Música

MONO – Hymn to the Immortal Wind [2009]

Que no que no, que Anhelarium no es un blog de música solamente, de verdad, pero reconozco que es de lo que más se habla, sobre todo últimamente. Pero no porque lo demás me haya dejado de interesar y ahora sólo me quiera centrar en la música, es todo por una razón de tiempo. Puedo escuchar música mientras me ducho, me visto, mientras voy a la universidad o incluso mientras estudio, es por eso que a la música le puedo dedicar más atención que a la literatura o al cine. Aunque ahora que voy a tener más tiempo, estoy pensando en hacer un nuevo post de Minicríticas de cine, que ya va siendo hora.

También aprovecho este post para abrir una nueva sección en Anhelarium, en esta ocasión, dedicado al Post Rock, un estilo musical que desde hace un año me tiene realmente embelesado. Ya os hablé un poco sobre este género cuando os presenté brevemente a la que considero, la mejor banda de este estilo de Rock, God Is An Astronaut. El artículo lo podéis leer en este mismo enlace que os dejo.

No estoy acostumbrado a reseñar discos de este género así que quiero pedir disculpas de ante mano si algún erudito del Post Rock lee esta entrada y le parece un tanto insulsa o muy superficial. Poco a poco voy adentrándome más en este mundo del Post Rock, adoro conocer cosas nuevas, aprender, y en el terreno musical, me encanta saber de grupos y estilos nuevos, sobre todo si son apegados el Rock. Así que iré despacito, y con buena letra.

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Hymn to the Immortal Wind

Quizás mis palabras no le hagan justicia a este disco, y no porque no quiera, sino porque es complicado definir con palabras exactas lo que uno siente cuando está ante una obra de arte. Este disco, es una obra de arte, es la elegancia hecha música, es música hecha para soñar.

MONO es un cuarteto japonés que en mayo de 2009 presentaban el  que es su penúltimo disco de estudio, Hymn To The Immortal Wind, un disco que al poco se convertiría en uno de los más importantes de esta escena musical, un disco catalogado como obra maestra del Post Rock. No es para menos, creedme. Este trabajo está perfectamente elaborado, todo milimétricamente trabajado: sus melodías, sus timbres, sus ritmos y armonías, rozan la a veces inalcanzable perfección.

Este álbum está compuesto por siete temas, cinco de ellos, de más de diez minutos de duración. Temas que te sumergen en un universo paralelo, una música que si la escuchas como es debido, como se merece, logra transportarte a un estadio distinto, porque temas como Ashes In The Snow hinchan tu alma de paz y serenidad. Con la poca experiencia que aún tengo en este campo del Post Rock, creo no estar muy equivocado si digo que el Rock instrumental está en un momento extraordinario, en un total apogeo gracias a bandas como Collapse Under The Sky, Exxasens, GIAA, If These Trees Could Talk, Sleep Dealer, The Best Pessimist o MONO.

Follow The Map es otro de los temas que más me ha gustado del disco, donde la mezcla de instrumentos como el violín, la guitarra y el piano, crean un clima conmovedor y apasionante, algo que igual ocurre en Pure As Snow (Trails of the Winter Storm) un tema excitante de más de once minutos de duración, donde la intensidad va in crescendo, dejando más protagonismo a una percusión contundente, unos teclados más oscuros y unas guitarras más pesadas. Un tono épico que repiten en el que probablemente sea el tema más virtuoso del álbum, The Battle Of Heaven, en donde, con un montaje de casi trece minutos, la banda presenta una composición musical vibrante, con una epicidad desbordante, una música que la diosa Freyja elegiría para la cabalgata de sus valquirias. Everlasting Light, uno de mis favoritos del disco, es otro tema donde se combinan la elegancia de la orquesta con la firmeza y técnica del Rock. Todos los temas son destacables, cada uno por su peculiaridad, y Silent Flight, Sleeping Dawn destaca por su emoción y delicadeza.

Un disco muy recomendado, seas o no amante del Post Rock, es imposible no saber apreciar el valor de esta música y el talento que hay tras ella. Una persona con un nivel cultural y sobre todo, con buen criterio musical, no rechazaría nunca una música así, aunque sólo fuera para deleitarse con ella una sola vez.


