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El Hombre de Acero, de Zack Snyder y Christopher Nolan [2013]

Creo que ya he reposado la película lo suficiente como para poder hablar de ella con una mayor soltura, por decirlo de alguna manera. No quería escribir esta crítica aún con la emoción en el cuerpo tras haberla visionado. Sé que nunca seré del todo objetivo con Superman, siempre me dejaré llevar por los sentimientos que siento hacia este personaje de ficción y su historia, así que da lo mismo que tarde tres días o un año en escribir sobre este película, pero aun así, quería reposar las ideas, quería verla una segunda y una tercera vez, con más tranquilidad, para así dejar un poco de lado el factor sorpresa y poder valorar en su justa medida la que ha sido la película más esperada del año.

Desde antes que comenzara la película sabía que la tendría que ver dos o tres veces más antes de escribir algo sobre ella, incluso para poder dar una breve opinión consistente. Pero todo hay que decirlo, desde el primer minuto hasta el último, estuve expectante, emocionado. Horas antes de entrar a ver la película en la sesión de las diez y media, en los cines del Diversia, en La Moraleja (Madrid) el pasado viernes 21 de junio, día de su estreno en España, ya estaba demasiado inquieto, ilusionado. Ahí me di cuenta de que sigo siendo un niño a pesar de mis 27 años. Estaba como un niño a punto de abrir sus regalos de Navidad. Después, tras verla, seguía con esa cara de felicidad, seguía siendo ese niño que ahora estrenaba juguetes nuevos. Fue una noche especial, y no sólo por la nueva y espectacular película de Superman que habíamos visto, sino porque además la compañía era insuperable. No hay nada mejor que compartir los pequeños y buenos momentos, los más especiales, con la gente a la que más quieres. Ahí estábamos, todos juntos, con nuestras camisetas azules con el logotipo de Superman que semanas antes había comprado ilusionado para la ocasión. Aquella noche, tan esperada por mí durante tanto tiempo, fue lo que deseaba y esperaba, una noche muy especial e imborrable en mi recuerdo.

¿Cómo entrar a valorar esta película? ¿Es posible hacerlo sin tener en cuenta lo que lleva detrás? ¿Me llamarán carcamán por seguir teniendo presente al Superman que allá en 1978 enamoró a todo el mundo? ¿Es justo compararla con las películas clásicas o es inútil hacerlo? En mi opinión, el carácter icónico de este personaje, la tremenda repercusión que ha tenido y tiene desde siempre, hace que sea muy difícil entrar a valorar esta película de forma aislada. Si así fuera, si esta película fuera la primera toma de contacto con el personaje, si esta película fuera la carta de presentación de un hombre que viste un traje ceñido y vuela a súper velocidad con su elegante capa roja, diríamos que es una de las mejores películas de los últimos años, toda una revelación. Pero la sombra que esta película lleva atada a sus pies es larga, muy larga, y las comparaciones son inevitables, a veces odiosas, pero siempre inevitables, y eso hace que esta nueva película, El Hombre de Acero, pierda algunos puntos.

No voy a entrar a detallar escenas concretas de la película, no voy, o al menos eso intentaré, desvelar partes de la historia y su desarrollo. El mejor crítico eres tú y sólo tú sabrás valorar la película como mejor creas. Tienes que ver esta película y sacar tus propias conclusiones, algo que haré aquí, nada más que plasmar de forma general lo que a mí me ha parecido y la opinión que me merece.

El Hombre de Acero de Zack Snyder y Christopher Nolan es una gran película de ciencia ficción, una película espectacular, llamativa, espléndida, y lo más importante, una película digna de abanderar el mito que es Superman y todo lo que a este icónico y popular personaje le rodea. Ambos directores se han esmerado en ofrecer lo mejor de sí mismos. Parece que ambos se han divido la película en dos mitades y cada uno ha llevado la parte que le correspondía a su terreno.

Cuando se hizo público que Zack Snyder y Christopher Nolan serían los encargados de dar vida a este nuevo Superman, las expectativas se dispararon vertiginosamente, los amantes de este tipo de cine nos emocionamos e impacientados, esperamos con toda la ilusión el ansiado estreno de la película. Nada malo podía salir de ambos directores, y más si trabajaban juntos. El director de la trilogía del El Caballero Oscuro y el director de 300 y Watchmen, unidos para llevar a la gran pantalla al superhéroe más grande de todos los tiempos. Las esperanzas de ver algo grande eran de lo más visibles.

