5 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España. Sin olvidar las dos Eurocopas y el Mundial ganados con la Selección Nacional. A título individual, Iker ha sido incluido en 5 ocasiones en el Once Mundial FIFA FIFPro y elegido 5 veces mejor portero del mundo por la IFFHS, y en este, su palmarés individual, también figuran 1 Trofeo Bravo y 1 Trofeo Zamora. Además, su trayectoria deportiva ha sido reconocida con el Premio Príncipe de Asturias, la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid.

Nunca nos olvidaremos de El Santo. Aquél que lograba realizar paradas imposibles. Paradas como la que le hiciera a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica. Paradas que tantas y tantas glorias ha dejado para la memoria del amante de este deporte y sobre todo en la del fiel madridista. Ahora, Iker, comienzas una nueva andadura en el Porto, un equipo que ha ganado más de veinte Ligas y dos Copas de Europa. El mejor equipo de Portugal. Volverás a estar en Champions la campaña próxima y seguirás demostrando ser un grandísimo portero en un equipo que no sufre la presión y el nivel de exigencia que impone el Real Madrid. No es fácil llevar el escudo blanco en el pecho y lucirlo como lo has lucido tú, no es fácil estar a la altura del equipo más laureado del deporte y darle todo lo que le has dado tú. Has dedicado toda tu vida a este Club y nadie nunca te olvidará.

Gracias, leyenda. ¡HALA MADRID SIEMPRE!



¡El expreso de Cardiff lo llaman! 

Fuente: Marca.com

Fuente: Marca.com

Aunque El Correcaminos también es uno de sus motes. Y si no, que se lo pregunten a Marc Bartra, que aún debe de estar buscándole por esa banda derecha tras marcar un histórico gol en la Final de Copa del Rey de esta pasada temporada ante el F.C. Barcelona. No era la primera vez que hacía algo así. Con el Tottenham Hotspur, su anterior equipo, logró anotar goles de esa forma. Corriendo como alma que lleva el diablo y lanzando un balón imparable a la portería contraria. Vistiendo la camiseta de los Spurs, Gareth Bale también logró grandes gestas, como aquella vivida ante el Inter de Milán del gran Rafa Benítez, donde Gareth Bale, con tan sólo 21 años, le endosó un grandioso hatt-trick al vigente campeón de la Champions en esos momentos.

Aquél miércoles 20 de octubre del 2010, Gareth Bale, vistiendo la camiseta del Tottenham, deslumbró a toda Europa y despertó la admiración de todo el mundo. Su equipo cayó, no logró vencer a un Inter de Milán que en los 35 minutos de la primera parte logró hacer cuatro goles a los Spurs. El primer gol lo logró Zanetti. El segundo, Eto’o de penalti. El meta de los Spurs Heurelho Gomes fue expulsado siendo sacrificado del partido para que entrara el meta suplente (Cudicini) Luka Modric. El tercer gol lo hizo Dejan Stankovic y el cuarto de nuevo Samuel Eto’o. Todo apuntaba a que para la segunda mitad, el Inter golearía de manera abrumadora al Tottenham Hotspur. Pero no fue así, en el segundo tiempo el equipo inglés se vino arriba y fue el momento estelar para Gareth Bale. El galés, logró anotar tres goles en los minutos 52, 89 y 91, a una velocidad escandalosa. Desde ese momento, ya nadie se ovidaría de Gareth Bale.

Visto lo visto, no es de extrañar que Bale consiguiera ser nombrado en dos ocasiones como el mejor jugador de la Premier League y sea considerado como uno de los más grandes talentos emergentes de la Premier League. Como he dicho, fue nombrado en dos ocasiones mejor jugador de la Liga inglesa, uniéndose así a la lista de bicampeones formada por Mark Hughes, Alan Shearer, Thierry Henry y Cristiano Ronaldo.

También tiene en su haber otras distinciones como Premio Carwyn James de la BBC galesa, el premio al Mejor Jugador Joven de la Premier o el haber sido elegido en tres oportunidades como Jugador galés del año, entre muchas otras. En 2011 integró el Equipo ideal de la UEFA, y en 2013 la FIFA le incluyó en la lista de los 23 candidatos al Balón de Oro.Además, ese mismo año, la FIFA publicó un listado con los diez futbolistas más rápidos del mundo, ocupando Gareth la segunda posición al alcanzar una velocidad de hasta 37,7 km/h.

