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La virtuosidad de Estas Tonne

Su manera de tocar la guitarra sobrepasa la perfección. Las melodías que nacen de sus dedos y que suenan a través de esas cuerdas tocan el alma a cualquiera. La guitarra, con él, cobra una mayor dimensión. Estas Tonne posee una talento innato y único. Este compositor ruso trasmite una tremenda fuerza, eso que los andaluces llamamos «duende», un don que muy pocos poseen, una capacidad divina digna de contemplar.

Estas Tonne parece estar cubierto por un halo muy singular, extraordinariamente enigmático y cautivador. Ahí lo podéis ver, con esa larga melena, vestido con un aire a esos zíngaros gitanos de antaño, con su barrita de incienso colocada en la cejuela de su guitarra y sú música, una música idílica, soberbia, admirable, y totalmente hechizante.

Her – Spike Jonze [2013]

Her-716403893-largeAnoche vi esta película y quedé realmente fascinado con ella. Más que una película, podría decirse que es todo un experimento que muestra cómo nos relacionamos con toda la tecnología que nos rodea y cómo ésta influye en nuestras vidas. No exagero si os digo que esta película muestra uno de los mejores guiones del cine actual. Spike Jonze, que ya dirigió películas como Donde viven los monstruos (2009) o Cómo ser John Malkovich (1999), y que posee una enorme lista de seguidores por ser uno de los mejores cineastas de culto, ha sorprendido y encantado a todos con esta nueva película que además, sirve para adorar aún más a un gran actor como es Joaquin Phoneix, acompañado en esta ocasión por la adorable Amy Adams y brevemente por la hermosa Olivia Wilde.

Esta historia nos sitúa en un futuro no muy lejano, donde Theodore, un hombre afligido y a punto de divorciarse, decide comprar un novedoso sistema operativo, una auténtica Inteligencia Artificial, creada para complacer al usuario y ayudarle en la mayoría de sus quehaceres diarios. Y es ahí, cuando sorprendentemente, surge una relación romántica entre Theodore y su sistema operativo, una agradable voz femenina llamada Samantha (interpretada por la bellísima Scarlett Johansson).

El hecho de que Theodore trabaje para una empresa encargada de escribir cartas sentimentales a terceras personas, ya nos deja ver desde el primer momento hasta dónde han llegado las relaciones entre humanos en este futuro no tan lejano que se nos presenta. Me llamó mucho la atención ver cómo mucha gente en esta película contrata los servicios de una empresa para escribir una carta a una abuela, a un hermano, o a una pareja. Si echamos la vista atrás, y no muy lejos, comprobaremos lo muchísimo que hemos avanzado tecnológicamente, y lo que nos queda. Así que viendo la situación planteada en esta cinta, y sabiendo lo tremendamente fagocitados que estamos por la tecnología, uno piensa si no estará nuestra sociedad cerca de llegar hasta el punto que nos muestra esta película de Spike Jonze.

Poco a poco la relación entre Samantha y Theodore es más íntima. Tanto que Theodore ansía a cada momento entablar contacto con su sistema operativo, hasta tal punto que ambos acaban enamorándose. ¿Puede una persona enamorarse de un SO? ¿Y viceversa? Parece algo alocado. Pero, si eres una persona solitaria, sin suerte en lo sentimental, una persona prácticamente abatida a nivel emocional, y que de un día para otro, encuentras una voz que te escucha, que te hace sentir querido, importante, y que te da todo lo que anhelas, aun sabiendo que esa voz no tiene cuerpo y que proviene de una Inteligencia Artificial, no es de extrañar que nazca en la persona un fuerte apego.

Para los más escépticos, les diré que a una persona no se le deja de querer cuando ésta fallece. Esa persona ha muerto, y aun no estando de cuerpo presente, se le ama y se le anhela como siempre. Pues aquí podemos verlo desde esa perspectiva igualmente. Porque en definitiva, todo trata de con quién quieres estar y cómo quieres estar. Porque si algo te hace sentir feliz, eso ya es real, sea como sea.

El punto álgido de la película es sin duda el momento en que Samantha evoluciona. Gracias a su relación íntima con Theodore, entra en contacto con lo humano. Samantha será un ser que poco a poco evoluciona en el entorno en que se encuentra, un ser que crece y aun que no está programado para ello, experimenta cosas nuevas y ésta necesita seguir avanzando, saber qué más hay. La relación entre los dos te atrapará el corazón, a mí me conmovió desde el primer momento. Un amor puro, verdadero, mucho más sincero y honesto que muchos amoríos entre humanos. Para mí, inolvidable será por siempre la escena en la que ambos hacen el amor, un momento en el que la pantalla permanece en negro y sólo se oye lo que ambos se dicen en el uno al otro, la manera en la que quieren y desean amarse. Por momentos como este y por los excelentes diálogos entre ambos, esta película merece todos los halagos. Joaquin Phoenix pasa de ser el malo malísimo de las pelis que sólo él sabe cómo interpretar (véase Gladiator) para conmoverte con este papel de Theodore. En todo momento es palpable la fragilidad emocional del protagonista de esta historia y su relación con Samantha y sobre todo la tremenda sensibilidad que de ellos emana. Ésta es una película muy bella, con escenas muy sencillas y elegantes, y una fotografía vistosa y colorista. Una película altamente recomendada.

La ciencia ficción, amigos míos, abre una infinidad de puertas a todas aquellas personas que desean contar historias. Sólo el tiempo nos dirá si la realidad superará a esta ficción tan bien tratada y presentada. No es de extrañar que la cinta de Spike Jonze haya logrado hacerse con tantos premios y nominaciones, porque es sin duda una de las mejores películas actuales que puedes ver.

