El elfo Oscuro I. La Morada
Hacía tiempo que pretendía hacerme con esta saga. La trilogía del Elfo Oscuro llamó mi atención hace ya un tiempo y debido a los estudios, la falta de tiempo que eso conlleva y que tenía de por sí algunas lecturas pendientes, no ha sido hasta este bendito verano cuando por fin puedo disfrutar entre otras cosas de la que hasta ahora es la historia más aplaudida de Los Reinos Olvidados, El Elfo Oscuro de R.A. Salvatore.
Primeras impresiones
Siempre que me han hablado de la historia de Drizzt Do´Urden, protagonista de esta saga literaria, todas han sido buenas críticas tanto para el personaje como para la historia, así que las primeras impresiones sobre estos libros ya estaban preconcebidas en mi cabeza. Pero en ningún momento esas primeras ideas se han venido abajo ya que la obra presenta todo lo que pretendía encontrar en ella: una historia interesante, una oscura trama que por sí sola se va enredando más y más en un mundo nuevo para los lectores (como así es Menzoberranzan) y cuyos protagonistas, por suerte en este caso, se salen de los típicos clichés dados en este tipo de literatura en cuanto a carisma y personalidad se refiere.
Menzoberranzan. El lugar en el que nunca querrías estar
Si hay algo en esta primera entrega de la saga que más me ha llamado la atención es sin duda su lúgubre pero a la vez, atractiva ambientación. Salvatore ha dado vida a un mundo oscuro, lleno de odio, donde no hay cabida a los valores humanos que al menos en teoría, todos conocemos. La sociedad en Menzoberranzan se rige por la traición y el engaño. Así es la vida de los drows, los elfos oscuros, una vida llevada a cabo en una subterránea sociedad en la Antípoda Oscura.
No me gustaría entrar en un salpicadero de spoilers llegados a este punto y os prometo que no encontraréis ninguno aquí, pero en esta breve reseña no puedo relevar el tema de la comuna drow, puesto que es lo que más me ha cautivado. ¿Es Menzoberranzan el lugar idílico para las más radicales feministas? Ahora en serio, personalmente, no he visto ni en cómics, ni en libros ni en las miles de pelis que he visto en mi corta vida una sociedad ni tan siquiera parecida a la de los elfos oscuros.
En esta historia, la figura de la mujer es lo más importante en la escala jerárquica de la sociedad en Menzoberranzan. Una escala en la que para poder ascender debes acabar con los que están por encima de ti, y no importa si son miembros o no de tu familia. Las sacerdotisas de Lloth, la diosa araña, son despiadadas, crueles, intransigentes, que no conocen la tolerancia y carecen completamente de sentimientos. Así son las mujeres drows, todas aspiran al poder máximo en su oscura comuna. Es sorprendente ver como en esta apasionada novela, los hombres, que ni por asomo son unos santurrones que se diga y que independientemente del poder y la importancia que éstos tengan, viven en extrema sumisión para con las mujeres drows. Hasta los más poderosos magos de Menzoberranzan temen cuando sienten cerca la presencia de una de las sacerdotisas.
Drizzt Do`Urden
Convertido en uno de los mejores guerreros de la Antípoda Oscura, es un personaje atormentado por la idea de tener que convivir durante toda su larga vida (un elfo puede durar más de cuatro siglos) rodeado de gente que a pesar de ser incluso miembros de su misma familia son capaces de apuñalarlo por la espalada para conseguir todo tipo de aspiraciones personales. Drizzt no dudará y se inmiscuirá en una batalla consigo mismo, con sus sentimientos, luchará por deshacerse de la cruel vida que le ha tocado vivir. Rechaza por completo el modo de vida de la sociedad drow, por supuesto, eso es algo que le costará muy caro.
Y es ahí donde quiero llegar. Drizzt no es un simple héroe fantástico, no es ningún hoja verde, todo lo contrario, en esta historia el personaje no sólo tiene que blandir sus afiladas espadas, tiene que desprenderse de todo lo que es en sí mismo y sobre todo, de lo que le rodea.
