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Magia de la de los libros de cuentos

Playa de Vistahermosa (El Puerto de Santa María, Cádiz). Foto tomada con smartphone.

Playa de Vistahermosa (El Puerto de Santa María, Cádiz). Foto tomada con smartphone.

Tras haber disfrutado de una inconmensurable puesta de sol, donde de nuevo me sentí complacido por poder vivir una vez más algo tan puro y bello, en quietud y paz, mis pies echaron a caminar. Me llevaron donde quisieron, pues yo no marqué el rumbo en ningún momento. Caminaba, respiraba aire puro, me sentía tranquilo, ligero, vivo. Observaba y apreciaba con esmero todo lo que me rodeaba. Desde la nube más lejana, al árbol más cercano. Mis pies seguían caminando y era consciente de cada paso que daba. Estaba alegrándome del momento, de ese preciso momento. Miraba al frente, que era donde tenía que mirar. Pero de vez en cuando echaba la vista atrás, pues en ocasiones es inevitable no atisbar algo que te inunde de recuerdos, añorados o tristes. De los últimos consigo escabullirme con facilidad, los esquivo, aprendí a hacerlo con soltura, y si son de los malos, de los que me rememoran errores, tajante los ciego. Porque si eso decidí, por mal que me fuera, eso que aprendí, sobre todo sí me pareció que era lo correcto, pues eso ya fue razón suficiente. Pero de los otros, de esos que te despiertan un gesto de nostalgia y una sonrisa complaciente, les abro mi mente cual anfitrión y dejo que pasen y tomen asiento por unos instantes.

Eso es magia, amigos míos, magia de la de los libros de cuentos. Porque con ello era testigo del paso del tiempo y de esa celeridad, esa que nos hace parecer que todo fue ayer y lo mucho que todo cambia. El tiempo, eso que nos recuerda a cada instante que la vida puede ser un placer o un infortunio, pero que siempre se acaba. Y poco a poco, como invitados que llegan a una fiesta, evoqué todo tipo de requiebros, de instantes y momentos llenos de afecto, terneza, entusiasmo y risa, mucha risa. Y así fue como, entre toda esa miscelánea, atisbé al Álvaro de Ayer. Logré verlo entre el gentío. Qué distinto lo vi. Me acerqué a él, le saludé y con cariño le abracé. En seguida me sentí conmovido y encandilado, pues logró transmitirme toda ilusión y ánimo. Ese Álvaro estaba henchido de deseo, de confianza y fe. Ansiaba saber de él, que me hablara, que me dijera lo que sentía. Así, le pregunté con cariño qué piensa del Álvaro de Ahora, de éste que con anhelo le mira y abraza. Fue entonces cuando me contestó, mirándome atentamente a los ojos y con una gran sonrisa dibujada en su rostro, lo encantado y orgulloso que se siente. Lo dichoso y afortunado que es por saber hasta dónde ha llegado, por ver quién es, lo que ha conseguido y todo lo que ha aprendido y vivido. Me devolvió el abrazo con esmero, me dio las gracias con afán y mientras asomaba alguna lágrima me dijo que somos algo más de lo que a ambos nos une, me dijo que siguiera adelante, que mirara sólo hacia atrás para tomar aliento, pues ahí estaría él siempre para recordarme lo que importo, lo que tengo y lo que verdaderamente soy.

Y así es como seguí mi camino, moviéndome con la sutil certeza de quienes saben muchas cosas.

Os deseo de todo corazón un feliz año 2015, un año en el que sigáis creciendo, amando, riendo y viviendo. No os preocupéis por el futuro, pues aún no existe y todo llega si así lo queréis.

Mi incursión en las ondas

Hace años hice un podcast y lo publiqué aquí mismo en Anhelarium. Me maravilló la idea de poder crear un nuevo soporte en el que seguir compartiendo mis gustos con los demás. No salió como esperaba, y me desanimé. Borré el primer y único programa y decidí dejarlo para más adelante. Aún no he retomado la idea de volver a dar vida a uno y la falta de tiempo hace que realmente me sea imposible llevarlo a cabo. Pero lo que sí que llevo haciendo desde hace un tiempo es participar de muy buena gana y con mucha ilusión en el programa de mi amigo Salva, Noches de Miedo. Desde aquí quiero agradecerle la oportunidad que me da de colaborar en un proyecto tan importante para él a título personal y por dejar que pueda explorar una nueva faceta con la que coqueteé en su día, poder adentrarme poco a poco en esto de los programas de radio, pues se ha convertido en una nueva afición para mí.