La temporada antes de fichar por el Real Madrid, en la Premier de la temporada 2012/13, el galés realizó 26 goles en 44 partidos con los Spurs, a los que hay que sumar 5 goles con la selección galesa. Esto sumado al deseo del jugador desde pequeño por vestir la camiseta del Madrid, hizo que Florentino deseara por todos los medios que Gareth Bale terminara siendo la guinda del pastel, el broche de oro a un nuevo proyecto madridista.

Y es aquí donde quiero llegar exactamente. Para los que ya conocíamos a Gareth y su forma de jugar en la Premier, nos ilusionaba la idea de poder verle haciendo lo mismo pero con el Real Madrid. En más de una entrevista Bale comentaba su ilusión por jugar en el equipo de Chamartín. Eso hacía que las ganas verle jugar en el Santiago Bernabéu no cesaran nunca.

Muchos criticaron su elevado coste. Casi 100 millones de euros. Durante esos días, teníamos que aguantar demasiadas tonterías. Muchos decían que sería un nuevo Kaká, que Florentino sólo había fichado a otro lesionado y que sería un fiasco. Lo peor de todo es que le comparaban con Neymar, el fichaje estrella de los culés el pasado verano. Aunque más que un fichaje estrella, diríamos un fichaje estrellado, pues su contrato con el Barça sólo ha traído disgustos en las oficinas del Camp Nou.

¡Lío en Can Barça!

Desde la prensa deportiva catalana y la afición culé, se repetía una y otra vez el argumento de que Neymar había optado por una propuesta deportiva, y que por eso había rechazado la oferta de Florentino Pérez. Además, haciendo gala de sus ya conocidos valors, se rasgaban las vestiduras criticando sin cesar la elevada cantidad de dinero que Florentino había pagado al Tottenham para hacerse con los servicios del galés. Pero en esta vida nunca se puede escupir para arriba, amigos míos. Porque todos han quedado retratados. A los pocos meses del fichaje de Neymar por el F.C. Barcelona, y tras escuchar sin cesar que el brasileño había costado la mitad de Bale y que sería mucho mejor que éste, que era una vergüenza el dineral que el Real Madrid se había gastado en Bale, incluso llegamos a oír al Tata Martino, entrenador recién llegado a Can Barça en esos días, criticar el fichaje del galés, diciendo que El precio de Bale me parece casi una falta de respeto”, el propio presidente del Barcelona, Sandro Rosell, dimitía de su cargo al ser denunciado por un socio del club, Jordi Cases, cuando éste envió un burofax al club de sus amores para preguntarle por las cifras del contrato de Neymar, alarmado por la cantidad que podría haber percibido el padre del jugador. Y es que tan sólo el padre de Neymar se había llevado tras la operación más de 40 millones de euros. Que por cierto, es de ser muy hipócrita que un rico se haga el humilde e intente hacer quedar mal a otro rico. Lo digo por la actitud que tomaron desde Barcelona con respecto al fichaje de Bale y por las declaración del Tata Martino, que en un alarde de peloteo innecesario a los suyos, criticaba el fichaje del galés. Una persona que cobra casi cinco millones de euros por entrenar un año a un equipo de futbol no puede hablar de humildad.

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Según medios catalanes, todo era una confabulación, todo provenía de los poderes facticos de Madrid. Hasta se hablaba de Gallardón y Aznar, que según los iluminados, también andaban metidos en medio. Y por supuesto, la culpa de todo la tenía Florentino Pérez, que rojo de la envidia que le daba que el brasileño fichara por el Barcelona, había movido los hilos para denunciar el fraude del club catalán. Y es que al igual que ya pasó con el problema de la familia Messi con hacienda, toda la culpa proviene de Madrid. Cuando realmente fue la propia Audiencia de Barcelona la que abrió el caso. Pero ya sabemos todos que los catalanes se han grabado a fuego la idea de que todos los males de Cataluña son culpa de España.

Ya comentó el presidente del Real Madrid en una entrevista, que a los de Chamartín les salía el fichaje de Neymar por más de 150 millones de euros. O sea, ¿que al Real Madrid le salía el fichaje de Neymar por una dinerada, y al Barcelona solamente por 47 millones? De nuevo, se escuchaban risas, todos ser reían de que en el Real Madrid sólo se despilfarraba el dinero tontamente.

