Deportes

Consejos para principiantes del surf

vintage-surf-california-usa

Fuente: Tumblr.com

Es tal el mono que tengo de volver a hacer surf que me veo escribiendo esta nueva entrada a estas horas de la noche. Son tantas las ganas que tengo que aquí estoy, tomando una cerveza mientras tomo el fresco en el balcón de mi habitación, y me predispongo a intentar hacer un artículo que reúna los consejos más importantes que debe tener en cuenta todo aquél que quiera adentrarse en la práctica de este maravilloso deporte.  ¿Qué por qué, si estoy en mi tierra de vacaciones, no hago surf? Fácil: no hay olas. Llevo más de veinte días aquí y no hay olas. Fijaos, más de ocho meses sin hacer surf, ocho meses en Madrid anhelando surfear como loco y de pronto llego aquí, y nada. No waves, no surfing. Es por eso que desde hace unos días me siento muy atraído por el Paddle Surf. No se necesita viento de levante como así requiere para su práctica el Wind Surf, y mucho menos es necesaria la presencia de buenas olas surfeables. El Paddle quita mucho el mono de hacer Surf, es otro estilo que realmente me atrae desde hace tiempo, sobre todo por su carácter tranquilo y creo que no me vendría nada mal. Ya veremos, porque ahora no me viene bien hacer un gasto considerable comprándome una tabla de esas dimensiones (las tablas de surf en absoluto sirven para el SUP o Paddle).

Así que allá vamos. Los consejos que os dejo aquí son los que os daría cualquier surfista, son pautas esenciales a seguir cuando una persona tiene la genial idea de meterse de lleno en este mundillo del surfing.

[Primer consejo] – ¡No te agobies!

Lo primero que le diría a alguien que quisiera introducirse en este deporte, aparte de que le diría una y otra vez lo bonito y reconfortante que es y la buena decisión que ha tomado, es que para hacer surf es esencial tener una gran predisposición, una total entrega e ilusión. Es imprescindible mantenerse perseverante y entrenarse constantemente. Hay gente que decide hacer surf sólo porque es verano, está de vacaciones y le apetece probarlo, quedando ahí la cosa. Pero quien decida hacer del surf parte de su vida, tiene que tener una cosa bastante clara: el surf es un deporte que a lo primero puede llegar a frustrar bastante, y puede acabar con la paciencia de alguien. Por lo general, para una persona que mantiene un primer contacto con el surf, las primeras veces le parecerá algo un tanto arduo, pero con pasión, entrega y constancia, creedme, todo se consigue. Esto lo digo porque, a no ser que tengas un don especial para esto, antes de agarrar tu primera ola y surcarla como es debido, es muy probable que te caigas muchísimas veces. Pero, al tiempo, porque una vez  hayas surcado tu primera ola, no querrás parar.

[Segundo consejo] – La elección de la tabla

Lo siguiente que diría es la importancia que tiene el hacerse con una tabla adecuada a vuestra complexión física. Se debe escoger una tabla apta para vuestro peso y altura. ¿Por qué? Porque así tendrás una perfecta maniobrabilidad y equilibrio. Por este motivo, yo personalmente NO aconsejo que compréis tablas usadas, si de verdad queréis permanecer en este deporte, es conveniente que os gastéis un poco más de dinero y encarguéis a un buen shaper que os haga una tabla a medida. Os saldrá más caro, claro, pero os será muy rentable. Por cierto, resalto brevemente lo importante también que es elegir a un shaper. Los hay muy buenos, de reconocido prestigio, pero también puede haber shapers bastante malos que os endosen una tabla mal hecha o mal pintada y os cobren una pasta. Tened cuidado, porque malos profesionales hay en todos lados.

Con respecto al neopreno. Bueno, eso es fácil. Elige el que mejor te quede y el que más te guste. Dependiendo de dónde vayas a surfear, hay neoprenos de mayor o menor grosor. No te olvides del invento, instrumento que te une a la tabla para así no perderla nunca. No escatiméis en gastos. Comprad el mejor invento que haya. Los baratos son los más malos, son esos que se enredan y te entorpecen. Y por supuesto, la parafina. Frota la tabla con la pastilla de parafina para conseguir un mayor agarre. No te preocupes si tu tabla tiene un diseño muy molón, porque la parafina reseca puede quitarse posteriormente con el debido cuidado. Tabla, neopreno, invento y parafina. Estos son los elementos fundamentales para la práctica del surf.

