Entradas etiquetadas como “Heavy Metal

Avantasia – Ghostlights [2016] El proyecto más ambicioso de Tobias Sammet

avantasiaghostlightsd

Tuve la enorme fortuna de poder disfrutar de este disco poco antes de Navidad. Me sentía un privilegiado porque por causas que obviamente no detallaré, sin esperarlo, me topé con esta dicha, la de ser de las pocas personas que por aquellos días podía escuchar ya el nuevo disco de Avantasia, probablemente el que más expectación ha despertado. El disco aún no ha salido a la venta, se publica el próximo día 29 de enero. De ahí que me sintiera un privilegiado. Yo lo pude disfrutar durante todas las Navidades, no paraba de escucharlo. Tras muchas escuchas completas, creedme si os digo que todos los días me lo seguía poniendo, a veces lo volvía a escuchar entero y otras iba directamente a los temas de este Ghostlights que más me han entusiasmado. Cambié los villancicos por este Ghostlights durante todas las fiestas navideñas. Con su música me despedí del 2015 y también le di la bienvenida a este 2016 que sólo acaba de comenzar.

Lejos de aquellos Avantasia de marcado carácter Power Metal y como viene siendo habitual desde The Scarecrow, Tobias Sammet vuelve a presentarnos un trabajo desbordado de grandes temas donde ya el Power Metal tiene menos estrella y protagonismo que antes, dejando más galantería al Hard Rock de buenas dosis AOR y a un Metal sinfónico que en mi opinión, no lo es tanto, galopando igualmente por otros recodos como el Pop más electrónico y el Rock más clásico del que siempre ha bebido el señor Sammet. A riesgo de que me tachen de purista o de nostálgico, no puedo dejar de ser crítico hasta con aquello que más me apasiona, lo he dicho muchas veces, y ahora en esta ocasión, con la música de Toby, no podía ser menos. Me enloquece Avantasia, adoro el camino que ha recorrido Tobias Sammet con lo que empezó siendo un proyecto más entre colegas y amigos, como tantos otros se han hecho, y que se ha consolidado como la marca más renombrada del Heavy actual. Los músicos evolucionan y su arte lo hace con ellos. En 2008 me sorprendió muchísimo el giro que le dio Sammet a Avantasia y lejos de defraudarme, me entusiasmó, pues me sentía hechizado por esos melódicos temas como Lost In Space o Twisted Mind. Celebro siempre que un artista presente cosas nuevas y encandile al público respetable. Un músico, como un mago, debe siempre sorprender a la gente. Y Sammet nos ha embelesado muchas veces con su música, tanto en su banda madre, EdGuy, como en Avantasia. Pero he aquí la nota discordante a este gran Ghostlights, no sorprende más allá de sus excelentes estribillos. Mantiene el gran nivel que los Avantasia de años anteriores, pero no deja de ser más de lo mismo. Una recopilación de heterogéneas canciones, muy buenas canciones, destinadas a satisfacer a los que nos deleitamos con este tipo de música. Que no es poco, oiga. A fin de cuentas, disfrutar de la música es lo que más importa.

La falta de autenticidad, eso es lo que ha perdido Avantasia. Cuando se me pasa la borrachera de escuchar sus nuevos temas y me pierdo en el recuerdo, contemplo cómo a principios de la década del dos mil se creó una Metal Opera que derramaba un talento como ninguno, donde se dio forma a un proyecto de empaque, donde la música compartía protagonismo con una historia de fantasía que a muchos nos provocó que nos emborracháramos aún más con aquellos Avantasia. Los siguientes trabajos de Avantasia, desde que Sammet se alejara de aquellos compases de Serpents In Paradise o The Looking Glass, han sido y son una gran fuente de excelentes y admirables temas, pero esa personalidad se difuminó en el aire hace tiempo. Y no digo esto sólo por despegarse Tobias del Power Metal. Si ya sabemos todos que es difícil innovar en un género musical, más aún en un subgénero como el Power Metal (aunque soy de los que piensa que este estilo aún puede dar mucho más). Me refiero a todo lo que envolvía esos dos primeros discos, su excelente producción, ese vínculo armonioso en la historia en que se presentaban esos antiguos temas protagonizados por un tal Lugaid Vandroiy y Gabriel Laymann, entre otros.