La aportación que ha hecho cada director se nota abiertamente. La primera mitad de esta película está llevada a cabo bajo la batuta del señor Nolan, que ha llevado a su estilo la historia que lleva detrás este superhéroe. Nolan ha cogido el pasado de Kal-El y ha creado una mitología, ha cogido la historia de este personaje y la ha dado forma de una manera insólita y elegante, ha tratado con justicia el pasado del joven Clark Kent como ningún director ha hecho jamás, ni tan siquiera, el venerado Richard Donner. Es aquí, a mi modo de ver, donde la película gana por enteros. En ninguna de las versiones cinematográficas anteriores se le ha dado un trato así a la historia que encierra detrás este personaje, ni tan siquiera en la primera película de Superman de 1978. Y ojo, porque esta película la sigo considerando a día de hoy la mejor película que se pueda ver del hombre de acero. Pero hay que ser justos, y dudo mucho que a un amante de Superman le haya decepcionado cómo han desarrollado en esta nueva versión la historia del nacimiento de Clark, el exquisito trato que se le ha dado a sus padres biológicos, Jor-El –interpretado por el gran Russell Crowe– su madre LaraAyelet Zurer-, y sobre todo, cómo se ha representado el Planeta Krypton y sus habitantes, el mundo al que pertenece Superman y sus gentes. La iconografía, las vestimentas, los escenarios futuristas dignos de otros mundos, la escueta muestra de sus costumbres y sus modos de convivencia. Esta es la parte de la película que más emociona y emocionará a los fieles seguidores de Superman. Esta primera mitad es el principal motivo por el cual le doy una buena nota a esta nueva película.

La película sigue su curso y se nos muestra a Clark Kent, la relación que tiene con sus padres adoptivos y aquí entra otro factor a destacar. La caracterización de los personajes es muy buena. Henry Cavill hace mejor su papel de Clark Kent que de Superman. Cavill nos muestra a un Clark Kent atormentado por lo ocurrido a su padre, inseguro de sí mismo, anhelante, pero que no duda un instante a la hora de ayudar a los que lo necesitan. En mi opinión, borda el papel de Clark pero deja un tanto que desear cuando se enfunda el traje del héroe, aquí le falta carisma, la personalidad encantadora e irresistible que muestra Christopher Reeve. Aunque esto puede tener una expliación: en esta nueva película, no logramos ver a Superman hasta el final del film. Es ahí, al final, cuando Clark realmente asume ese papel, el del héroe del mundo. La razón por la que la película no se llama «Superman» es precisamente porque no es Superman hasta el final. Toda la película es una evolución constante del personaje. Vemos a un joven Kal-El un tanto perdido, susceptible, inseguro. En la primera película de 1978, Superman se presenta al mundo con total seguridad y con absoluta normalidad la gente lo acepta. Eso no sucede en esta cinta. Nada es tan fácil. Quizás, en las siguientes secuelas, Zack Snyder nos presente a un Clark Kent seguro de su papel como Superman, y de nuevo, encontremos una nueva evolución en la personalidad del superhéroe.

Henry Cavill, en unas declaraciones previas al estreno de la película, comentó, y no para el agrado de los fans, que en las pruebas iniciales a la producción de la nueva cinta, tuvo que probarse una traje réplica de los que llevaba Reeve en sus películas y manifestó sentirse ridículo, y que, textualmente, jamás había sentido tanta vergüenza. Para mí Superman es Christopher Reeve y Christopher Reeve siempre será Superman. Reconozco que estas palabras hirieron mi sensibilidad y al momento, llevado por el orgullo, exclamé imaginándome que tenía a Cavill frente a mí: hace falta tener mucha clase y elegancia para vestir ese traje, algo que tú no tendrás jamás. Quizás un enfado ridículo, pero crecí con Christopher  Reeve, admirándole atónito a cada instante, él refleja mi infancia, me trae a la mente recuerdos maravillosos, así que, cuidado con lo que dices de él delante de mí. Quiero creer, por supuesto, que esas palabras de Cavill no eran malintencionadas y que realmente tienen que ser tomadas como algo sin importancia. Además, es cierto que en la última década se han hecho varias películas de superhéroes y en éstas, todos han visto sus trajes modernizados, y esto hace que el traje mítico de Reeve a día de hoy resulte demasiado anticuado y no vaya para nada con lo que se pide en la actualidad.

