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Sôber – Letargo [2014]

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La portada está realizada a bolígrafo por el propio guitarrista de la banda, Antonio Bernardini.

Sôber despierta en mí un fervor que pocas bandas consiguen. Tenía este disco desde hacía tiempo reservado para escucharlo cuando ya me encontrara de vacaciones. Sabía que este disco me deleitaría, que sería un trabajo más que notable, como todo lo que esta banda madrileña siempre presenta, así que con religiosidad aguardaba el momento idóneo para volver una vez más a quedar cautivado por la música de esta talentosa banda de Rock. Y así, el verano no podía ser mejor momento para dejarse seducir nuevamente por la voz de Carlos Escobedo y sus magníficas letras.

Hace tres años regresaron al panorama musical por todo lo alto con Superbia, un disco cargado de grandes temas, muy melódicos y protagonizados por unos estribillos extraordinarios. Un disco que no puedes dejar pasar, pues junto con Paradysso, me aventuro a decir que es el mejor de su discografía. Para este 2014 nos presentan Letargo, un álbum que como no podría ser de otra manera, sigue la senda del anterior, aunque tengo que decir que no logra alcanzar el nivel de Superbia a mi modo de ver. Con esto no quiero darle un tono despreciativo, nada más lejos de la realidad, porque con Letargo volvemos a disfrutar de canciones con ese brío tan característico de Sôber.

Me alucina comprobar no solo la energía tan tremenda que trasmite siempre este grupo, sino también ese embellecimiento musical que consiguen crear. Nunca dejarán de sorprenderme por ello. A nivel nacional, pocas bandas he escuchado que logren compaginar unas letras tan sentidas y sagaces con una musicalidad tan espectacular. Con un inicio de lo más rockero, Afrodita inicia este Letargo lleno de pasajes musicales sorprendentes. Tras esa consecución de riffs aparece la voz de Carlos Escobedo y siento un ligero déjà vu, pero no porque la canción suene igual a otras que ya haya escuchado de la banda, sino porque he crecido con la voz de Escobedo, su voz me ha acompañado desde mi adolescencia y al escucharla siempre me regresa a momentos muy especiales para mí. Como aquella mañana de primavera del año 2002, en el que mi hermana me despertaba con una grata sorpresa, me regalaba Paradysso, un disco que me marcaría de por vida.

Insecto es todo un portento. La letra es espléndida y la canción en general es radiante. Escuchar su estribillo es un todo un placer. Y ocurre lo mismo con el siguiente tema, Blancanieve. Esta banda también se ha caracterizado por poseer una gran calidad técnica, y Letargo es nuevamente una muestra de ello. La batería, de la que se encarga Manu Reyes, suena de lo más contundente y las guitarras son impecables. Jorge Escobedo y Antonio Bernardino forman una dupla formidable. Quizás la primera hubiera quedado mejor como single de presentación para este nuevo disco, pero la elegida ha sido Blancanieve, donde han realizado un videoclip que podéis ver a continuación.

Encadenado es el tema más pesado, de buena melodía y con una letra sentida y directa. De esos temas que trasmiten un mensaje de verdad. Le sigue Letargo, un tema mosaico, como yo les suelo llamar, pues cohesionan distintos tonalidades musicales. Se inicia con unos arpegios secos de guitarra, al que se añaden las eléctricas con más fuerza, provocando que el oyente se muestre expectante al momento en el que la canción rompa en su punto más álgido, y que sin esperarlo da lugar a un estribillo semi acústico, dando lugar a un medio tiempo melancólico y apesadumbrado que es intercalado por riffs lentos y pesados.

Mañana es la luz tras un sombrío pasadizo. Desde los primeros segundos la canción está impregnada de pura melodía, un tema al más puro estilo Sôber. Junto con Insecto y Blancanieve, uno de los platos fuertes de este último trabajo. Con Fugaz volvemos a los recodos más metaleros de la banda, que junto con Tal Día Como Hoy, el tema más flojo del disco, son un punto de inflexión, pues los temas que quedan del disco son más suaves y puramente melódicos. Y tras haber escuchado temas totalmente admirables, aún nos quedan otros que pueden estar a la altura de los anteriores. En la recta final de este Letargo descubrimos Unax, un tema con una letra conmovedora que sirve de aliento a Unax Cañibano, un niño con una grave enfermedad de las que por desgracia no tienen cura alguna. Una canción directa, con fuerza, como no podría ser de otra manera, y con un estribillo muy melódico, acompañado por unos teclados. Sin duda el lado más armonioso de Sôber.