Avantasia – The Metal Opera Pt.1 [2001]
Mastodon – Once More ‘Round The Sun [2014]
El inicio de un proyecto crucial para el Metal
Genial regreso de los del Atlanta

Pero creo que me estoy liando demasiado y lo que toca ahora es reseñar brevemente los temas de este Ghostlights, un disco que no deja a nadie indiferente y que musicalmente es de lo más potente. El año 2016 entra por la puerta grande y encima de la mesa, como carta de presentación, nos deja este gran trabajo que comienza con Mystery Of A Blood Red Rose, un tema de buen Hard Rock cantado en su totalidad por Tobias Sammet que recuerda vagamente a ese Meat Loaf y que está acompañado de unos buenos coros. El tema da paso a Let The Storm Descend Upon You, donde ya nos topamos con los primeros invitados, Jorn Lande y Ronnie Atkins. Es uno de los mejores temas del disco y es el que más recuerda a esos viejos Avantasia. Todo en este tema es un prodigio. Sus estrofas, puentes y sobre todo, ese estribillo. Una verdadera delicia. Uno de los rockeros más gamberros y queridos por todos es Dee Snider, líder de Twisted Sister y que hace aparición en el siguiente tema, The Haunting. El tema es oscuro, siniestro, Snider se enfunda el mejor traje de Alice Cooper y nos regala toda una gran interpretación aportándole su gracia particular. La aparición de Sammet en este tema es la que más me gusta, encaja a la perfección, todo lo contrario a lo que ocurre en Ghostlights, tema que canta con Michael Kiske. Pero justo antes, tenemos a otro invitado, el gran Geoff Tate (Queensryche). A mí el tema no me termina de enamorar si bien se deja escuchar muy bien. Pero resulta algo lento y da la sensación de no estar mejor aprovechado, y más teniendo al lado una voz como la de Tate. Y como decía, llegamos al tema en el que Sammet bien podría haberle dejado el protagonismo a Michael Kiske. En el tema que da nombre al nuevo álbum, escuchamos al Kiske de los Keepers, cantando en tonos altos y abusando de esos agudos que tanto nos gusta de él. Me desentona bastante la voz de Sammet en este tema, pues si ya de por sí es quizás el mejor del disco, si hubiera sido tarea sola de Michael Kiske, estamos entonces ante el temazo del año.

Sexto tema del disco, Draconian Love y nuevo invitado, Herbie Langhans (Seventh Avenue). Un tema sorprendente por lo diferente que suena, por esa mezcla de voces, el contraste perfecto entre la voz grave de Herbie y la de Sammet. Aquí sí, Sammet vuelve a perfilar una gran colaboración con un invitado. Volvemos a degustar otro plato fuerte de este Ghostlights, Master Of The Pendulum. Posee un riff espectacular y unos coros magníficos. Marko Hietala (Delain, Nightwish) es el invitado en este gran tema y con él gozamos junto a Sammet de uno de los mejores cortes del álbum. Es turno de Isle Of Evermore, donde escuchamos a la preciosa Sharon Den Adel (Within Temptation). Sammet canta esta balada junto a la dulce voz de Sharon en un tema suavemente melódico y elegante. El paréntesis melancólico llega a su fin con Babylon Vampyres, otro de los grandes temas de este nuevo trabajo de Avantasia. A mí me encanta, es ideal para los conciertos por la energía y buen rollo que transmite. Un tema de puro Hard Rock que cuenta con Robert Mason (Warrant) y con Oliver Hartmann y Bruce Kulick a las guitarras. Desde luego el disco no decae, pues de seguido llega Lucifer, donde disfrutamos del mejor Lande, que como ocurre con Michael Kiske, se ha convertido en colaborador habitual en los discos de Avantasia. Comienza acompasado cual medio tiempo, con un elegante piano protagonista de la excelente interpretación de Lande, para dar paso a una contundente batería. El tema es fantástico. Llegamos al final del disco con Unchain The Light, que pasa a ser otra de las joyas de la corona. Los invitados para este grandísimo tema no podrían dar mejor la talla. Hablamos de Ronnie Atkins de Pretty Maids y de nuevo, la voz de aquellos Helloween de los años ochenta, Michael Kiske. Con Unchain The Light volvemos a disfrutar de todo un himno en la saga Avantasia.

Este Ghostlights no podría acabar de otra manera que por todo lo alto. Por ello volvemos a contentarnos con el gran Bob Catley (Magnum). En A Restless Heart And Obsidian Skies, tenemos un tema a medio tiempo, de corte más progresivo que igualmente posee unos coros y estribillos enérgicos y sensacionales.