Para presentar al espectador la evolución de Clark a lo largo de su infancia y adolescencia y los últimos años más cercanos a los acontecimientos, son constantes algunos flashbacks que si bien nos muestran cómo fue el pasado de Clark, éstos se centran en momentos dramáticos, dejando de lado los buenos momentos y dejando, al menos en mí, claro está, una sensación de querer ver más. En definitiva, esos flashbacks se me quedaron cortos, anhelaba ver algo más de su pasado. Ayudan a introducirte en la historia y conocerla un poco mejor, pero me resultaron un tanto insustanciales y pienso que podrían haber quedado mucho mejor. Algo que por supuesto hubiera aumentado el metraje de la película y seguramente debido a eso no lo llevaron a cabo.

El papel de Kevin Costner y Diane Lane son de lo mejor de la película. Aquí sí que de nuevo, reconozco que esta nueva película gana nuevamente. Nunca hemos visto a unos Kent tan amables y emotivos, destacando sobre todo la figura de Martha Kent, un papel muy conseguido, un papel que se involucra y coge más peso en esta ocasión. No diré lo mismo de Loise Lane, papel interpretado por la atractiva Amy Adams, de la cual destaco a su favor la ausencia de ese toque femenino y absurdo que en varias ocasiones se le ha dado al personaje, pero que le falta de nuevo un toque más personal, un carisma que quizás tenga en las siguientes secuelas ya que en esta primera película de la nueva etapa de Superman, carece en mi opinión de mayor identidad. Con Laurence Fishburne y su papel como Perry White quizás hayan pecado de ir demasiado lejos. Siempre se nos ha presentado a un Perry White delgado, canoso, de pelo corto, continuamente enfadado y fumando puros constantemente, y aquí se nos presenta como un hombre enorme, gordo, casi calvo, amable y condescendiente y lo mejor de todo, negro. Su papel me gustó, pero vuelve a faltarle esa personalidad que en anteriores películas y cómics ha tenido el personaje. No me quiero ni imaginar cómo será la caracterización del por todos conocido villano, Lex Luthor. Pero para eso habrá que esperar un poco más.

Ya la sorpresa fue mayúscula al ver al general Zod y a Faora. Ambos papeles son de sobresaliente, quizás más el segundo que el primero. En Zod, interpretado por Michael Shannon, vemos a un villano que en ocasiones inspira verdadero miedo, cruel, despiadado, loco. Ahí se nota de nuevo la mano de Christopher Nolan, quizás tomó como modelo a seguir a Bane, el terrorista de The Dark Night Rises, otro papel espectacular. FaoraAntje Traue-, es una grata sorpresa, me encantó su papel, la frialdad y la brutalidad de una asesina impalcable mezclada con la sensualidad y el atractivo de una preciosa señorita venida de otro planeta.

