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Keldian – Journey Of Souls [2008] Sic itur ad astra…

188156En julio de 2009 publicaba con entusiasmo uno de mis primeros artículos para el blog, una entrada dedicada a Keldian, grupo que conocía desde no hace mucho por aquél entonces y que es a día de hoy una de mis bandas fetiche. Con el tiempo su música y ese fantástico halo que la envuelve no han dejado de acompañarme. Su música nunca deja de complacerme, me resulta adictiva. Los tres discos que forman su trayectoria musical son un corpóreo poema al Universo y los misterios que este encierra.

Y a día de hoy, Keldian sigue siendo ese grupo que ni Dios conoce. Digo esto porque durante todos estos años no han tenido repercusión alguna. Ni siquiera en pleno auge de las redes sociales logran obtener una mayor difusión. Sólo hay que ver su página de Facebook para ver que llega a un público bastante minoritario. Y es precisamente durante estos años cuando me he dado cuenta que ni en webs y foros especializados en este tipo de música ni en las redes sociales se habla de ellos. Hace unos años este que os escribe abrió un hilo de respuestas en un conocido foro de Heavy Metal en castellano y nadie parecía saber nada. Keldian parece abocado a ser un grupo minoritario de por vida, un grupo arrinconado en el frondoso underground del Metal. ¿Por qué? ¿Es porque el Power Metal ya no vende como hace una década? Yo personalmente lo dudo, porque a pesar de que la moda powermetalera de principios del 2000 ya pasara, a día de hoy es un estilo que sigue teniendo un gran tirón. Lo único que puedo pensar es que como en todo en esta vida, no todos tienen la misma suerte. En ocasiones no se tiene el reconocimiento que se merece. Keldian es un grupo formado por un dúo de genios que destapan una nueva manera de crear música, una música que, y escogiendo un símil igual de cósmico que sus discos, está a años luz de muchos de los discos que se presentan hoy día.

Parece que esta banda será por siempre como ese vino de crianza que muy pocos logran paladear, un vino de una cosecha sobresaliente que sólo el más exquisito gourmet consigue degustar. Así, como si de un gastrónomo se tratara, te invito a que pruebes con gusto este vino sólo para paladares exquisitos. Para la ocasión, te traigo Journey Of Souls, su segundo trabajo que fue lanzado a tan sólo un año de su debut, allá por 2008. Para mí gusto, este es el mejor de sus tres trabajos, muy por encima de su último disco, Outbound (2013) y notablemente superior a su debut, Heaven’s Gate (2007), que de por sí dejó el listón bastante alto.

keldian-band2Arild Aardalen, ingeniero de profesión y Christer Andresen, cineasta, son dos grandes amigos que no sólo compartían la misma pasión por el Heavy Metal, sino que ambos sienten fascinación por el cosmos y el ser humano. Juntos se embarcaron en la aventura de formar una banda y dar rienda suelta a esa inquietud por el espacio infinito, creando así canciones dotadas de una temática cosmonauta. Con Journey Of Souls en mi opinión han rozado la perfección. El disco está lleno de grandes temas, un disco que de principio a fin logra transmitir una atmosfera única, pues único es su estilo de hacer Metal. Tanto, que a mí, fanático de este estilo de música, me cuesta buscar una banda que se les asimile.

The Last Frontier es el primer corte de este viaje de almas y es quizás el mejor tema del álbum. Una canción extremadamente melódica, rebosante de épica, poseedora de un estribillo espectacular, enrollado en unos potentes riffs y una batería formidable. La voz de Christer es bastante atípica para lo que acostumbra el Power Metal, pero como dijera antes, esta banda nada tiene que ver con ninguna que ya conozcas. Lords Of Polaris es otro de los trallazos de este gran disco. Personalmente, posee una de las mejores letras del plástico y con esos coros gregorianos ponen los vellos como varillas de paraguas. No me puedo olvidar de la voz de Arild, que suele acompañar adicionalmente a Christer en los estribillos y que particularmente me encanta. Es un tema más pesado pero igualmente cargado de grandes melodías. Es en los últimos dos minutos de este tema cuando te das cuenta que esta no es la típica banda de Power Metal. El sello de Keldian es único, y la pasión con la que estos noruegos trabajan en esta música se palpa en cada estrofa, en cada acorde.

Con un suave punteo de guitarra se da paso a Reaper. Aderezado con toques electrónicos, se nos presenta otro tema bastante original y de lo más atrayente, donde la guitarra recobra un mayor protagonismo. El tema detenta un buen in crescendo y deja constancia de la facilidad que tienen estos dos amigos de regalar canciones sobradas de armonía. The Ghost Of Icarus es uno de los mejores temas de la banda y el mejor del disco junto con The Last Frontier. De una prosa exquisita y ciertamente poética, la canción está colmada por un mensaje heroico siendo musicalmente un tema bastante atractivo y pegadizo por su gran estribillo. Memento Mori, como no podía ser de otra manera, comienza de una forma bastante depresiva para dar paso a otro tema épico y cargado de gran fuerza. Es en este tema donde me gustaría pararme para volver a recalcar en esas atmosferas que crean, logrando trasmitir esa corona que sólo la mejor música Ambient-Post Rock logra enrejar.

