Otro año está a punto de acabar
Otro año está ya a punto de acabar. Otro año más. Y sigo aquí, que no es poco. Sigo haciendo lo que me gusta, sigo disfrutando de la vida, o lo que puedo disfrutar de ella. Sigo con fuerzas, y con salud, que es siempre lo más importante. Sigo sin perder la ilusión, y el ánimo, aunque a veces parezca que éstos jueguen al esconder. Pero siguen ahí, aún en los momentos difíciles, cuando no los sienta. Sigo con la gente que me quiere, aunque no todos los que quiero que estén, están. Pero con ellos me siento querido, me hacen sentir importante y yo siempre les estaré muy agradecido, por tanto cariño y por tanta atención. Por lo que a mí respecta, creo que sigo obrando bien, siempre manteniendo el respeto y la cordura, al menos cuando prima mantener ésta última, en todo momento sé estar, paciente, y cuido con detalle y valoro a los que me quieren y me lo demuestran, siempre con atención y todo mi cariño. Y es precisamente por los que me rodean por lo que soy así.
Este año 2012 que en tan poco nos deja, ha sido un año realmente importante. Aunque todos los años lo son, qué digo. No sé cuántos años más me quedarán por vivir, pero este año que acaba, ha marcado un antes y un después en mi corta vida. Se va un año y con él he cerrado puertas que no se volverán a abrir, he cerrado una etapa que no se volverá a repetir. Dejo atrás momentos amargos, y otros maravillosos. Pero siempre que con mi mente eche la vista hacia atrás, y por un instante traslade mi pensamiento a tiempos pasados y no tan pasados, sabiendo todo lo que he vivido en estos últimos años, en estos últimos meses, siempre me sentiré embriagado por la añoranza, y la nostalgia se adueñará de mí por unos segundos. Y es que este año he vivido momentos que jamás olvidaré mientras viva, momentos que me han hecho sentir feliz como pocas veces en mi vida, con personas que jamás sacaré de mi mente, y de mi corazón, porque precisamente son estas personas las que le han dado sentido y un profundo valor a todos y cada uno de esos momentos.
Gracias a todos por acompañarme en este viaje inquieto e inseguro que es la vida. Gracias por todo lo que me habéis dado en todo este tiempo. Sigamos viviendo, queridos míos, y disfrutemos juntos del tiempo que nos queda por delante. Gracias, y feliz año nuevo.
Surfero en tierra

Detalle de uno de mis rincones favoritos
Sabía que sería difícil. Cuando aún meditaba el venirme a Madrid a estudiar la carrera de Derecho, siempre e inevitablemente, se me venía a la mente el hecho de separarme de la playa, de mi surf, y por supuesto, de mi padre y de mi mejor amigo. Todo eso era lo que me echaba hacia atrás. Pero lo necesitaba. Necesitaba venirme a Madrid y vivir esta experiencia. No me arrepiento por un instante de haberme venido a Madrid, pues desde que llegué me está dando muchísimo. Estoy bien y me siento muy ilusionado aquí. El anhelo de volver a mi tierra, de sentir siempre que quiera la cálida arena sobre mis pies y zambullirme en la reluciente agua de mi mar, es fuerte. Tengo una conexión emocional con mi playa que no podría describir con palabras. No sé el tiempo que estaré en Madrid, aún me queda bastante para terminar la carrera, se podría decir que apenas he empezado el primer año. No sé qué me deparará el futuro, dónde estaré, con quién y qué estaré haciendo. Pero tengo claro que este es ahora mi lugar. Madrid es el sitio en el que debo estar. Aquí me queda mucho que hacer y mucho que aprender. Encontrarme a mí mismo.
Cuando ya llevaba poco más de un año practicando Surf, y justo cuando más y mejor surfeaba, me vine a la capital. Ahora el tiempo no me permite bajar a mi tierra todo lo que deseo. Sé que esto me pasará factura de cara a volver a montar en mi tabla. El Surf requiere de mucha práctica y la necesidad me ha llevado a separarme de este deporte que para mí, y permitidme decirlo, es el mejor deporte del mundo. Es más que un deporte. Claro que lo es. Surfear es estar en conexión con la naturaleza, sentirla, aprender a formar parte de ella, a respetarla. Y ahí entra en juego de nuevo esa conexión que tengo con la playa. Es mi entorno. No es fácil no poder ni tan siquiera pasear por la dorada orilla cuando lo necesito. No es fácil para un apasionado del Surf estar lejos del mar. Me queda el verano para saciar mi ansia de sentir ese agua salada, de surcar olas y disfrutar de la compañía de los míos en un lugar así. Pero ahora, aquí es donde debo estar. Es lo que necesito. Sabía que sería difícil.