En la segunda mitad de esta película ya podemos comprobar cómo Zack Snyder toma las riendas y despliega su característico estilo. Grandes efectos visuales e impactantes escenas de acción, destrucción y caos. Y es que es en esta mitad de la película donde los seguidores comienzan a dividirse, donde la opinión ya no es unánime y comienza a fragmentarse en distintos puntos de vista, es aquí donde la película baja puntos y la crítica comienza a ser afilada. No a todo el mundo le ha contentado tanta escena de acción, tanta desolación. Por lo general, esta parte de la película ha satisfecho a los espectadores, ha cumplido su labor, la de sorprender, la de fascinar a la audiencia, pero es aquí donde se nota el descontento de una parte de los espectadores que han visto no con muy buenos ojos el desarrollo de la historia en esta mitad. He escuchado y leído opiniones en base a distintos aspectos, a las escenas de lucha, demasiado rápidas y poco apreciables, a la acción sin emoción y la destrucción desmesurada en las escenas de lucha. Quien haya visto la película comprenderá que para muchos resulte un tanto impactante la tremenda demolición que montan los kryptonianos, tanto en Metrópolis como en un pequeño y apacible pueblo. Entiendo perfectamente estas críticas porque nunca hemos visto a un Superman que causara (directa o indirectamente) tanto daño. Quien haya visto la película seguro se habrá preguntado en algún momento: ¿cuánta gente ha muerto ahí? Porque vemos cómo, en mitad de la acción, los daños colaterales son descomunales. Tremendos impactos en los edificios que posteriormente se derrumban, explosiones en medio de las calles, todo es apocalíptico. Este punto lo defiendo argumentándolo con un ejemplo quizás un tanto burdo: cuando Cleant Eastwood u otros actores del cine western como John Wayne o Charles Bronson peleaban en alguna taberna del viejo oeste, ésta quedaba destrozada, sillas y mesas tiradas por el suelo, botellas reventadas y espejos fracturados. Si esto pasaba entre una pelea de vaqueros, ¿qué pasaría entonces si los dos seres más poderosos del universo se pelearan a matar? Quizás es una respuesta estúpida para justificar de alguna manera tanto caos, pero así lo veo yo.

Con respecto a esto, aquí vemos a un Superman al cual se le da el trato que presuntamente recibiría en la Tierra un extraterrestre, un ser todopoderoso venido de las estrellas. Es en este punto donde la película vuelve a ganar considerablemente. Si se presentara un ser de dichas características, se armaría un gran revuelo en la sociedad, habría mucho recelo y eso es exactamente lo que muestra esta cinta. La desconfianza inicial hacia este superhéroe. Aquí no vemos a un Superman adorado por todos desde el primer momento, tampoco vemos a un Superman que se encarga de rescatar gatitos de los árboles o a detener a ladrones de bancos. Aquí, Superman entra en escena cuando el mundo realmente lo necesita. Superman interviene cuando el ser humano es incapaz de controlar la situación. El hombre de acero se da a conocer cuando el general Zod y su hueste aterrizan en nuestro planeta con la intención de eliminarnos a todos.

Este nuevo Superman está envuelto de una comercialidad fastuosa. Han hecho que Henry Cavill sea un Superman que guste a los más jóvenes, a niños, adolescentes y por supuesto también a los mayores, y sobre todo, han creado un nuevo sex symbol para el deleite de muchas y muchos. Han dado forma a una película gigantesca, que llega a los espectadores desde el primer segundo. No es de extrañar que sea la película más taquillera en estos días, alcanzando la primera posición en las taquillas de medio mundo. Snyder y Nolan han dado con la fórmula perfecta que seguramente sabrán aprovechar con las próximas películas donde el trato al personaje será mejor sin duda.

El cambio más significante ha sido el traje. El nuevo traje que luce el superhéroe da una mayor sensación de alienígena, de otro planeta. Durante 75 años Superman ha lucido con orgullo esos calzoncillos rojos hasta hoy. Es innegable que el traje actual posee mucha más fuerza y excitación, dejando sólo a los nostálgicos como yo la añoranza por las finas mallas que formaban el traje de antaño. Muchos se quejan de que las rápidas escenas de acción no dejan ver el traje con facilidad, algo en lo que difiero. Hay escenas muy buenas en las que se aprecia bien el nuevo traje. Sobre todo, escenas donde la capa, mucho más grande e imperiosa en esta nueva película, ha sido retocada digitalmente precisamente para darle ese toque de distinguida presencia y aspecto elegante.