Vinland es la canción que más peca de acercarse al Power Metal más típico, sobre todo por sus estrofas y ese estribillo. Es el único tema de la banda que no despierta en mí mucha vehemencia, pero no por ello es un mal tema. Para degustar otro plato fuerte ya está The Devil In Me, sentido medio tiempo cuyo estribillo es interpretado junto a la bella Maja Svisdahl que ya participó en Heaven’s Gate. Entrando en la recta final de este viaje de almas, pasamos a Hyperion, donde regresa la contundencia de la batería y los riffs pasajeros regalando otro tema fantástico que da pie al tema más rápido y aplastante, God Of War, ya que con la música de esta canción parecen querer transmitir la ruda marcha del dios de la guerra. La melodía pasa a un segundo plano para dejar más papel a las guitarras y a los parches evidenciando un tema más apresurado. Para las últimas canciones aparece en escena nuevamente Maja y de nuevo tenemos temazos para ir despidiendo este trabajo. Para mí, Starchildren es una canción magistral, de resplandor totalmente épico y con cierto aire progresivo, donde de manera flamante volvemos a cautivarnos de una seductora melodía. Este gran disco tenía que despedirse a lo grande y por ello lo hacen con Dreamcatcher. Del mismo corte que su antecesora, la canción irradia intensidad, un fin de episodio enérgico y tenaz que corona a Keldian como una de las mejores Space Metal Band por su bella instrumentabilidad, que en mi opinión, mira cara a cara a otras bandas como la de Arjen Lucassen.

Una música excepcional, una música para cerrar los ojos y viajar por las estrellas. Keldian es ese punto lejano en el espacio que si pones rumbo a él descubrirás toda una explosión estelar, una supernova imparable de inmensas melodías.


La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor

Un animal anda tendido y ensangrentado en la arena. Está agonizando. Llora y se lamenta. Mientras tanto, el respetable que ha acudido al acto se deshace en aplausos. Desde las andanadas, las gradas y el tendido, se vitorea la hazaña del espada. Los mismos que apartan la mirada horrorizados al ver al torero siendo envestido por el astado, miran con indiferencia el agónico fin del animal. Con todo, el diestro, en acto de clemencia y no sin cierta altanería, puede decidir si el toro es digno de vivir o no según lo fiero que éste se haya mostrado en el ruedo. Este es el noble arte de la tauromaquia, de tradición milenaria, un arte arraigado en la cultura española.

Procedo de una tierra donde la maestría del toreo está bien enraizada, una ciudad curtida como ninguna en esta tradición desde el siglo XVIII. Soy del Puerto de Santa María (Cádiz), y como dijera aquél célebre matador de toros español y de etnia gitana, Joselito “El Gallo”, quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros. Desde muy pequeño he sido testigo de la pasión que levantan las corridas de toros en esta ciudad. Y si bien es cierto que desde hace ya años no se ve cada verano el gentío que se formaba por los alrededores de la Plaza en aquellas tardes de toros, fruto del actual desapego de las nuevas generaciones con respecto a este festejo, a día de hoy, en los sucesivos días de agosto, cuando comienza la temporada taurina, se sigue observando cierta afluencia por los graderíos que ni de lejos, llegan a estar a rebosar como lucían antaño. Consecuencia, sin duda, de la cada vez mayor conciencia social frente a las corridas de toros. Algo que resulta alentador.

Corrían los primeros años de la década de los 90 y mi padre, con toda su buena intención, me llevó a la Plaza para asistir a una corrida de toros. Eran otros tiempos. Allí sentado, me sentía ilusionado, los grandes focos que apuntaban al ruedo se encendieron y me recuerdo nervioso, expectante, era toda una experiencia para mí. Acudía por vez primera a una corrida de toros. Pero luego, a ese niño que un día fui, también lo recuerdo asustado, con cierta tiritera y a punto de llorar. Me recuerdo tapándome los ojos, no quería mirar. Mi padre no volvió a llevarme a los toros y yo no quise volver a saber nada sobre ello. Hoy día, a mis 29 años, me sigo estremeciendo solo de recordarlo. Sigo sin percibir atisbo de la cultura que encierra este festejo, sigo sin entender este viejo y noble arte del toreo. La cultura del sadismo, el arte de la muerte y el dolor. Me cuesta entender cómo hombres, mujeres y niños, se engalanan con sus mejores vestidos para ir a presenciar algo tan lúgubre como ver perecer un animal tan fríamente.