Lo que son las cosas, amigos míos. Después de tanto cachondeo, los barcelonistas han visto dimitir a su presidente y ver cómo el club ha tenido que desembolsar 9 millones a Hacienda por el fraude tan vergonzoso que ha supuesto el fichaje de la joven promesa brasileña. Y digo joven promesa porque a día de hoy, tras haber pasado prácticamente un año del fichaje de ambos futbolistas por sus correspondientes equipos, Neymar aún no ha alcanzado las expectativas. Tras el escándalo de su fichaje, haciendo que la imagen del F.C. Barcelona se viese enturbiada ante todo el mundo, el Barça se ha quedado en blanco. El fichaje de Neymar no ha servido nada más que para disgustos. Todo lo contrario a lo que proferían antes de comenzar la temporada. Este ha sido sin duda el peor año para el barcelonismo. Con Neymar no han conseguido ni ganar una Liga que la tenían regalada y prácticamente en sus manos, ni la Champions, y ni mucho menos la Copa del Rey, arrebatada por el mismísimo Gareth Bale en los últimos minutos de partido.


El que ríe último ríe mejor

O al menos eso dicen. Creo que es una frase que se ajusta a toda esta historia. Aquél fiasco de fichaje, aquél jugador lesionado que había venido por un dineral al Real Madrid, ya le ha dado dos títulos importantísimos a su equipo. Gareth Bale ha sido el jugador que ha conseguido para los madridistas la Copa del Rey, quitándosela de las manos una vez más al mismísimo F.C. Barcelona en una trepidante final y lo que es mejor, fue él quien tras el gol histórico de Sergio Ramos, conseguía la ansiada Décima para el Real Madrid, matando un partido agónico para los blancos pero que acabaría convirtiéndose en una noche mágica, de la que nunca nos podremos olvidar.

Los más coherentes decían que habría que esperar a final de temporada para saber qué fichaje había salido más rentable. Juzguen ustedes mismos. Gareth Bale ha dado grandes alegrías al madridismo, y sobre todo, ha tapado muchas, muchas bocas.

El Príncipe de Gales

Gareth Bale destaca por su tremenda velocidad y golpeo de balón. En sus inicios, con el Southampton Football Club, Gareth actuaba como lateral izquierdo con una tremenda capacidad para sorprender a los rivales. Incluso así fueron sus primeros años en los Spurs, donde progresivamente fue transformándose en un excelente extremo. Bale aumentó su presencia en ataque, siendo muy vertical y sobretodo implicándose mucho más en el gol.

Bale fue fichado por el Real Madrid el verano pasado sin haber hecho pretemporada y estando lesionado. Si en esas condiciones Bale ha logrado hacer una temporada de en sueño con el Madrid, dando dos títulos y marcando más de una veintena de goles, no me quiero imaginar cómo será la próxima temporada que el próximo agosto comienza. Se suele decir que cuando un jugador llega nuevo a un equipo, su segunda temporada en él suele ser la más completa, donde ya el futbolista se siente más integrado y adaptado al juego del equipo. Si tenemos en cuenta que Gareth Bale no está jugando el Mundial de Brasil que a día de hoy se está disputando, esto nos hace mirar la próxima temporada con mayor tranquilidad. Mientras que Cristiano ha acabado el Mundial más tocado de lo que estaba, y contando que jugadores como Benzema o Di María siguen jugando la Copa del Mundo, Gareth lleva desde que acabó la Champions descansando, tranquilo, sin desgastarse y preparándose para la Supercopa de Europa y España.

Son sus Supercopas, él es quien nos ha dado la oportunidad de poder jugarlas y el de Cardiff está totalmente motivado. “Estoy feliz en el Madrid y seguro que el año que viene estoy mejor comenta en una reciente entrevista. Además, la Supercopa de Europa se disputará precisamente en Cardiff, su tierra, el 12 de agosto. Vi que la Supercopa sería en Cardiff y fue un presagio de ganar la Champions. “Espero con ganas ese partido en el Cardiff City Stadium, en mi ciudad natal y poder jugar enfrente de mi familia y mis amigos. La ciudad ha cambiado en los últimos años, ha organizado varios eventos deportivos de alto nivel y esta Supercopa será una oportunidad más para mostrar la capital de Gales”, dijo el madridista.


¡La Décima ya es REAL!