Quizás esos discos de Avantasia no regresen nunca más, pero ahí están, enmarcando una época irrepetible para el Power Metal con ese halo de integridad y grandeza. Ahora, toca disfrutar de discos concebidos para otros menesteres, pues Avantasia se ha convertido en el transatlántico de los conciertos en el Heavy Metal. Avantasia ha pasado de ser un excelente proyecto del Power Metal más elegante a ser una máquina de grandes temas y la plataforma ideal para recorrer medio mundo, haciendo que este proyecto musical sea ahora la ambición de los promotores de conciertos.


Vivian Campbell – Uno de los mayores talentos del Heavy Metal de los 80

viviancampbell

Si me pongo en plan soñador y me imagino cómo hubiera sido si Vivian Campbell no se hubiera marchado de DIO, o la mujer de Roonie no le hubiera echado porque éste quería cobrar más que su marido, o lo que mierdas pasara. Si me imagino el cómo hubiese sido si Campbell y Ronnie se llevaran como hermanos y compartieran largos años de carrera juntos. Si me imagino más discos como el Holy Diver, The Last in Line y Sacred Heart. Si me imagino que los conciertos de esos maravillosos años hubieran tenido continuidad en el tiempo. Sólo se me viene a la imaginación que estaría ante la mayor banda de Heavy Metal, la más virtuosa y laureada, y sin duda, mi favorita. Pero no, el ser humano es así. Y en su relación con los demás, el ser humano puede llegar a ser de lo más visceral, tóxico y rencoroso. No me voy a meter en ese cruce de mierdas que tanto les salpicó a ambos durante años. Nunca me importó, y ahora menos, cuál de los dos tenía la razón, porque sus razones tendrían para no querer ni oír hablar el uno del otro. De hecho escribo esta entrada con la única intención de compartir con vosotros mi punto de vista sobre este prodigio de la guitarra, su virtuosidad, y lo que puedo ser y no fue. Y comenzaré por esto último.

El Heavy Metal perdía a uno de sus grandes titanes

Vivian Campbell, con permiso de mi añorado Marty Friedman, es uno de mis guitarristas favoritos. Lo es por todo lo que dio más que por lo que acabó dando, que no es poco. Y es que Vivian, antes de enrolarse en la fastuosa gira del homónimo y más coronado álbum de la banda de David Coverlade en 1987, sustituyendo al grandísimo John Sykes, era un joven diestro en la guitarra, toda una promesa del Heavy Metal en aquellos días. No solamente tocaba como el mismísimo diablo, sino que además fue parte en la composición de los que son y serán por siempre, los discos clave en este género musical. Hablo de los tres primeros discos de la banda DIO.

¿Veis? Pura magia. Su versatilidad, su energía, su juventud. El chico de oro. Cuando hace ya muchos años me dejé conquistar por estos sonidos, por esta música de dioses, mi pasión me llevaba a documentarme cada vez más sobre esas bandas que tanto me encandilaban, quería conocer todo lo que podía sobre esos artistas que con su música, jamás han dejado de hacerme vibrar de la emoción. Por eso, cuando siendo aún un adolescente que poco a poco se curtía con esta música y di con la trayectoria de Roonie James Dio y los suyos, me chasqueó la realidad de ver cómo aquello no fue a más. Para mí, con todos mis respetos hacia los fans de Def Leppard, fue y es una pena comprobar cómo Vivian Campbell colgó ese halo de magia en su perchero y aceptó tener un rol secundario en la afamada banda de Sheffield. Y por si fuera poco, su trayectoria con los Leppard no es para tirar cohetes y jamás ha vuelto a brillar como antes. No soy un experto en Def Leppard pero tengo el suficiente criterio como para decir que el fallecido Steve Clarks era el empuje de esos Leppard que llenaban estadios y vendían millones de discos. Quizás fueron esos los cantos de sirena los que hicieron que Vivian Campbell, aquél chico que, subido al escenario, deslumbraba a todos interpretando temas como Rainbow In The Dark o The Last In Line no se convirtiera en el mito que pudo haber sido. El Heavy Metal perdía a uno de sus grandes titanes.