Explican los amantes de esta fiesta que los toros es parte de la cultura española y eliminarla sería desdeñar nuestra tradición, nuestra idiosincrasia de país. Ninguna tradición justifica el maltrato animal para el deleite de unos pocos. Era tradición antiguamente quemar a personas por no ser de una religión concreta. Muchas cosas horribles eran tradiciones que fueron desapareciendo con el paso del tiempo. También es traición en la actualidad la ablación femenina en países orientales y no por ello debemos mostrarnos impávidos. Es estúpido identificar a un país únicamente por una sola tradición. Y más estúpido es si hablamos de un país como España, uno de los países más ricos en cuanto a cultura y tradición.

Muchos taurinos se jactan de que mejor que ellos nadie trata a este animal. Que nadie como ellos respetan y admiran su existencia. Y me resulta esto tremendamente contradictorio, pues si respetas y aprecias algo o a alguien, no lo demuestras precisamente por medio de la tortura. Es por eso que las personas que disfrutan de este tipo de eventos las considero de un perfil muy bajo en cuanto a nivel intelectual y emocional. Carentes de empatía, delicadeza y ternura. No son mis ganas de pretender ofender, simplemente, no puedo pensar otra cosa. ¿Quién disfruta torturando a un animal? ¿Qué tipo de personas es? ¿Y qué tipo de personas van a verlo por entretenimiento?

Comentan los taurinos que las corridas de toros son una muestra de arte, de baile y un ejemplo de virilidad y valentía por parte del diestro. No veo la valentía si no te enfrentas al animal en igualdad de condiciones. Este tipo de argumento además sólo denota arrogancia, un tufo de petulancia y altanería. Además, a los toros se les recorta la encornadura y son drogados. Así no veo yo tanta valentía.

Que el toro no sufre, dicen. La sola imagen del animal sangrando, jadeando, es muestra suficiente. No se puede negar lo evidente. Los neurólogos no sólo saben que el toro es capaz de sufrir sino que, además, lo usan como modelo en estudios sobre el dolor.

Los taurófilos afirman con rotundidad que la abolición de las corridas de toros significaría la pérdida de una especie de animal única. ¿De verdad dejarían de existir los toros si éstos no se criarían para sufrir? De nuevo, sólo veo un razonamiento desatinado, ilógico y de lo más manido.

Pero lo más trillado y caduco es el argumento de que si estamos en contra de los festejos taurinos, deberíamos dejar de comer todo lo que provenga de un animal. Pues del toro se come hasta el rabo. Un comentario a la altura de esta tradición para gañanes. Algunos no se enteran de que lo que se trata es de no hacer sufrir a un animal hasta agonizar para el goce de señoritos y catetos que intentan ser como los señoritos. Una cosa es matar a un animal por razones alimenticias y otra cosa es la matanza por placer, algo que cada vez está peor visto pues en los tiempos que corren, los derechos sobre los animales cobran cada vez mayor fuerza.

Septiembre ya está aquí y en nada se destapará nuevamente la polémica por el medieval torneo del Toro de la Vega. Este escrito no tiene otra intención que la de invitar a la reflexión a todos aquellos que disfrutan de estos festejos. Pienso que la tauromaquia ha de evolucionar, que pueden celebrarse festejos taurinos sin que los astados sufran despiadadamente. Miren si no a los recortadores de toros, ejemplo claro en donde realmente sí se mezcla el arte y el deporte, sin perder la conciencia animalista, sin parecer bárbaros y salvajes.

No puede haber arte en el derramamiento de sangre, no puede haber nada bello en celebrar la muerte de un ser vivo por simple placer. Es inhumano.

«Ni como naturalista ni como biólogo puedo ser partidario de las corridas de toros.

Los carnívoros matan porque no saben alimentarse de otro modo, matan porque lo necesitan para vivir.

Es asombroso que exista un público que disfrute y sienta placer viendo como un hombre mata a un animal en la plaza de toros. La mal llamada fiesta nacional es la máxima exaltación de la agresividad humana»

– Félix Rodríguez de la Fuente (hace 35 años)

 

AOR + Verano = la combinación perfecta

Que el AOR anda bien ligado al verano de eso no hay duda. ¿Cuántas letras nos hablan de sol, playa, amigos y amores de verano? Muchísimas. Esta es para mí la música que más energía y buen feeling logra transmitirme. Por eso esta entrada quiero que sea un breve homenaje a algunos de esos temas AOR que tan idóneos resultan para poner banda sonora a un buen verano. Para mí es la música que más le va a esta estación del año. Una música estimulante que sólo invita al ánimo y al buen rollo. Muchos de estos temas los asocio a veranos distintos, me gusta impregnar cada canción de momentos o recuerdos agradables para que al escucharlos me empapen aún más de buenas vibraciones. Así, sin enrollarme más, estos son sólo algunos de los temas más veraniegos del mejor AOR que puedas escuchar. ¡Sube el volumen y disfruta!

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