[Publico ahora este post que ya tenía casi terminado pero que por la falta de tiempo debido a los exámenes del mes de mayo no pude blogearlo antes]

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¡Mi querido Real Madrid sigue agrandando su leyenda!

Los madridistas llevábamos años esperando este momento, volver a ver a nuestro Real Madrid en una Final de Champions y por supuesto, ver al club blanco volver a levantar una Copa de Europa. ¡Y así ha sido, amigos míos! Un partido de infarto en el que el Real Madrid tiró de casta, raza, fuerza y mucho orgullo y consiguió la ansiada Décima. Doce años han pasado desde aquella irrepetible bolea de Zidane en Glasgow. Más de una década de trabajo y esfuerzo, sobre todo en estos últimos años, en los que el Madrid se quedaba a las puertas de llegar a la gran Final una y otra vez.

La noche del pasado sábado, en el estadio Da Luz de Lisboa, Sergio Ramos acabó por convertirse en todo un mito para el madridismo. Al igual que ya hiciera Mijatovic en Ámsterdam o Zizú en el año de la novena, el de Camas fue el héroe de la noche, dejando un gol para la historia de este deporte, el gol que jamás olvidaremos los madridistas. A lo que a mí respecta, a mis 28 años, jamás un gol había provocado en mí tanta euforia y alegría. Y es que sólo el Real Madrid puede ganar de esta manera, llevando a cabo una hazaña más, otra remontada histórica para agrandar aún más la leyenda de este equipo.

Para todos era un partido muy especial. Dos equipos españoles enfrentándose en una final de Champions. El Atlético de Madrid ha tardado cuarenta años en regresar a una final y tras ganar la Liga de una forma valiente y con coraje, los colchoneros ansiaban ganar su primera Copa de Europa. Pero frente por frente no tendrían a un rival cualquiera. La Champions es la competición fetiche del Real Madrid, una competición creada por el club de Chamartín y el diario deportivo francés L’Equipe. La Décima se había convertido ya en una obsesión para el Madrid, y por fin, llegó la hora de ganarla.

¡Una final de Champions muy flamenca!

Jamás imaginé vivir una final de Champions así, y mucho menos vivirla rodeado de grandes amigos en la Feria de El Puerto de Santa María. Desde bien pequeño, la fiesta que más me ha gustado del año ha sido siempre la Feria, y poder ver un partido de esta índole allí con todos, en un lugar que siempre ha sido sinónimo de fiesta y alegría, era algo que me embriagaba de ilusión. Además, la final la vimos en la caseta que monta la Peña Madridista Portuense, una de las casetas más populares. Porque sí amigos, el Puerto es madridista y el pasado fin de semana quedó demostrado una vez más al ver a tantísima gente disfrutar de la histórica victoria del Real Madrid. La caseta estaba desde primeras horas de la tarde a reventar, el ambiente no podía ser mejor.

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Un partido de infarto

Jamás he sufrido tanto con un partido de fútbol. Reconozco que lo mío con este tipo de partidos no es normal, me pongo demasiado nervioso, pero es algo que no puedo controlar. La Décima estaba en juego y ni más ni menos que contra uno de sus eternos rivales, el Atlético de Madrid, un equipo liderado por el Cholo Simeone, una leyenda viva de los rojiblancos que ha llevado al equipo hasta lo más alto en estos últimos años. No podíamos perder La Décima ante el Atléti, ¡imposible! Que el Atlético de Madrid ganara su primera Champions quitándole la ansiada Décima Copa de Europa al Real Madrid, era algo que no podríamos aguantar los madridistas. Pues tendríamos recochineo por parte de los colchoneros durante todas nuestras vidas. Por suerte no fue así. Pasaban los minutos y minutos, el partido llegaba a su fin y el Real Madrid no lograba remontar ese gol que Godín en el minuto 36 de la primera parte. Esto es fútbol, y en el fútbol puede pasar cualquier cosa. Así que los que pensábamos que la Champions ya estaba adjudicada, nos mordíamos las uñas, resoplábamos, no nos podíamos quedar quiero. El corazón a mil por hora, la ansiedad haciendo estragos, y no lo niego, las ganas de llorar afloraban a cada momento.