Todo comenzó cuando, a finales del curso pasado y prácticamente de casualidad, conocí un programa mediante la plataforma Ivoox que trataba de sucesos paranormales. Era un programa peculiar por la cercanía y desenfado que transmitía. Estamos acostumbrados a que los programas que versan sobre el misterio y lo paranormal seas en ocasiones muy serios y formales. Pero escuchar Frecuencia Fantasma era como estar con los amigos, alrededor de una hoguera, compartiendo historias de miedo. Y es que esa era la idea principal del programa, dar voz a todas aquellas personas que han tenido algún tipo de experiencia con el misterio y lo inexplicable y trasmitirlo de una forma natural, espontánea y con cierto desparpajo.

Para mí, encontrar este programa fue un auténtico bálsamo. Estaba bastante saturado por los exámenes finales del curso y con Frecuencia Fantasma conseguía desconectar, evadirme. Caía la noche y yo caía rendido en la cama, y con este programa podía olvidarme de los estudios por un buen rato. Tanto me gustó el programa que en muchas ocasiones escribí comentarios de agradecimiento, comentarios que Salva leía y con entusiasmo contestaba. Y así fue como le conocí y con el tiempo acabara forjando una sincera amistad con él. Frecuencia Fantasma terminó logrando obtener un éxito considerable, recibiendo muchísimas escuchas y descargas y una muy buena opinión por parte de los oyentes. A finales de verano Salva me propuso participar en su nuevo programa, Noches de Miedo, donde hablaría de todas aquellas películas de género de terror que fueran destacables. No lo dudé y acepté encantado.

De esta forma, ya he participado en varios de sus programas, el último de ellos, dedicado a la enigmática y mágica noche de Halloween. Podéis escuchar los programas de Noches de Miedo en esta dirección. A continuación, paso a colocar los audios de los programas en los que participo.

Y una vez más, muchas gracias Salva por entretenernos con tan buenos programas y en particular, por darme la oportunidad de expresarme en una nueva plataforma y poder dar rienda suelta a mi creatividad en una nueva dimensión.

Noches de Miedo 12 – Truco o trato, La noche de los demonios, La casa de los 1000 cadaveres y Halloween

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Noches de Miedo 10 – El proyecto de la bruja de Blair (1999)

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Noches de Miedo 09 – Al final de la escalera (1980)

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Bruce Springsteen – Born To Run [1975]

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El poeta urbano

Creo que Springsteen no tuvo ningún precedente. Ha sido único en lo suyo. Si bien es cierto que desde su Greetings from Asbury Park, N.J coqueteó con otros géneros y estilos, considero que con Born To Run Bruce Springsteen logró reflejar lo que él quería, asentó las bases de la música que querría hacer hacia delante. Y cuando digo que Bruce no tuvo precedentes es precisamente porque ninguno antes había conseguido cantarle así a la cotidianidad, nadie jamás había compuesto líricas con tanta elegancia dedicadas a la ciudad, a la carretera, y a las anécdotas de bar. Y así fue como con este Born To Run nuestro querido Bruce se consagró como una de las estrellas más importantes del Rock, lo que sigue siendo y será por siempre. Con este disco, no era de extrañar que se metiera a medio mundo en su bolsillo. El éxito cosechado por este disco fue asombroso, y es que este álbum contiene temas tan legendarios como Thunder Road, Meeting Across The River, o la que le da nombre al disco, Born To Run.

La sociedad de la época se había topado con un nuevo poeta, uno que no usaba letras avezadas y eruditas, todo lo contrario, un poeta de calle, con letras sencillas y seductoras, un poeta callejero con magia, gracia y mucho gancho. Todo un ángel del asfalto, que con su música embrujaba a conductores, caminantes, bebedores de wiski barato y por supuesto, a los buenos amantes de la vida y la buena música.