El nivel no baja amigos míos, sino aumenta, y Capricho, el siguiente tema, posee unos coros y unos teclados asombrosos para deleite de los que somos fieles seguidores de la música de estos madrileños. Mofina sorprende por ser de un corte mucho más pomposo, alejándose totalmente de los sonidos más metaleros de la banda. Pero otro plato fuerte, por si ya pensabais que no habría más en este disco, lo compone Otoño, un auténtico regalo para los oídos, un medio tiempo elegante, delicado, y que podrían utilizar como segundo single de presentación si quieren acaparar una mayor atención por parte de prensa y público.

Sôber lo vuelve hacer, nuevamente inventan un disco donde legitiman su tremenda habilidad para crear canciones de esta índole, en el que dan rienda suelta a esa creatividad que tanto se agradece en estos días y sobre todo, en el que firman con orgullo un trabajo sensacional que no dejará impasible a nadie que tenga un mínimo de criterio musical.

¡Un año con LIA!

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Reconozco que era de los que renegaba de los gatos. Siempre fui más de perros, y aunque los gatos despertaban en mi cierta ternura, nunca me planteaba tener uno. Siempre caía en absurdos tópicos, como que los gatos son demasiado independientes, que no son cariñosos y cosas por el estilo. Que necesitaba un animal que me hiciera compañía y con el que pudiera jugar y divertirme. Y eso que, como todo el mundo ha hecho alguna vez, ya había visto varios videos de gatitos en YouTube la mar de graciosos que me habían hecho reír bastante, incluso algunos eran de lo más tierno que había visto. Pero nada más, nunca se despertó en mí la necesidad de querer adoptar un gatito. Aunque no puedo olvidarme de Andy, un gatito blanco con ojos de un azul intenso que me dejó fascinado hace ya varios años, el primer gato al que achuché y al que le tomé un cariño enorme.

Así, hasta el verano pasado. Mi hermana y yo estábamos hablando por teléfono. Ella se encontraba en Madrid y yo en Cádiz. Me decía que estaba viendo por Facebook unos gatitos que se daban en adopción. Yo, que tenía el portátil justo en frente le pedí que compartiera los enlaces para poder echarles un vistazo, era pura curiosidad. Mientras seguíamos hablando por teléfono, ambos estábamos mirando a esos gatitos. Alucinábamos con cada uno de ellos, eran hermosos y muy pequeñitos, no llegaban al mes. Mi hermana me dijo que había una gatita que era preciosa y que le había encantado, y yo, un minuto más tarde aproximadamente, le dije que me había enamorado de una pequeña gatita llamada Lia, que me resultaba preciosa y que me entraban ganas de acogerla en casa. Realmente se me puso cara de tonto al verla. Lo gracioso es que al decirle a mi hermana qué gatita era, resultó ser exactamente la misma que había engatusado, y nunca mejor dicho, a mi querida hermana. Poco más había que decir. Nos enamoramos de Lia, y sin pensarlo, la adoptamos.

A los dos días ya estaba en casa. Era muy pequeña. Jamás había estado al cuidado de un animal tan pequeño e indefenso. El cuerpo le temblaba, y la cabezota que tenía le hacía perder el equilibrio. Apenas podía mantenerse mucho tiempo en pie, iba dando tumbos de aquí para allá. Sus ojos delataban que desconocía por completo donde estaba, el lugar, los sonidos, los olores, todo para ella era nuevo, estaba temerosa pero, como cualquier gato, ansiosa por conocerlo todo. Nos tenía hechizados con su encanto.

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Decidimos que la gatita dormiría en la cama conmigo. La primera noche, tal era el miedo que tenía de poder hacerla daño, de moverme y espachurrarla sin querer, que las primeras noches eché la almohada al suelo y dormí en él, dejándole toda la cama para ella sola. Al amanecer, mi hermana y mi padre se sorprendían al verme tumbado en el suelo durmiendo a pierna suelta. A mí no me importaba, lo que me importaba era que Lia estuviera bien. Lógicamente no podía estar más días durmiendo en el suelo, así que me las ingenié con la almohada y unos cojines para protegerla y a partir de ahí dormimos cómodamente los dos en la cama.