El partido estaba a punto de acabarse. El Real Madrid estaba a punto de hacer un ridículo histórico al perder su ansiada Décima. Ante millones de personas, al Real Madrid se le escapaba la Champions. Todo el mundo estaba pendiente de este partido. Lo que mueve el Real Madrid a lo largo y ancho del mundo es algo incluso difícil de imaginar, millones eran los ojos que estaban pendiente de esos minutos de infarto, esos minutos que estaban por acabar con la final soñada por todos los madridistas durante años. Eran momentos dolorosos, de mucha impotencia, y rabia, bastante rabia, porque veíamos cómo los jugadores del Cholo perdían tiempo de forma descarada, como Filipe Luís, tirándose al suelo para lograr que pasara el tiempo y el partido acabara. Y así fue, amigos míos, como en el minuto 93, en tiempo añadido, Sergio Ramos marcaba el gol de su carrera, quizás el gol más importante del Real Madrid en muchos años. Con su cabezazo metía al Madrid en la prórroga. Ahora sí, La Décima no se nos escapaba.

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¿Por qué? Porque los jugadores del Atlético de Madrid no podían con su alma. Y esto no lo digo a modo de recochineo ni regocijo alguno. Ahí es donde se vio la calidad individual de los jugadores de cada equipo y sobre todo, la garra y el coraje que siempre ha mostrado tener el Real Madrid. Durante la segunda mitad, y sobre todo casi finalizando el partido, los blancos tenían constantemente la posesión y no paraban de llegar arriba, una y otra vez, con la mala suerte de no acertar en sus disparos. Cristiano Ronaldo, lesionado, no lograba marcar gol, ídem con los demás. Pero estaban ahí, controlando el balón en todo momento, encerrados en la portería del Atlético. Por eso, cuando Ramos consiguió marcar, ahora sí, los madridistas volvíamos a estar esperanzados, ¡muy esperanzados!

Ese gol nos metía de nuevo en el partido, tanto, que sucedió lo que todo el mundo esperaba. El Real Madrid estaba muy afilado, y así fue como llegó el gol de Gareth Bale en el minuto 110 de la prórroga, un gol que nos daba la soñada victoria. ¡De nuevo fue el expreso de Cardiff el que nos daba otro título! ¡Como ya hiciera en la Final de la Copa del Rey ante el F.C. Barcelona! ¡Gareth Bale volvía a escribir con letras bien grandes en la historia del Real Madrid! Muchos se reían de su fichaje. Que si era caro, que si se había fichado a un lesionado, que era un timo. Pues ahí está. Gareth Bale ya le ha dado dos títulos al Real Madrid en su primer año como madridista, sin haber hecho pretemporada y estando lesionado durante semanas. A esto sumémosle la cantidad de goles y asistencias que ha dejado registrados.

Pero mención especial debo hacer a Ángel Di María. Su actuación en este partido fue estelar. Un jugador que siempre pone los huevos donde y cuando hay que ponerlos.

Ocho minutos después, y para mayor sorpresa de todos, Marcelo marcaba un auténtico golazo que el mismo se gestionó. Controló y definió de maravilla. ¡Llevaba dos años sin marcar para el equipo de Chamartín y en qué momento volvió a hacerlo! Pero la cosa no acabaría ahí, pues en el minuto 120, el árbitro holandés Bjorn Kuipers, pitó penalti a favor de los blancos. Un penalti que ya se encargó Cristiano Ronaldo de convertirlo en un disparo que daría el cuarto gol para el Real Madrid y que celebró con euforia. ¡Nadie, absolutamente nadie esperaba que el partido fuera a acabar de esa manera! ¡4 a 1 para el Real Madrid!

Otra remontada más para la historia madridista

Los que sabemos de fútbol, sobre todo los que somos fieles seguidores del Real Madrid, bien conocemos las históricas remontadas de este equipo. “Somos una leyenda”, decía Florentino Pérez al finalizar el partido. No es para menos. El Real Madrid dejaba claro ser el mejor equipo del mundo. Y es que su trayectoria lo avala. Como prueba de su prestigio y grandeza, me permito insertar en esta entrada uno de los tantos vídeos que demuestran la pasión que arranca este equipo en todo el mundo. A continuación, en este vídeo podréis un ejemplo (hay muchos más en Youtube) de cómo se vivió la victoria del Real Madrid en distintas partes del mundo.

Ya tenemos nuevo grito, amigos, ahora, ¡a por la UNDÉCIMA COPA DE EUROPA! ¡HALA MADRID SIEMPRE, AMIGOS MÍOS! ¡HASTA EL FINAL, VAMOS REAL!