Blue Tears – Dancin’ On The Back Streets

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Hace ya casi dos años publiqué en Anhelarium un artículo en homenaje a Gregg Fulkerson y su banda, Blue Tears, un artículo al que le tengo un especial cariño, precisamente por el sentimiento que deposité en él, en cada una de sus líneas, y sobre todo, por lo importante que es la música de Blue Tears en mi vida. Fue precisamente dos años atrás cuando conocí casi de casualidad la música de esta fantástica banda. Sin duda fue Blue Tears la banda que puso la música de aquel verano de 2011 y la que ha acaparado buena parte de la banda sonora de mi vida. Desde entonces, no paro de escuchar sus canciones, éstas me acompañan siempre, a todos lados.

Pocas canciones me hacen sentir igual, tan complacido, tan ilusionado, tan vivo. Lo primero que me llamó la atención de este grupo fueron sus rítmicas melodías, sus estribillos tan diáfanos y alegres, tan pegadizos, pero sobre todo, sus medios tiempos y baladas, canciones cargadas de sentimiento, melancolía, y de nuevo, acompañadas por unos ritmos claros, una armonía perfecta, pura melodía.

En este disco, titulado Dancin’ On The Back Streets, Blue Tears presenta todas esas canciones que hubieran proseguido en esos años de primeros de los 90, las que hubieran continuado la buena onda iniciada con su álbum debut, allá por 1990. Pero la suerte nunca sonrió a Gregg y su banda, el destino quiso que esas canciones vieran la luz en 2005, año en que Gregg, al ver que la pasión por el AOR volvía a resurgir, que surgían grupos nuevos y un numeroso público mostraba interés por este género musical y sobre todo por Blue Tears, decidió editar este y otro disco más, Mad, Bad & Dangerous, disco que igualmente recoge todas esas canciones que la banda tenía preparadas pero que durante más de una década no vieron la luz. Según leí una de las veces que buscaba información sobre Blue Tears, Gregg comprobó cómo muchos amantes de esta música, tanto los más veteranos como los más jóvenes, buscaban como locos canciones de la banda en servidores de música y en foros. Fue Gregg quien subió él mismo los temas a la red y los compartió, y al ver el éxito y la crítica que todos estos temas tenían, la gran aceptación que asomaba, tanto él como la banda decidieron publicar estos dos discos.

En el primer artículo de Blue Tears hacía un breve repaso sobre la historia de Gregg y la banda y recomendaba sus mejores temas. Ahora quiero sólo centrarme en este disco, Dancin’ On The Back Streets, porque por supuesto, más adelante podréis disfrutar en Anhelarium de más artículos dedicados a Blue Tears.

En este álbum volvemos a encontrar auténticos temas, de una grandísima calidad. Siempre me preguntaré, qué hubiese sido si Blue Tears hubiera recibido la atención que se merecía, el apoyo mediático que otras bandas norteamericanas, y de muchísima menos calidad, tenían. No era de extrañar que las bandas norteamericanas tuvieran más prioridad en la MTV durante la eclosión del Hard Rock y Heavy Metal en la década de los 80 y 90. Bandas como Poison, Motley Crüe, Warrant, disfrutaban de una posición envidiable en los más importantes canales musicales tanto en televisión como en radio, pero Blue Tears, una humilde banda procedente de Tennessee, no tuvo lo que merecía. No quiero entrar en comparaciones, porque son odiosas, o eso se dice, pero quien tenga un criterio musical decente y objetivo, sabrá apreciar la música de esta banda y comprobará que nada tenía que envidiarle Blue Tears a grupos como los antes mencionados o incluso grupos de mayor repercusión como los primeros Bon Jovi. Y es que precisamente, si Bon Jovi hubiera sacado como singles algunos de los temas de Blue Tears, éstos hubieran sido todo un éxito mundial.

Hablo de temas como Forever Yours o Small Town Dreams. Canciones que denotan tanta índole, tanta garra y energía, que no entiendo cómo no han tenido una mayor notoriedad, porque muchas bandas matarían por haber compuesto temas como estos. Livin’ In The Movies, Loud Guitars, Fast Cars & Wild, Wild Women, o Summergirl son temas más tópicos del Hard Rock americano de la época, temas clónicos ya que salían grupos con canciones así por un tubo, era la moda, pero aun así, son temas que de haber tenido su hueco en las radios y en aquellos programas de la MTV, fijo que hubieran calado en la sociedad del momento, una sociedad volcada en este género musical que durante más de una década reinó contundentemente como nunca un estilo musical ha hecho.