Desde entonces, entre Lia y yo fue surgiendo una conexión que jamás he tenido con ningún animal. Mientras escribo estas líneas la tengo aquí pegada al ordenador portátil, nunca se separa de mí. Cuando me levanto por las mañanas y me dirijo al cuarto de baño, ella se viene conmigo. Cuando me pongo en mi habitación a estudiar, se sube a mi despacho, se acurruca entre los libros y ahí se queda. Cuando me pongo a cocinar, igualmente ahí esta ella en la encimera viendo como bato los huevos o pico cebolla. Si estoy en el sofá, está ella conmigo. Y a la hora de irnos a dormir, es la primera en subirse a la cama. Jamás me he divertido y he reído tanto con un animal como cuando juego al escondite por la casa con Lia, ¡es un show!

Y qué deciros de cómo se ha ganado a la gente. Ya son varias las personas que han venido a casa para verla y estar con ella. Y en Facebook sus fotos son un éxito. Foto que subo foto que acumula una gran cantidad de likes y comentarios. A mí me encanta su actitud cuando viene gente a casa, sobre todo cuando somos muchos. Ella se nos queda mirando, como preguntándose qué hace tanta gente en su casa sin ella haberlos invitado. Parece  que va a decir de un momento a otro: ¿Me podéis decir quiénes son éstos que están en mi casa por favor? Pero a poco que le des juego, ya la tienes en el bolsillo. ¿Y lo charlatana que es? Se pasa el día maullando y haciendo ruiditos. A veces creo que tiene conversaciones con ella misma. Conversaciones que tienen que ser de lo más trascendentales. ¡Y cuidado con tardar mucho en regresar a casa! Porque abres la puerta y te la encuentras viendiendo hacia ti cual toro miura, maullando, ¡como preguntándote por qué has tardado tanto!

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¡Y el fútbol! ¡Qué le llama la atención el fútbol! Se coloca frente al televisor y se queda fascinada al ver tantos puntitos moverse por la pantalla. He tenido varios perros a lo largo de mi vida, y ellos me han enseñado como nadie el valor de la amistad y la fidelidad. Pero jamás pensé poder ver lo mismo en un gato, y en Lia lo veo cada día. GRACIAS LIA por un año tan maravilloso, GRACIAS por tanto ronroneo y afecto, GRACIAS por tus idas de hoya, con las que nos reímos y reímos tantísimo, GRACIAS en definitiva por cruzarte en nuestras vidas, porque no has hecho más que darnos alegría, una impagable. Adoptarte ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS GATITA!

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Insomnium – Shadows of the Dying Sun [2014]

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¡Me encanta el Death Metal melódico! Musicalmente admiro esa forma de neutralizar los sonidos más estruendosos con los más armónicos. Pero lo que hace que me cautive tanto este subgénero musical es la forma en la que te impregna, pues esta música es capaz de compensar el furor y la cólera con la calma y la eufonía.

El Death Metal melódico proviene del Death Metal, el lado más extremo del Heavy Metal, el más duro y pesado. Un estilo musical de lo más prolífico desde la década de los 90, caracterizado principalmente por las abismales voces guturales y unas guitarras y percusión rápidas y pesadas. El Death Metal surgió de llevar al extremo estilos como el Thrash Metal y que ha dado lugar a bandas como Kataklysm, Seth, Death, Morbid Angel, Deicide, etc. Bandas con un grandísimo éxito. El Death Metal es un estilo que acuna seguidores muy acérrimos en todo el mundo.

Fue a partir de la década de los noventa cuando grupos provenientes de las regiones Escandinavas y de Europa del Norte, específicamente de Suecia y Finlandia comenzaban a dar forma a melodías que partían de una base puramente deathmetalera. Estos grupos inyectaban armonía a esas guitarras, y las voces guturales se alternaban con voces limpias, dando paso a temas de auténtico Death Metal pero que ahijaban ritmos muy melódicos poseedores de estribillos bastante marcados y rítmicos. Esta mezcla se extendió como la pólvora, teniendo un gran impacto a nivel internacional, encontrando detractores sólo entre los más intransigentes y fanáticos seguidores del Death Metal más ortodoxo.