El Elfo Oscuro es una buena historia que mezcla lo mejor de la fantasía con enredadas tramas y giros argumentales dignos de películas como El Padrino. A día de hoy, sigo con esta saga, concretamente con la segunda entrega, El Exilio, y sigo pensando que ha sido todo un acierto el haberme metido de lleno en esta lectura, la cual recomiendo de sobremanera.
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Otra batalla más [Relato]
Otra batalla más [Relato – 2 páginas]
Ensangrentado, alzaba su espada una y otra vez, era incansable su furia. Esa no era su primera batalla y bien sabía la diosa Aireine que tampoco sería la última. Blandía su espada de tal manera que sus enemigos caían muertos al primer golpe.
– ¿Es que jamás sacias tu sed de sangre? – Rühsh jamás olvidaría esa pregunta, la que le hiciera antaño su padre adoptivo Zorth, antiguo rey de Airreon, al comprobar que tras La Batalla de Las Dos Coronas, justo al siguiente día de finalizar, Rühsh partía hacia las Colinas de Meidún, a luchar en una batalla que tan siquiera le concernía, ni a él ni a los de su pueblo. Mientras mataba, mientras aniquilaba a sus enemigos, no olvidaba la pregunta de su padre. Ya habían pasado dos lunas desde el inicio de la batalla por Sahíria, uno de los numerosos territorios que el actual rey de Airreon, Rühsh, hijo de Zorth, pretendía tomar por la fuerza.
– ¡Aguantad! ¡No bajéis la guardia, ya son menos que hace unos tercios de luna! ¡Que no quede ni uno en pie! – Rugía Rühsh al batallón que le acompañaba. La principal característica de los airrenos es su incansable fuerza, una fuerza por encima de todas las de los demás, esa era la esencia verdadera de los airrenos, el carácter que los distinguía de todas las demás razas. Empapado en la sangre de sus enemigos, Rühsh observó por unos instantes el cielo negro que se alzaba sobre él. No había ni una sola estrella que adornara la noche, no como aquellos cielos estrellados, los cuales siempre, testigos, presenciaban las guerras de los airrenos. Rühsh sólo divisaba la pálida luna que con su cara más triste, observaba impasible la carnicería que se estaba llevando a cabo. Rühsh lo interpretaba como un mal augurio, pero nada podía cambiar lo acontecido, tenía que acabar lo que había empezado.
Algo se clavó en la pierna del último rey de Airreon, Rühsh comprobó que una flecha le había atravesado el muslo izquierdo. Sin vacilar, apretó los dientes y se desgarró de la carne aquella flecha hecha con la madera negra que propiciaban los singulares árboles de Sahíria. Rühsh vio al tirador, agazapado tras unos matojos, que intentaba con manos temblorosas colocar otra negra flecha en el gran arco que sujetaba. Sin que le diera tiempo a ello, Rühsh sin contemplación alguna, clavó hasta la empuñadura su larga y afilada espada en el corazón de aquél sahiriano. Tal fue la fuerza de la estocada que hasta le costó trabajo sacar la espada del destrozado pecho de su víctima. Le había roto todas las costillas y a poco no le había partido en dos. Fue entonces cuando el cuerpo despedazado del enemigo cayó despeñado hacia abajo. En la caída, el cuerpo sin vida quedó en una posición indigna para cualquier guerrero. El casco se había salido rodando por la serpenteante y empinada ladera dejando ver así el rostro del enemigo.
No era más que un niño, no tendría más de catorce años. Rühsh se giró, quería dejar de ver semejante imagen e instintivamente se dio la vuelta. Pero a pesar de lo que veía de frente, cantidad de cuerpos sin vida en los pastos, el silbar de las flechas y las sonoras estocadas de los guerreros de Airreon que debilitaban al enemigo, a pesar de ver cómo la batalla había acabado en victoria para éstos, Rühsh notaba su sangre arder, la imagen de ese niño muerto brotaba a cada paso, por cada movimiento y por cada suspiro. Sabía que lamentaba la muerte de ese chico y aunque lo sintiera, nada ni nadie le pararía.