[Tercer consejo] – El mar

Es el principal elemento. Es en el mar donde vamos a disfrutar de este extraordinario deporte. Si eres principiante, verás lógico que te aconseje no meterte en días de mucho oleaje. Es aconsejable que, si careces de experiencia, te entrenes los días más calmos. Las olas perfectas para principiantes son las de 1.5m, y por supuesto, debes cerciorarte de lo que hay bajo el agua. Me explico: surfear en aguas de coral es horrorosamente peligroso, ídem si bajo el agua donde surfeas suele haber muchas piedras. Eso es sólo para los más expertos. Os aseguro que a la mayoría de surferos nos gusta practicar este deporte de forma segura y a sabiendas de que todo está bajo control y no sufriremos daño alguno. Así se disfruta mucho más del surf ya que tienes todos tus sentidos totalmente centrados en surcar olas y no en estar atento a otros peligros. Lo mejor es que en el fondo del agua haya arena.

Primeros pasos

Cuando antes ya hayas precalentado tus músculos (algo primordial) y te metas por primera vez al agua con tu tabla, paciencia. Antes de aprender a ponerte de pie y surfear debes practicar la remada y la sentada. Cuando te acuestes sobre la tabla, mantén la simetría, estabiliza tu cuerpo y la tabla, como si fueseis uno. Una vez te encuentres estable, comienza a remar hacia dentro. Los brazos firmes y la cabeza levantada, esto último es muy importante, la cabeza siempre levantada. La remada es lo que más cansa físicamente de este deporte. El remar constantemente hacia dentro para agarrar las olas te deja realmente molido y con unas agujetas de mil demonios si no estás acostumbrado a ello.

Una vez domines la remada, practica ahora el sentarte sobre la tabla, como si estuvieras montando a caballo. Desarrollarás un mayor equilibrio y tu manejo con la tabla se irá incrementando. Cuando logres sentarte sobre ella, haz giros a tu izquierda y derecha, logra sentirte con soltura sobre ella. Domínala.

El último paso, y el más importante, es lo que muchos conocen como Take off, y es precisamente el momento en el que te incorporas sobre la tabla y surcas las olas. Debes conseguir realizar este movimiento de una sola vez, colocando de forma simétrica los dos pies juntos y, muy importante, debes encorvarte ligeramente. Es lo que yo llamo ‘la postura de Spiderman’. Una vez logres ponerte en pie sobre la tabla, no te estires, no te pongas recto, debes arquearte ligeramente. Como estas es la parte más difícil, he decidido que para complementar este nuevo post, os dejo con un video tutorial que explica sencillamente cómo llevar a cabo la ejecución de este movimiento, el take off. Si lo dominas, enhorabuena, ya eres un auténtico surfero.

Espero que os haya gustado, aunque sea sólo un poquito, estos consejos. Si llegas a esta entrada y estás pensando en dedicarte de lleno al surf, déjame que te de mi más sincera enhorabuena. ¡Te felicito! Queda quizás un poco feo que yo lo diga, pero es el mejor y más bonito deporte que existe.

¡Mucha suerte y buen surfing! ¡Feliz verano, amigos míos!

–>Quizás le pueda interesar otros artículos relacionados con el surf:

images images2 images3 imagen11
El bodyboard
El Surf
Clay Marzo Mi primera tabla
Leer articulo Leer articulo Leer articulo Leer articulo

El bodyboard

bodyboards-panorama

Fuente: kccsecurity.com/author/mobieagle/

Corcheros antes que surferos

Los que ya tenemos unos años, concretamente los que nacimos en la década de los ochenta y además nos hemos criado en una zona costera, hemos tenido contacto, algunos más y algunos menos, con el bodyboard, o en términos más coloquiales, con el boogie. Y esto lo digo porque, ¿quién en la década de los noventa no probó surcar las olas con uno de estos boogies? Aunque sus orígenes se remontan un siglo atrás, el bodyboard tuvo una gran repercusión internacional en las décadas de los ochenta y noventa, sobre todo en esta última. Era raro ir a la playa y no ver a una gran cantidad de chavales de entre los 9-17 años surcando olas con un boogie o corcho, como también se le denomina. A día de hoy en verano verás a algunos, pero nada comparado como hace veinte años, y esto, para los que somos amantes de los deportes acuáticos y sobre todo nostálgicos, tenemos buena cuenta de ello.