¡Un poco más de inteligencia emocional, por favor!

En mi humilde opinión, el hecho, es que no se es lo suficientemente inteligente si no se dominan una serie de factores, a mi parecer, aún más importantes que la capacidad intelectual que podamos poseer. Desde hace mucho tiempo llevo queriendo tratar este tema en forma de post para el blog, no sabía y de hecho no sé cómo abordarlo correctamente ya que no soy un experto en la materia ni pretendo serlo. Tan sólo es algo que me inquieta, algo a lo que le doy verdadera importancia y como tal, me apetece dedicarle algunas líneas.

Es cierto que los aspectos cognitivos tienen una gran importancia, tanto, que no es de extrañar que la mayoría de la gente tenga como concepto de inteligencia los aspectos intelectuales, la capacidad de memoria o la capacidad de resolver problemas. Sin este tipo de inteligencia, la civilización no habría avanzado nada. Pero desde hace ya bastante tiempo voy notando cómo la inteligencia emocional parece quedar relegada a un lado. En esta sociedad, cada vez más individualista y anárquica, parece que la inteligencia social ya no es importante, cuando a mi modo de ver, es quizás la más imprescindible.

Entiendo yo como inteligencia emocional o social, la capacidad de comprender y motivar a los demás, la disposición de relacionarse con los demás, de compenetrarse. Es, a mi modo de ver, el saber ser compasivo y comprensivo con todo lo que nos rodea. Y digo que la inteligencia emocional es para mí la más imprescindible de todas, porque considero que es la base de todo tipo de inteligencia. El conocimiento y el manejo de nuestras emociones es primordial y más en una sociedad como la nuestra.

No es muy natural ser un auténtico intelectual, poseer dos licenciaturas y numerosos conocimientos en una u otra materia si luego eres incapaz de tratar correctamente a tu pareja, entablar amistad con alguien, saber proteger esa amistad, o portarte con educación y saber estar en determinados momentos y lugares. Podría poner ejemplos burdos y triviales en este pequeño escrito, pero creo que se ve claramente lo que quiero decir. Dentro de la inteligencia emocional, según Howard Gardner (Teoría de las inteligencias múltiples, 1983), podemos distinguir la idea de la inteligencia interpersonal  y la inteligencia intrapersonal. La inteligencia interpersonal hace referencia a la capacidad de comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas, mientras que la intrapersonal, es el saber comprenderse a uno mismo, nuestros temores, nuestros problemas, nuestros sueños e ilusiones. Hace mucho hablaba con un buen amigo de que, y más a día de hoy, hace falta que en los colegios e institutos, se dediquen más horas a materias de enseñanza cívica, y de hecho, siempre existió la alternativa a la religión o ética, y hace unos años se estableció una nueva asignatura a impartir llamada educación para la ciudadanía, pero por lo visto con la reforma educativa se acabó quitando. Y pienso que en la sociedad en la que nos movemos a día de hoy, sería más eficiente enseñar a los más jóvenes valores morales y éticos, civismo y pautas de comportamiento, que no tantas horas de filosofía o inglés. No sirve de nada que un alumno saque sobresaliente en matemáticas si luego no sabe cómo resolver sus problemas personales, ni sabe como lidiar los conflictos que pueda tener en sus relaciones sentimentales.

En el trascurrir de nuestros días nos encontramos muchas veces con personas que parecen tener las mismas luces que una escoba. Y no digo esto en relación a personas discapacitadas (que eso es otro tema), sino a esas personas que aparentemente poseen buena salud mental, que llevan una vida normal e incluso tienen estudios o trabajos superiores, pero que son realmente unos zombis, unos muertos en vida. Personas que son incapaces de mostrar cierto afecto, comprensión, incluso personas que apenas muestran emociones básicas como la alegría, la tristeza o el miedo. Peronas que no perciben ni valoran el presente, personas demasiado ensimismadas en su mundo interior. La inteligencia emocional es la que nos mueve a comportarnos, percibir y actuar de una determinada manera en la vida. Cada uno tendrá sus problemas y sus motivos del por qué son así, pero ninguno está exento de aprehender, de desarrollarse como animales sociales que somos, como ya dijo Aristóteles. Estamos hechos para convivir en sociedad y visto el comportamiento de muchos, quién lo diría.

Falta compasión y falta mucha empatía, amigos míos, y existe gente que vive como si nadie más pululara a su alrededor. ¡Hasta se podría decir que se ha perdido el saludo! Y es que hasta hay gente que ni saluda a los que conoce cuando los tiene cerca. Es egocentrismo puro y duro, y junto al egoísmo, campan a sus anchas y limitan a la persona, haciendo que ésta sea incapaz de llevar una relación armoniosa para con los demás.

Ábrete a los demás, di lo que piensas, lo que sientes, y trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti. Si eres una persona egoísta, insensible, totalitaria, dominante e intolerante, serás una persona solitaria, pues nunca podrás mantener una relación cercana, íntima y afectuosa con un amigo, un familiar o una pareja. Para mí, lo que realmente determina la inteligencia emocional es saber tratar a los demás, saber qué necesitan, estar simplemente a los detalles, cuidar la relación que esa persona tiene con nosotros, comprender y hacernos comprender, entrar en armonía con nosotros mismos, conocernos, saber qué necesitamos y qué necesitan los demás de nosotros.