Y el AOR entró en su vida

Pero no olviden que soy un gran admirador de Vivian Campbell y como no podía ser de otra manera, le seguí la pista. Ya los ochenta quedaron atrás, el Heavy Metal para él era parte del pasado. Los años noventa acababan de empezar y el AOR copaba como nunca las emisoras de radio. Encendías la tele y el AOR sonaba por todos lados. Sus videoclips eran los más demandados en la MTV y hasta las pelis y series de televisión no dudaban en utilizar el AOR como banda sonora. Quizás fueron esos los cantos de sirena los que hicieron que Campbell coqueteara con el mejor AOR. Y sí, su aportación al Rock melódico fue, en mi opinión, sensacional.

Así nació Riverdogs en 1990, y junto al batería Marc Danzeisen, completó el line-up que daría forma a uno de mis discos noventeros favoritos. Espléndido Hard Rock endulzado con la sensibilidad del mejor AOR. Así es este gran disco, uno que alberga temas como Whisper, tema con el que comienza este álbum o Toy Soldier. Lanzaron tres años después su segundo álbum, titulado Bone, ni la mitad de bueno que el homónimo y no, ya Vivian no se encontraba en las filas del grupo. A este segundo disco lo acompañaron con un acústico en directo que es toda una delicia, Absolutely Live, donde interpretan Toy Soldier como nunca. Tanto que prefiero su versión en acústico que la de estudio. El primer disco se ganó las alabanzas de la crítica y tuvo una muy buena acogida entre los fieles al Rock más melódico. En 2011, Vivian regresó a la formación para publicar World Gone Mad como tercer disco. Nada más que deba destacar.

Pero antes, en 1991, Campbell acompañó a Lou Gramm, cantante de la importantísima banda Foreigner, en un proyecto que quedó en el olvido incomprensiblemente. Una joya del AOR extraviada en el tiempo. Hablo del homónimo y único disco de la banda Shadow King. Presentaron este proyecto con el single I Want You, pero fue realmente su medio tiempo Don’t Even Know I’m Alive, la que causó más efecto. Poco antes de que acabara la década de los noventa Vivian presentó otro nuevo proyecto, uno con base muy melódica y tintes Pop. El grupo se llamaba Clock y de nuevo, poco más puedo destacar.

Tampoco entraré a reseñar su etapa en Def Leppard, un grupo del cual sólo me gustan temas sueltos y mucho menos, su intento de rescatar (a buenas horas, y de qué manera) el legado de DIO con The Last In Line, otro de sus nuevos proyectos. Ahora, se reúne con sus antiguos compañeros de aquella gloriosa etapa, Vinny Appice y Jimmy Bain para intentar hacer algo parecido a aquellos majestuosos discos con Ronnie al frente. No han conseguido acercarse lo más mínimo.

El rencor, la falta de armonía que hace perder las buenas formas, la poca inteligencia emocional y las muchas ganas de ganar dinero, provocaron que el talento de este guitarrista se esfumara y con él, la posibilidad de crear un legado sin igual que pudo empezar con aquél Holy Diver. Pero, amigos míos, perdonad si sueno pesimista, no es mi intención. Porque sé que al menos, tenemos esos discos, los primeros discos de DIO ayudaron a consolidar aún más, y de la mejor manera posible, el Heavy Metal, el género musical que lograría extasiar a la mismísima María Teresa de Calcuta.

Heavy Metal is the law!


Megadeth – Rust in Peace [1990] Una obra maestra del Heavy Metal

Siento una tremenda predilección por esta banda y sobre todo por los discos que publicaron en el primer lustro de la década de los 90. La tríada compuesta, en un principio por Rust In Peace (1990), Countdown to Extinction (1992) y Youthanasia (1994), me resulta de una calidad abismal, enmarcando la que es mi etapa favorita de la banda. No quiero parecer injusto con el Cryptic Writings (1997), pero en mi humilde opinión, y a pesar de que me gusta mucho, no llega a la virtuosidad de los tres discos anteriores y no provoca en mí el mismo fervor. Corría el año 1990, año del mítico Painkiller de los Judas Priest y Dave Mustaine dio que pensar con este disco que sus amigos de Metallica debieron de tenerle más paciencia. Porque soy de los que piensa que si Mustaine hubiera seguido en Metallica, los de San Francisco hubieran gozado de una trayectoria mucho más próspera. Es fácil, comparen los discos de Megadeth y Metallica pertenecientes a toda la década de los noventa y reflexionen. Dave Mustaine demostró poseer en esos años una imponente capacidad compositiva. El tito Dave estaba de lo más inspirado. No me extraña que muchos le pidieran en tono bromista que volviera a las drogas y se dejara de tanta tontería cristiana. Dave le arrebató con honores la corona al gigante comercial, Metallica, que presentaron en 1991 el que es uno de sus mejores discos, el famoso Black Album. Pero no sería hasta finales de los noventa cuando publicaran su Load (1996) y Reload (1997) donde la transformación de su sonido hacia un Rock más alternativo y el notable cambio de imagen de la banda provocaron histeria colectiva. Ya en 1999 tenemos el famoso S&M, en colaboración con la Orquesta Sinfónica de San Francisco y dirigida por Michael Kamen.