No exagero si digo que al llegar la primavera, todo adolescente, generalmente chicos más que chicas, ya pensaban en meterse a coger olas con el boogie, y los que no, pronto caían en la moda de tener uno. Y es que sí amigos, como muchas otras, durante los años noventa el boogie fue una auténtica moda, todo un furor entre los más jóvenes. En absoluto digo esto con un tono peyorativo, ¡para nada, todo lo contrario! Precisamente muchos de los surferos de mi generación lo son gracias a esa moda por tener un boogie. Muchos hemos sido corcheros antes que surferos.

Publico esta entrada porque desde que me metí en el mundo del surf he dejado bastante de lado el bodyboard. Pero ahora, como buen nostálgico, me apetece comprarme un buen boogie y retomar este deporte que, en mi humilde opinión, es más entretenido y divertido que el surf, aunque sobre esto haré hincapié un poco más adelante.

Este verano, al igual que hace casi veinte años, toca comprar un boogie. Ahora ya uno tiene una edad y una experiencia, pero recuerdo con mucho cariño aquella mañana en la que mi madre nos regalaba a mi primo Leandro y a mí unas tablas de bodyboard. Los dos íbamos con las mismas, exactamente iguales. Dos corchos muy estrafalarios, uno de los varios modelos que se vendían en los supermercados Hipercor en aquellos días, con unos colores muy llamativos en la parte de arriba y amarillo por abajo. Esos eran los boogies que elegimos.

La dichosa capa deslizante

Con los días, mientras pasábamos largas horas hablando de bodyboard entre nosotros y con más chavales, aprendimos que los mejores boogies eran los que llevaban capa deslizante, ¡y los nuestros no llevaban! Nuestra inexperiencia nos hizo elegir unos que no tenían esa capa deslizante en la parte inferior del corcho y que sí poseían los boogies más chulos y que sólo los más guays de la playa llevaban. Al recordarlo me río de cómo mi primo Leandro y yo nos mirábamos con cierta resignación al ver que todos los chavales nos decían -¡cómo si ya no lo supiéramos!- que nuestros boogies no eran de capa deslizante, haciéndonos sentir como unos novatos pringaos. Aunque tampoco es que fuera un trauma, porque una vez que nos metíamos en el agua, pronto nos olvidábamos de si nuestras tablas tenían o no capa deslizante, porque surfeábamos igual de bien que todos esos chulitos que tenían esos boogies tan pro. Es cierto que con capa deslizante es mucho mejor tener un boogie, pero mi experiencia os dice que de verdad la diferencia no se nota lo más mínimo. Era más el hecho de vacilar con que se tenía un boogie de ese tipo que el hecho de tenerlo en sí. Cosas de niños…

Momentos para el recuerdo

Nos lo pasábamos genial, ahí con los demás cogiendo olas, alguna bastante puñetera, nos sentíamos los reyes del verano. Llegábamos a ser tantos ahí corcheando que éramos un espectáculo. Recuerdo que mucha gente se nos ponía a mirar, muchos eran padres que alucinaban con lo que hacían sus hijos, e incluso algunos nos llegaban a echar fotos. ¡Qué tiempos aquellos!

Nosotros personalmente solíamos pasar las tardes enteras con el boogie, ya que era por la tarde cuando mi primo y yo solíamos ir a la playa juntos. Jamás olvidaré esas puestas de sol y esas últimas olas que surcaba antes de secarnos e irnos a casa. Para mí, era lo mejor del verano. Bueno, eso, y las noches en el porche de casa, sobre todo si había pinchitos y patatas fritas para cenar.

Como todas las modas, el corcheo o el bodyboarding, decayó. Ya no he vuelto a ver abarrotada la orilla de la playa de niños con boogies cogiendo olas. Pero en la actualidad observo con añoranza a esos chavales que lo siguen practicando, porque me traen a la mente recuerdos tan maravillosos y por supuesto, inolvidables.