Otros temas a destacar de este gran disco son Storm In My Heart, una canción conmovedora, enérgica, que no te dejaría nunca indiferente, o Dream Of Me, uno de mis temas favoritos de la banda, todo un portento de canción, con un toque de lo más épico y melódico, y una emotiva letra. En este disco hay un tema que tiene una curiosa historia detrás. Se trata de Date With Destiny, un tema que Gregg compuso para la banda Meat Loaf y que su cantante, Marvin Lee Aday, rechazó sin más miramiento. Si os fijáis bien, la canción se nota que está claramente compuesta para esta banda, ya que el ritmo y la sintonía utilizada es totalmente Meat Loaf al 100%. ¡Marvin se la perdió! Y gracias a que éste la rechazó, tenemos una de las canciones más bonitas que he podido escuchar, ya que Gregg la versionó a piano, dándole a la canción un enfoque apasionado, mucho más emotivo. La versión a piano de Date With Destiny es de los temas más logrados de la banda.

Todos los temas que encuentras en este disco son una auténtica maravilla, y no quiero parecer que pierdo la objetividad y me dejo llevar por la pasión que tengo por este grupo. Si le dedicáis el tiempo que se merecen, veréis que no exagero en lo más mínimo. Y otra prueba de ello es el tema Strong, tema que Gregg versionaría posteriormente en su último proyecto musical, Attraction 65.

Pero volvemos a los temas más altivos, con ese sonido tan noventero y anímico que solo el Hard Rock de la época supo transmitir. She’s Not Falling In Love es otro de esos temas con un estribillo y coros bailables, como también posee Do You Want Me, Hard Rock en su pura esencia. All Cried Out, Kiss And Tell y Slip And Fall, son otros temas que destaco principalmente por esa esencia tan hardrockera de la época, canciones que te trasladan a esos años de principio de los 90 y te invitan a recordar con añoranza. Sobre todo Slip And Fall, un tema soberbio, de esos que te gusta escuchar en un bar mientras disfrutas de tus buenos amigos y unas cervezas. Siempre que escucho este tema me imagino la misma escena: yo y unos amigos, en un antro de lo más rockero, y esa chica que tanto me gusta, al fondo del bar, sentada con sus amigas y lanzándome miradas con picardía. ¡Esta canción invita a uno a lanzarse de lleno!

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Muchas son las sensaciones que tengo cuando escucho la discografía de Blue Tears. Al principio, cuando comencé a meterme de lleno en su música, me encantaba descubrir todos y cada uno de los temas, me parecía increíble que una banda pudiera publicar tantísimos buenos temas, uno tras otro, sin ningún tema de relleno, todos aportando algo distinto, era como ir abriendo regalos, primero uno, luego otro, por cada canción, una sorpresa, por cada canción, una emoción. Es ahora, dos años después de haberles conocido, dos años en los que su música ha sido esencial en mi vida, y a día de hoy sigo sorprendiendome con cada escucha, donde descubro matices nuevos, pasajes instrumentales donde me recreo mejor que antes.

Me sigo llevando las manos a la cabeza cuando veo cómo temas así han caído durante tantos años en el olvido, cuando escucho estas canciones y veo cómo podrían haber calado en tantísima gente, porque al no tener la repercusión que se mereció, las composiciones de Gregg no han llegado a todos aquellos amantes del Rock más melódico y nostálgico, y es por eso que intento dar cierta cobertura a Blue Tears desde Anhelarium, porque sé que hay muchos ahí fuera, que no conocen esta música y seguro estarían encantados de conocerla, porque ahí fuera, sé que puede haber otra persona que como yo, quede prendada de la música de Blue Tears. Nunca es tarde para deleitarse, emocionarse y sentir con los nuestros, acompañados de una música así.

Gracias y mil veces gracias Gregg, gracias por estas canciones, porque cada una de ellas nos emociona y nos hace soñar de una forma distinta pero igual de apasionada. Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, y estoy totalmente de acuerdo, Gregg siempre vivirá gracias a esta música que nos dejó.


¡¡Hard Melódico en todo su esplendor!!

En Anhelarium hablo mucho sobre este género musical, el Hard Rock melódico, y aquí os traigo uno de los mejores temas de los últimos años. De la mano, una vez más, de Reckless Love, nos llega este grandísimo tema, Night On Fire, su nuevo single, con un estribillazo y una melodía adictiva. No hay nada como empezar el mes de mayo, el mejor mes del año,  con una canción así ¿eh? Sin duda, una de las canciones de este verano.