Pero sin duda unos de los aspectos que más llamó mi atención es ese rasgo mesiánico que le han dado. En varias ocasiones Kal-El extiende sus brazos haciendo la posición de la cruz, su padre habla de él como un dios al que adorarán los humanos, un dios que nos guiará, que nos salvará. Pero sobre todo, una escena en concreto, donde aparece justo detrás de Clark la imágen de Jesucristo cuando éste habla de entregarse a la humanidad sin saber las consecuencias,  A esto le añadimos, claro está, que en la película Clark Kent cuenta con 33 años de edad. Son demasiadas pinceladas que intentan hacer un símil entre la figura de Jesús y Superman que no sabemos con qué intención está hecha. Tampoco me puedo olvidar de la magistral banda sonora que posee esta película, una banda sonora que viene de la mano del Hans Zimmer, autor de grandes bandas sonoras como Gladiator, Piratas del Caribe, The Pacific, etc. Se echa de menos escuchar el tema compuesto por John Williams, un tema por todos conocidos, ya sean o no amantes de Superman. Para los que crecimos viendo volar a Superman junto a ese tema tan épico y emocionante, notamos su ausencia. Pero Hans Zimmer vuelve a crear una banda sonora impactante y que no deja indiferente a nadie.

El Hombre de Acero es una película muy seductora, fascinante, y que gusta al instante. A mí me ha encantado. Decidí despegarme de más información sobre la película meses antes de su estreno. Tan sólo vi el primer tráiler que salió y dejé de ver los siguientes, no quise leer ninguna crítica antes de verla, apartaba la mirada y cambiaba de canal cuando salía algo de la película en la televisión, rehuía a ver nuevas imágenes sobre el film, quería que la sorpresa fuese mayor cuando me sentara en mi butaca y me dispusiera a verla. Y así fue. Durante años he ansiado ver una película así de Superman. Creo que se ha tratado con justicia a este mítico personaje. A excepción de la primera película de Richard Donner, el resto de películas de Superman son bastante descafeinadas y algunas, como Superman IV (1987) o Superman Returns (2006), rozan el absurdo. El Hombre de Acero me ha entusiasmado, me ha deslumbrado por su excelente montaje y su intrepidante acción y sobre todo, por esa primera parte donde se nos muestra tan brillantemente los inicios del primer superhéroe de la historia. Pero no sé si será porque soy un nostálgico patológico o no, pero Superman de 1978, sigue siendo para mí la mejor película, la más carismática y entrañable, la que muestra al más autentico Clark Kent y por supuesto, al más solemne e impecable Superman de todos los tiempos. No es cuestión de ser un carcamán, como dijera antes, ni de ser purista, pero a pesar de que me ha agradado mucho esta nueva versión, no me deslumbra ni me emociona como la primera.

Amaranthe – The Nexus [2013] ¡El disco del año!

Tenía muchas ganas de hablaros de esta buena banda en Anhelarium y por fin le puedo dedicar el tiempo necesario y escribir la entrada que se merece. Esta banda sueca es para mí y para muchos la banda revelación de estos últimos años, y no es para menos. Su primer disco revolucionó bastante la escena metalera y este, su segundo trabajo, culmina de excelente manera la labor comenzada en 2011. Combinan de la mejor manera estilos tan dispares como el Death o Power Metal melódico, la música electrónica y tintes bastante cercanos al Pop. Por ello cuentan precisamente con tres cantantes, algo poco habitual en los grupos de este género. Andreas Solveström se encarga de la voz gutural, para los pasajes más Death, Jake E es la voz masculina y Elize Ryd la voz femenina, más limpia y esencial para las partes más melódicas y bailables de Amaranthe, que este año ha vuelto a sorprender con su nuevo disco, The Nexus superando con creces su disco debut editado en 2011 y que les catapultó a la fama. Sin duda alguna, The Nexus ha sido el coronamiento de esta banda como una de las más prometedoras, por su innovación y marcada personalidad. Amaranthe se encuentra actualmente realizando una nueva gira, una gira con una mayor proyección, llevándoles incluso a realizar conciertos en suelo norteamericano.

Con su primer disco nos regalaron temas tan sorprendentes como Automatic, Call Out My Name, Hunger, 1.000.000 Lightyears, o la fantástica canción  Amaranthine, la cual eligieron como carta de presentación y que deslumbró a todos.

Como habréis podido comprobar, los temas son extremadamente melódicos. Junto al bajo (Johan Andreassen), las pesadas guitarras y teclados (Olof Mörck) y la contundente batería (Morten Løwe) hacen encajar sin brusquedad diferentes pasajes que combinan con excelencia sonidos rotundos con otros formidablemente melodiosos y suaves.