«Ubi societas ibi ius». Sobre mi elección de estudiar Derecho
«Ubi societas, ibi ius»: donde hay sociedad hay derecho
Hace poco más de una semana que acabo de empezar mis estudios en el grado de Derecho en la facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Reconozco que me metí en esta carrera bastante temeroso, por su complejidad y porque iba a ser y es mi primera experiencia como universitario. Supongo que ha sido cuestión del miedo a lo desconocido. No sabía dónde me metía exactamente y eso para alguien que lo quiere tener todo en orden y bajo control es algo que inquieta bastante. Pero sí es cierto que tenía muy claro mi deseo de estudiar Derecho, tenía claro que si me decantaba por entrar en la universidad sería para ello, la única carrera que realmente me llamaba la atención y despertaba en mí un gran interés. No voy a negar que hubiera otras carreras que en un primer momento me dieron que pensar, pero precisamente por eso, tras pensar mucho sobre cómo y dónde dar este gran salto a la universidad, el resultado ha sido este.
Y precisamente, ¿qué pensé para decantarme por estudiar este grado en Derecho? Veréis, a mi edad (tengo 26 años), no estoy precisamente para dar muchos tumbos, ya desperdicié varios años de mi vida cuando era un adolescente inmaduro y poco consciente y es por eso que desde hace ya varios años he trabajado duro y mi obsesión, entre otras, ha sido y es, no perder más el tiempo. Digamos que he tenido que ir durante estos últimos años a tiro hecho y dejar de ir dando más vueltas y demás pajas mentales. Esta era la primera de las premisas. Tenía que encontrar algo que me gustara, que me atrajera de verdad, que pudiera con ello y sobre todo, que pudiera sacar beneficio y sí, me refiero a beneficio laboral y económico. Doy por hecho que cualquiera que entre en una carrera sacará un gran beneficio en cuanto a incrementar su nivel cultural e ideológico. Eso es algo que todos sabemos, y los que nos gusta aprender y no dejar de hacerlo nunca, valoramos de sobremanera. Pero a mi edad, y tal y cómo están los tiempos que corren, necesitaba, necesito y necesitamos muchos de nosotros, aumentar nuestros conocimientos, formarnos mucho mejor y así optar a un puesto de trabajo a la altura de las expectativas de cada uno. Quizás si fuera más joven, si partiera de los 18 años ahora mismo, quizás me hubiera decantado por otras opciones como Periodismo o Filosofía, sobre todo ésta última ya que desde hace un tiempo me siento muy interesado por esta materia. Pero no es el caso.
Hasta aquí, perfecto. Encontré una carrera con grandes y variadas salidas laborales, al menos en teoría claro, porque no me negarán que estudiar Derecho tiene más oportunidades que estudiar Historia del Arte por ejemplo. Pero, ¿debía encontrar una carrera solamente por albergar varias salidas laborales? ¿Acaso no debe uno estudiar lo que verdaderamente le gusta o de lo contrario acabaría frustrado? He aquí la segunda premisa. Para mi sorpresa, sí, los estudios en Derecho fueron totalmente de mi agrado. Justo antes de tener que decidir sí o sí qué y dónde estudiar, indagué sobre qué se estudiaba en cada una de las carreras que más llamaron mi atención. Los estudios en Filosofía ganaban por enteros, pero la primera premisa no la cumplía, al revés, más bien la anulaba y como he dicho, a tiro hecho, no podía darme el lujo de equivocarme, de perder otro año más, ¡ni hablar! Y para mi gran satisfacción, tras navegar por internet, buscar información sobre qué se estudia en Derecho y pedir consejo a conocidos, amigos y familiares, sobre todo a mi hermana Desirèe, nada más y nada menos que Gestora del Ministerio de Justicia para la Comunidad de Andalucía y Tramitadora para el Ministerio de Justicia de la Comunidad de Madrid, no lo podía tener más claro, estudiaría Derecho.
El grado en Derecho es uno de los que tiene más salidas profesionales. Una vez terminada la carrera de Derecho y superado el Máster que desde hace poco exigen para el acceso a la Abogacía, podrás ejercer como Abogado. También en despachos o asesorías, en cualquiera de las áreas que abarca el Derecho, como la siguientes:
- Asesoría fiscal, mercantil, laboral
- Áreas tradicionales del Derecho como son penal, civil, administrativo, familia…
- Nuevas áreas del Derecho: derecho del deporte, derecho marítimo, derecho medioambiental,derecho y nuevas tecnologías…
- Urbanismo
- Arbitraje y Mediación
Esta carrera también te abre las puertas a la empresa privada. Una persona graduada en Derecho podrá integrarse en departamentos de la empresa tales como:
- Asesoría jurídica
- Calidad
- Contabilidad
- Recursos Humanos
- Seguridad e Higiene en el trabajo
- Marketing
- Finanzas
Por otro lado, el graduado en Derecho podrá presentarse a varias de las Oposiciones a la Administración que se ofertan y que desgloso a continuación:
- Ya sea en la Administración de justicia, como en las diferentes Administraciones Públicas (estatal, autonómica, foral o local)
- Justicia (Juez, Fiscal, Secretario Judicial…)
- Hacienda (inspector, subinspector, liquidador de impuestos…)
- Registro y Notariado
- Trabajo y Seguridad Social
- Técnicos de la Administración
- Diplomacia


































Lo último que se ha dicho