¿Más divertido el bodyboard que el surf?

Antes os comentaba que a mi parecer, el bodyboard es más divertido que el surf. Antes que nada deciros que soy un gran enamorado del surf y de todo lo que a este maravilloso deporte rodea, no estoy en ningún momento infravalorando al surf ni mucho menos. Pero, ¿por qué pienso así? Pues porque el bodyboard, a pesar de que también es un estilo en el que se pueden hacer bastantes piruetas y puede ser bastante técnico, es muchísimo más asequible que el surf. Por norma general, a una persona, y siempre partiendo de la base de que tiene una correcta complexión física y es apta para el deporte, se le hace más costoso aprender a hacer surf que a corchear. Uno se hace más pronto al bodyboard y, muy importante, este estilo no frustra como sí lo hace el surf. A paciencia siempre he dicho que no me gana nadie, y menos cuando algo me hace tanta ilusión como el surfing, pero tengo que reconocer que hubo un momento en el que el surf me frustraba por lo difícil que me parecía. Y amigos, no soy el único al que le ha pasado esto, creo que nos pasa a todos cuando nos acercamos a este deporte. Con el bodyboard no pasa en absoluto, pues a la primera zambullida ya disfrutas el estilo, ya disfrutas del oleaje, haces bodyboard desde el primer minuto.

«El océano es tan magnífico, tranquilo e impresionante. El resto del mundo desaparece para mí cuando estoy en una ola»
Paul Walker

–>Quizás le pueda interesar otros artículos relacionados con el Surf:

La tarde que cambiamos las clases por el surf
Entro en el Surf – El arte de deslizarse sobre las olas
 
Leer articulo Leer articulo

Surfero en tierra

Camposoto Septiembre 2010 (34)

Detalle de uno de mis rincones favoritos

Sabía que sería difícil. Cuando aún meditaba el venirme a Madrid a estudiar la carrera de Derecho, siempre e inevitablemente, se me venía a la mente el hecho de separarme de la playa, de mi surf, y por supuesto, de mi padre y de mi mejor amigo. Todo eso era lo que me echaba hacia atrás. Pero lo necesitaba. Necesitaba venirme a Madrid y vivir esta experiencia. No me arrepiento por un instante de haberme venido a Madrid, pues desde que llegué me está dando muchísimo. Estoy bien y me siento muy ilusionado aquí. El anhelo de volver a mi tierra, de sentir siempre que quiera la cálida arena sobre mis pies y zambullirme en la reluciente agua de mi mar, es fuerte. Tengo una conexión emocional con mi playa que no podría describir con palabras. No sé el tiempo que estaré en Madrid, aún me queda bastante para terminar la carrera, se podría decir que apenas he empezado el primer año. No sé qué me deparará el futuro, dónde estaré, con quién y qué estaré haciendo. Pero tengo claro que este es ahora mi lugar. Madrid es el sitio en el que debo estar. Aquí me queda mucho que hacer y mucho que aprender. Encontrarme a mí mismo.

Cuando ya llevaba poco más de un año practicando Surf, y justo cuando más y mejor surfeaba, me vine a la capital. Ahora el tiempo no me permite bajar a mi tierra todo lo que deseo. Sé que esto me pasará factura de cara a volver a montar en mi tabla. El Surf requiere de mucha práctica y la necesidad me ha llevado a separarme de este deporte que para mí, y permitidme decirlo, es el mejor deporte del mundo. Es más que un deporte. Claro que lo es. Surfear es estar en conexión con la naturaleza, sentirla, aprender a formar parte de ella, a respetarla. Y ahí entra en juego de nuevo esa conexión que tengo con la playa. Es mi entorno. No es fácil no poder ni tan siquiera pasear por la dorada orilla cuando lo necesito. No es fácil para un apasionado del Surf estar lejos del mar. Me queda el verano para saciar mi ansia de sentir ese agua salada, de surcar olas y disfrutar de la compañía de los míos en un lugar así. Pero ahora, aquí es donde debo estar. Es lo que necesito. Sabía que sería difícil.