The Nexus es la continuación de su disco debut, siguen la misma senda marcada, vuelven a elaborar la misma fórmula musical, su estilo y hasta hora, su sonido propio. Pero con este segundo disco se nota una mayor elaboración,  se palpa cómo los componentes de esta banda han puesto mucha más entrega e ilusión en este nuevo trabajo. Están aún más felices y contentos con lo que hacen, y eso se nota, porque las canciones son espectaculares, haciendo que el disco entero sea una verdadera fiesta. La gran acogida de su primer disco les ha hecho ansiarse más por superarse y si escuchas este álbum, comprobarás cómo así ha sido.

El disco comienza a lo grande con Afterlife, pero ojo, el disco no baja la intensidad en ningún momento. Este es el típico álbum de estudio que parece un recopilatorio de grandes éxitos de la banda por el hecho de que todos sus temas son espléndidos, perfectos cada uno de ellos para haber sido elegidos como singles de presentación. El tema rebosa energía por los cuatro costados. Imposible resistirse. The Nexus es un contínuo in crescendo, e Invincible, su siguiente tema es una muestra de ello. Con un sonido de auténtico Power Metal y combinando sonidos electrónicos vuelven a regalarnos otro estribillo con bastante poderío. The Nexus es el tema que da nombre a este nuevo disco y el elegido para presentarlo.

Me costaría elegir tan sólo un tema de este disco porque todos son excelentes. ¿El mejor de todos? Cuestión de gustos. Personalmente, los que más me han gustado son los que vienen a continuación, como Theory of Everything, quizás el tema más rápido y dinámico, Stardust, de nuevo un tema potente, con el mejor sonido de guitarras de todo el disco y con un estribillo muy a lo Dance. Burn With Me es la siguiente canción, un soberbio medio tiempo, uno de los temas más sobresalientes del disco, un tema sentido y emocionante, y de nuevo, con un grandísimo estribillo. Seguimos con Mecanical Illusion, una canción robusta e impetuosa, otro de los platos fuertes de este nuevo álbum, potencia y sobresaliente calidad, técnicamente de una ejecución impecable y como es ya habitual en Amaranthe, un estribillo tan melódico y enérgico que te revitaliza al instante. Es imposible no animarse con esta música tan intensa.

Quién diría que aún quedan siete temas más y todos de la misma calidad. Razorblade es el más electrónico, este octavo tema no será el único bailable de este álbum. Se me acaban los adjetivos para describir todos estos temas, de verdad, sería más fácil decir que todos son magníficos, pero sería injusto no hacer, aunque fuera, una mínima mención a estas estupendas canciones que tanto se lo merecen. En Future On Hold la voz masculina entra con fuerza abriendo el camino a la armoniosa y elevada voz de Elize. Electroheart es la canción más electrónica, la que más sintetizadores posee, es el tema más vanguardista y conceptual del álbum, un tema comercial y moderno que, entre los gañidos de Andreas, los eléctricos teclados y la machacante batería, acompañan a la bellísima Elize en otro grandioso estribillo.

La canción Transhuman sigue los mismos patrones que la anterior salvo que en este caso le inyectan un toque un tanto más épico, dándole también un poco de más protagonismo a la guitarra. Infinity comienza con la preciosa voz de Elize, parecerá que escuchas un tema Dance pero se abre de nuevo paso al sonido ya típico de Amaranthe, aparece inmediatamente en escena la aplastante batería, las rápidas guitarras, los vozarrones de Andreas y Jake y una vez más, un asombroso estribillo, quedado así una nueva portentosa canción en la discografía del grupo.  Los dos últimos temas son dos canciones en acústico: Burn With Me y Hunger, de su disco debut. Es de admirar cómo les ha quedado ambas versiones, puesto que provienen de temas muy rápidos y enérgicos y los han convertido en canciones más íntimas, cargadas de un mayor sentimiento y emoción.

Estás ante un disco muy bueno, es el disco del año, no lo dejes pasar. Amaranthe se ha convertido en una banda prioritaria para mí, ha pasado a engrosar la lista de grupos imprescindibles. Y a ti, ¿qué te parecen?