Un disco para la historia

El disco abre con la que es una de las mejores canciones de la historia de la música, Thunder Road. Es la canción que más logra reflectar la esencia del Boss. Con esta canción Springsteen te invita a iniciar un viaje a cualquier parte, porque tiene muchas ganas de largarse de aquí. Para este que os escribe, el humanismo literario de esta canción es enormemente admirable, una espléndida oda a la vida y al anhelo.

A esta pieza clave del Rock le sigue Tenth Avenue Freeze-Out donde el saxo de Clarence Clemons cobra protagonismo, un tema de auténtico soul. En ella Bruce nos narra cómo es una simple tarde en la calle. Y con Night, ya nos habla de la noche, del albedrío que en ella uno se encuentra y de la libertad que uno siente cuando la vive. Si prestas atención a la letra y vuelves a poner esta canción, su inicio parece querer trasmitir precisamente ese momento en que dejas tus quehaceres y puedes dedicarte a tu tiempo libre. Algo parecido a cuando suena un viernes la campana del cole que pone fin a las clases y sales pitando a la salida, con ganas de vivir el fin de semana. La grabación de este disco tuvo lugar en los estudios de sonido Record Plant de la ciudad de Nueva York entre 1974 y 1975 bajo la producción de Mike Appel, Jon Landau y el propio Springsteen. Su recepción por la crítica fue muy buena, considerándolo como el mejor trabajo de Springsteen hasta la fecha y uno de los más importantes de la historia del Rock. La portada de este álbum es una de las imágenes más populares e icónicas del Rock. Fue Eric Meola el que tomó la fotografía durante una sesión que duró más de tres horas y en la que tomó 900 fotos, que posteriormente fueron recopiladas en el libro Born to Run: The Unseen Photos.

Backstreets es otro de esos temas en los que Bruce consigue conquistarte, porque la letra es una auténtica obra maestra. En esta canción Bruce narra la amistad entre dos amigos, y nos deja estrofas tan emotivas como:

Remember all the movies, Terry, we’d go see
Trying to learn how to walk like heroes we thought we had to be
And after all this time to find we’re just like all the rest
Stranded in the park and forced to confess
To hiding on the backstreets, hiding on the backstreets
We swore forever friends on the backstreets until the end
Hiding on the backstreets, hiding on the backstreets

Con Born to Run encontramos un tema optimista, vital, enérgico, que nos invita a perseguir nuestros sueños. Es magnifica, brillante, ideal para coger el coche y marcharse a donde quieras. Y tras el subidón de esta grandísima canción nos topamos con She’s The One, donde Bruce se pone más sentimental y versa sobre cómo nos hechizan las chicas, lo locos que nos pueden llegar a volver, y es que ya se sabe, las mujeres son lo más preciado que tenemos los hombres. Finalizando este Born To Run bruce nos deleita con Meeting Across The River, con una intro espectacular, y de nuevo, nos cuenta otra bella historia, en esta ocasión, la de un hombre que en pleno Manhattan se adentra en el mundo de los negocios sucios para dejar de ser un don nadie. Y para cerrar este radiante e intenso disco, Bruce con su guitarra y Clarence al saxo, se encerraron más de diez horas en el estudio para dar forma a este tema épico, Jungleland, que describe cómo es la ciudad que nunca duerme, la omnipotente ciudad de Nueva York.

The midnight gang’s assembled and picked a rendezvous for the night
They’ll meet ‘neath that giant Exxon sign that brings this fair city light
Man there’s an opera out on the Turnpike
There’s a ballet being fought out in the alley
Until the local cops, Cherry Tops, rips this holy night
The street’s alive as secret debts are paid
Contacts made, they vanished unseen
Kids flash guitars just like switch-blades hustling for the record machine
The hungry and the hunted explode into rock’n’roll bands
That face off against each other out in the street down in Jungleland

 

Un disco magistral, ambicioso, un disco que supuso la consagración del mejor artista que ha parido los Estados Unidos de Norteamérica.