Pero no, cada disco de Megadeth en plena década de los noventa era un rotundo golpe en la mesa, las comparaciones con Metallica eran constantes y comprensibles y a pesar de que Ulrich y sus amigos gozaban de una popularidad incomparable y casi inalcanzable para la mayoría de bandas, los amantes del Thrash Metal, los más jevis del lugar, sentían adoración por los discos de Megadeth. Lástima que el último disco de la década no fuera la guinda al pastel, sino más bien un pinchazo en toda regla. Y es que del Risk no haré más mención que ésta en Anhelarium.

Metallica – Load [1996]
Mastodon – Once More ‘Round The Sun [2014]
Me considero un gran seguidor de este disco
Genial regreso de los del Atlanta

El disco no puede comenzar mejor. Ese riff vacilón que suena al inicio del primer tema, Holy Wars…The Punishment Due, es como si Dave y los suyos dijeran: Eh, que ya estamos aquí, ahora viene lo bueno, así que dejad lo que estáis haciendo y escuchad esto. Este tema son casi siete minutos del Heavy Metal más sabroso. Imposible ser fiel seguidor de este tipo de música y no conocer este disco, porque si es así, ¡quítate esa chupa de cuero, que no la mereces! Esta canción es tan jodidamente buena que me la he llegado a poner hasta para follar. Y no, no pierdo las formas, sigo siendo el mismo tipo atento y delicado de siempre, pero es cierto que hago el amor follando, porque follar sin hacer el amor no tiene la misma gracia. Mustaine se encarga de la letra de todo este RIP, salvo en Lucretia, que comparte merito con mi bajista favorito, David Ellefson y en Dawn Patrol, cuyos créditos pertenecen únicamente a éste último. Hangar 18 es el siguiente tema, uno de estructura perfecta y que acabó por convertirse en uno de los temas insignias de esta banda norteamericana. Tanto que se incluyó en el videojuego Guitar Hero II. Es una canción que contiene un increíble solo de Marty Friedman, que en este Rust In Peace se incorporaba a la banda de Mustaine.

Este álbum fue todo un éxito, siendo disco de Platino en Estados Unidos y siendo con el tiempo considerado por la prestigiosa revista Kerrang! como uno de los discos más influyentes de la década de los 90. Metallica conseguía arrebatarle a Mustaine todos los galardones. Sin ir más lejos, Rust in Peace consiguió una nominación a la mejor interpretación de la categoría Heavy Metal en premios Grammy siendo Metallica la banda ganadora con la versión de Stone Cold Crazy de Queen. Pero es que al año siguiente, el tema Hangar 18 también fue nominado para los mismos premios pero una vez más los ganadores fueron los amigos de Metallica por su álbum negro. Más marketing que otra cosa. Porque, sin intentar desprestigiar los trabajos de Ulrich y Hetfield en estos años, pues soy un incondicional de Metallica, si todos esos premios fueran repartidos por oídos más críticos y objetivos, Megadeth arrasaba.

Take No Prisioners sigue la misma senda pero es Five Magics la que más se luce, de ritmos distintos y acelerados donde Mustaine trabaja mejor su voz. Destacar los parches de Nick Menza, que dotan al tema de una gran contundencia. Poison Was The Cure nos muestra a un Ellefson más protagonista, aunque luego el tema difiere un poco de los anteriores por su rapidez. A continuación, otro tema que acabó por convertirse en otro estandarte de la banda, Lucretia. Con otro inicio fantástico, crean un tema desbordante de calidad y talento, en el que los músicos se compactan a la perfección. Poniendo recta final a este gran trabajo, tenemos Tornado Of Souls, con un solo de guitarra espectacular, Dawn Patrol, el tema más pausado en el que Dave canta con tonos más bajos, y por último, Rust In Peace…Polaris. un tema de temática bélica nuevamente y de cadencia más acelerada, recordando al Thrash más típico de la NWOBHM.

Disco sensacional, trascendente e imprescindible para apreciar como mejor se puede este estilo de música.