El traje del muerto, de Joe Hill

Antes de leer Fantasmas, su primer libro y del cual ya os hablé en Anhelarium hace un tiempo, deseaba hacerme con esta, su primera novela, El traje del muerto. Por su excelente crítica, por lo mucho que me gustó Fantasmas, lo primero que leí de él, y sobre todo, por su forma de narrar, por su manera de meter al lector en la historia, sea cual sea la que cuente. Por eso deseaba hacerme con esta obra de Joe Hill.  No esperaba leer el mejor libro de terror, simplemente quería leer un buen libro de terror.  Así ha sido. Hace unos meses mi querida hermana me lo regaló y con todo el placer del mundo lo leí en prácticamente un santiamén.

Fue publicado en 2007 y desde entonces ha ganado varios premios, agrandando así la figura del escritor, otorgándole una mayor proyección internacional, y haciendo que Joe Hill pueda sin problema alguno, dedicarse a lo que más le gusta: escribir historias de ficción. Normal si tenemos en cuenta que su padre es Stephen King. Intento imaginarme por unos instantes cómo tiene que ser que tu propio padre sea uno de los escritores más afamados y prestigiosos de todos los tiempos. Cómo tiene que ser crecer al lado de una persona así. Debe ser algo realmente maravilloso. Pero Joe Hill nunca se ha aprovechado de ello, y una muestra es que él nunca ha querido usar su apellido paterno, Joe Hill es la abreviación de Joseph Hillstrom King, y no fue hasta un tiempo después del éxito de su primera novela cuando decidió hacer público su identidad. Con esto evitó no sólo que lo relacionaran con él, sino que además lo compararan. Muchos lectores leyeron su novela sin la pretensión de querer compararlo con su progenitor. De todas formas, se sepa quién es o no, creo que es caer en un error, y bastante tonto, el compararlo con su padre. Son dos escritores, dos buenos escritores, y los dos aportan grandes historias. Es con eso con lo que nos debemos quedar. Entrar en ese debate es perder el tiempo.

El traje del muerto nos adentra en la vida del excéntrico Judas Coyne, una millonaria estrella del Rock ya entrado en los cincuenta que adora coleccionar objetos relacionados con el ocultismo y lo sobrenatural. Es así como, entre otras cosas, compra por Internet un fantasma. El usuario que lo vende dice que ese fantasma, el fantasma de su padre, está aferrado al traje que le pertenecía, y que allá donde esté el traje, estará él, su antiguo dueño, Craddock McDermott, un espiritista fallecido tiempo atrás. Cuando Jude recibe el traje, comienzan los problemas, comienza su peor pesadilla. Craddock comenzará a perturbar a Jude, muestra ser un fantasma hostil e intentará hacer daño al famoso rockero, querrá matarlo. ¿Por qué? Esa es la pregunta que se hace nuestro protagonista. Jude no podrá escapar del fantasma.

La historia a priori parece rocambolesca y simplona. Y quizás sea demasiado rocambolesca, pero nada simple. No me dejé llevar por los exagerados adjetivos que se utilizan en las contraportadas de los libros, algunos de verdad que me parecen muy exagerados y ridículos. Y para ser justos, los adjetivos que muchos críticos utilizaron para describir este libro de Joe Hill así me lo parecen. En ningún momento sentí un miedo horroroso y ni tan siquiera me pareció un libro sobrecogedor. Por lo contrario, sí me pareció un libro muy entretenido, inteligente, muy interesante y bastante absorbente. Empiezas a leerlo y no quieres dejarlo.

El trato que el autor le da a los protagonistas es excelente, y sobre todo, lo que más admiro de esta obra, y lo que creo que le da la importancia que se merece y que necesita cualquier novela ya sea de ficción o no, es la forma de relatar los situaciones, desde las más triviales a las más inquietantes, las más enardecedoras. Lo más fascinante de este libro son los momentos en los que Craddock, el espíritu que contiene el traje, aparece en escena. Joe Hill narra esos encuentros con el fantasma de manera que sientes estar ahí, frente a él, llegas a notar su sed de venganza, su crueldad, su adversidad. Este es el punto a destacar de El traje del muerto, es exactamente esa manera de intimidarte con sus palabras lo que la convierte en una novela necesaria para todo amante de este tipo de literatura.