Mientras se dirigía hacia el centro de la batalla, donde apenas unos pocos sahirianos quedaban en pie, iba atravesando y decapitando a todos aquellos que se le cruzaban de los cuales, algunos huían en un intento inútil de salvar la vida. El último que aún respiraba y se mantenía en pie, debía tener alrededor de unos cincuenta años, era de complexión fuerte, afilada barba y una larga melena roja, como así tenían el cabello los hijos de Sahiria. Portaba dos afiladas espadas ya bastante melladas por el largo combate.
– ¡No eres digno de ser quien eres! ¡Eres la vergüenza de tu raza! – proclamó aquél sahiriano.
– ¡No pretendo ser digno hijo de un hombre débil! – contestó Rühsh a la vez que se abalanzaba sobre aquél sahiriano propiciándole con fuerza una estocada desde arriba. El hombre de la larga melena roja, cruzó sus espadas frenando el ataque y propinándole una patada a Rühsh en el estómago al mismo tiempo que dirigía su espada hacia su cabeza. Dos airrenos se acercaron pero su rey les detuvo con la mirada, no permitiría que nadie le ayudara y menos en un combate a uno contra uno.
Rühsh volvió a atacar, pero todos sus movimientos tenían respuesta por parte de aquel duro enemigo. Jadeante, el rey de Airreon corrió hacia su oponente, alzó su espada para realizar otro ataque desde arriba y, cuando el de Sahiria se disponía a cruzar sus espadas, Rühsh, en un movimiento tan rápido que ni el propio sahiriano pudo percibir, blandió su pesada espada seccionándole así la pierna derecha a su enemigo, que cayó de bruces contra el suelo. Allí, tendido y con los ojos desorbitados e inyectados en sangre, el sahiriano miraba fijamente al hombre que estaba a punto de quitarle la vida. Más guerreros de Airreon se acercaron a contemplar esa escena. El primer sol estaba a punto de asomar.
– ¡Jamás os libraréis de nuestras sombras! ¡Mis hijos serán testigos de tu muerte, airreno! – profirió el hombre de pelo rojo.
Fue entonces cuando Rühsh se acercó más a él y, mientras alzaba su espada a la altura del pecho de aquél hombre, mirando a sus guerreros allí presentes, exclamó a viva voz:
– ¡No! ¡Serán nuestros hijos los que sean testigos de cómo toda Sahiria es destruida! ¡Serán testigos de la extinción de todos los sahirianos! – Fue en ese entonces cuando Rühsh hundió su espada en el corazón de su enemigo y la sangre le salpicó en la cara. El último rey de Airreon levantó la mirada y la dirigió al primer sol que inocente de lo sucedido asomaba por el Norte.
– ¿Es que jamás sacias tu sed de sangre? – la pregunta de su padre le volvía una vez más a la cabeza.
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Transformers 3: El Lado Oscuro de La Luna
No hay sitio para gafapastas
Desde luego el que va a ver este tipo de películas ya sabe a lo que se enfrenta pero, concretamente, aquél que va a ver Transformers ya sabe de ante mano que el espectáculo audiovisual está servido. Aquí no hay cabida para puristas y cinéfilos gafapastiles, no vale entrar a ver esta película e intentar hacer una “crítica constructiva”, el que va a ver Transformers verá desde el minuto 1 secuencias pocas veces vistas en el cine en cuanto a monumentales efectos especiales se refiere, una gran epopeya de pura ciencia ficción.