El éxito fue tal que grupos consagrados dentro del Death Metal acercaron su sonido a la vertiente más melódica. Los primeros en dar forma al Death Metal melódico fueron los suecos At The Gates, siguiéndoles grupos como In Flames, Children Of Bodom, Arch Enemy, Dark Tranquility o los protagonistas de este nuevo post, Insomnium.

El Elfo Oscuro I. La Morada
La Cabaña
de R.A. Salvatore ¿Qué tal pasar un fin de semana con Dios?

Nunca he sido amante del Death o Black Metal, son estilos que escucho muy poco, para un ratito, como digo yo, pero poco más. Los sonidos puramente extremos me hartan. Los que estáis acostumbrados a leer mis entradas sobre música sabréis que constantemente requiero melodías, necesito ritmos melódicos. Sólo el buen Thrash Metal hace que me olvida de anhelar con insistencia ritmos más sonoros, pero por lo general, necesito de buenas melodías para disfrutar como a mí me gusta de una canción.

Insomnium es un grupo finlandés que comenzó su carrera discográfica a principios de la década del 2000. Por aquél entonces ya eran varios los grupos consagrados dentro de la etiqueta de Death Metal melódico. Insomnium no hizo más que engrandecer aún más este estilo, logrando distinguirse entre los mejores grupos del género.

Para este 2014 nos presentaron Shadows Of The Dying Sun, su sexto disco. En él encontramos temas característicos de la banda, siguen la misma senda que en trabajos anteriores con pequeñas (o no tan pequeñas) pinceladas que le dan un cierto soplo de aire freso a este nuevo disco. Se puede apreciar que abusan menos de los guturales y que han tomado un cierto aire más hímnico. Temas como While We Sleep son buena muestra de ello. Los coros de este tema logran altivar el alma. Pero empecemos por el principio. Shadows Of The Dying Sun comienza con un tema introductorio, The Primeval Dark, un tema aplastante en a nivel técnico que enlaza a la perfección con While We Sleep. Con el siguiente tema, Revelation, Insomnium demuestran que son grandes maestros a la hora de lograr ese equilibrio del que os hablaba antes. Canciones como ésta hacen que logre disfrutar con este tipo de música. Combinan claras guitarras con rotundos riffs y un incansable doble bombo y logran concertar voces guturales y voces limpias y susurrantes.

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Este disco también tiene un toque más ambiental, y es por ello que varios de los temas que componen este último trabajo superan los seis minutos de duración, temas como While We Sleep, Black Heart Rebellion, The River y The Promethean Song y Shadows Of The Dying Sun.

Black Heart Rebellion probablemente sea el tema más cañero del disco. Uno de mis temas favoritos es Lost To Night por ese toque épico o como os decía antes, tan hímnico. Collapsing Words es puro brío, un tema rápido, con unas guitarras intrépidas que comparten protagonismo con unos pasajes de teclado interrumpidos por clamorosos guturales. The River es el tema de mayor minutaje, casi ocho minutos del mejor Death Metal melódico que se puede escuchar en la actualidad y uno de los platos fuertes de este Shadows Of The Dying Sun. Ephemeral, su siguiente tema, es mucho más desgarrador y vibrante, pero para mí, otro de los platos fuertes de este trabajo es The Promethean Song, al menos para mí es el tema que más me ha cautivado. Es el tema más completo de este disco, por su elegancia y brillantez a la hora de mezclar sonidos tan distintos y complejos, y sobre todo por esa emoción que te envuelve al escucharlo, pues es como viajar en tren bajo un interminable túnel que de vez en cuando deja atisbar algo de luz en su trayecto.

Los temas que cierran el álbum son el que le da nombre al disco y Out Of The Sea. El primero, Shadows Of The Dying Sun es uno de esos temas que van in crescendo, haciendo que la segunda mitad sea totalmente espectacular, provocando una gran impresión en quien lo escucha, para terminar de una forma prácticamente onírica. Out Of The Sea es un tema más al uso, pero en el que volvemos a toparnos con esos pasajes calmados que dan siempre lugar una nueva tempestad.

Es sin duda uno de los discos más recomendados de este 2014 y que no puedes dejar pasar. Si no conoces a este grupo, tienes todo un verano por delante para hacerte con su discografía y deleitarte con su música. Y si ya los conoces, estarás conmigo en que este es uno de sus mejores discos de Death Metal melódico que se pueden apreciar.