Y digo esto porque los que somos amantes a eso, es decir, al cine fantástico, de terror, de ciencia ficción, tenemos que aguantar muy de vez en cuando la matraca, el tostón, el porculo (y disculpen la expresión) de todos esos amantes del cine intelectual (intelectual, LOL) que despotrican de todas esas pelis que no poseen una materia instructiva de la cual se puedan sacar conclusiones y premisas y bla, bla, bla. Para eso ya tienen ese cine intelectual (LOL again), esas películas de origen ruso o tailandés, de autores cada vez más desconocidos y que plasman los entresijos más recónditos del alma humana y otra vez bla, bla, bla. Que conste que no tengo nada en contra de este cine aunque lo parezca, no, lo que sí estoy es un poco hasta los cojones de los bohemios intelectuales que sólo ellos conocen la verdad y todo lo que es bueno, los que erran bien, no como nosotros que, curiosamente, vamos todos con el paso cambiado cual borregos inconscientes. Dios…
Autobots y Decepticons, otra vez en la Tierra
En esta tercera entrega Michael Bay nos centra en un principio en los comienzos de la famosa carrera espacial en la cual se enfrentaron rusos y norteamericanos en plena Guerra Fría y en la que están envueltos los Autobots y Decepticons. Sin pretender destripar el argumento en este artículo, sólo decir que ambos están interesados por algo situado a priori en el lado oscuro de la Luna y que se encuentra en nuestro planeta Tierra, planeta que además, por si fuera poco, quieren poseer debido a todos nuestros recursos naturales.
Pero lo que realmente impacta en esta tercera entrega (la mejor de las tres sin duda) es su brutalidad, en esta película no sólo se ven inmiscuidos en la pelea los Decepticons, Autobots y las tropas militares norteamericanas, ahora el mundo está en declive, Michael Bay nos sitúa en un mundo apocalíptico, un escenario dantesco, horrísono, con una gran cantidad de destrucción y victimas colaterales.
El argumento de esta tercera entrega, la cual cierra la trilogía de Michael Bay (recordar que éste a partir de ahora se desentiende de la dirección de la saga Transformers), es el más completo y a la vez enrevesado que hace que la película no tenga tantas carencias en cuanto a trama y asunto, porque también hay que reconocer que en cuanto a guión, sigue la línea de las anteriores, ni mejora ni empeora, es prácticamente el mismo.
Lo que sí cabe resaltar es la intervención de los personajes secundarios, además de la impactante y exuberante Rosie Huntington-Whiteley (menudo tipo exhibe en la película), modelo inglesa conocida por su trabajo con Victoria’s Secret y que es la sustituta de la despedida (y repudiada por el mismísimo Steven Spielberg) Megan Fox, tenemos al siempre simpático John Malkovich, en cuya discoteca, de la que él es dueño en Lisboa, estuve la semana pasada. Y digo simpático porque sus gags realmente lo son y es que últimamente son siempre papeles cómicos los que a éste gran actor le toca en todas las películas en las que hace algún cameo especial.

Colosales efectos visuales. La Ciencia Ficción en su mejor momento
Es lo más destacable de la película. Como dije, desde el principio del metraje son varios los momentos de acción, sobre todo la segunda mitad de la película en la que pasan y pasan los minutos y sola y exclusivamente ves escenas, grandes escenas de acción recargadas de alucinantes efectos especiales. Parece que Michael Bay se ha querido despedir a lo grande para con esta historia y bien que lo ha hecho, ha conseguido volver a enganchar a millones de personas en las butacas, ha arrasado en toda las taquillas a nivel mundial y no es para menos ya que tengo la teoría, y permítanme que la plantee, de que a día de hoy, la gente lo que quiere, lo que desea, a la hora de ir al cine, es lo que películas como Transformers, Avatar o Piratas del Caribe ofrecen, acción, aventuras y espectáculo visual. Ahora, todos aquellos que anhelan seguir una historia, algo que les enganche para largo plazo, eligen ver series de televisión, como ejemplo, poner series de altura como LOST, Prison Break, Fringe, Sons Of Anarchy, Los Soprano, y un grandísmo etc. Pero este tema da para mucho y no quiero enrollarme en ello.
Ya no sólo gracias a la tecnología 3D (que creo que es lo de menos) sino con el resto de avances visuales y tecnológicos el género fantástico, la ciencia ficción en general, vive su mejor momento. La capacidad de crear, la cual sigue en aumento, es amplísima a la vez de asombrosa y ello favorece tanto a productores, que hacen cada vez películas más espectaculares, como a público, cada vez más satisfecho.
Álvaro Rojas



































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