Archivo para junio, 2018

Milencora. Episodio 10. Blue Tears y la historia de un gran músico, Gregg Fulkerson

Ir a descargar

¡No puede haber verano sin AOR en Anhelarium.com!

En el verano de 2011 publiqué en mi blog un artículo donde hablaba sobre BLUE TEARS y la historia del gran músico que hubo tras esta magnífica y sensacional banda de AOR, Gregg Fulkerson. Ahora que desde hace unos meses estoy envuelto en este podcast musical, Blue Tears tenía que ser protagonista de alguno de los episodios de MILENCORA y en qué mejor momento que en este programa número 10.

Los que ya habéis escuchado este talk-show musical sabéis de sobra que no presento cualquier cosa, que la música que os pincho es de muchos quilates y es por eso que, si te apasiona el Rock melódico, sobre todo el de principios de los años 90, quédate y sube el volumen. Vas a disfrutar mogollón con este nuevo episodio.

Blue Tears nunca tuvo el reconocimiento y el éxito que mereció, algo que para mí, es una injusticia y una barbaridad, pues sus letras y sus canciones, su apasionante música, nada tiene que envidiar a la de grupos como Bon Jovi, Stryper, Bonfire o White Lion. En muy poco tiempo la banda demostró tener una energía desbordante y una calidad impresionante. Disfrutaron de un éxito tan fugaz que muchos en esos días apenas se percataron de la existencia de este grupo. Fue diez años después cuando, y gracias a internet, la música de esta banda comenzaba a propagarse. Una banda que, de haber salido a la palestra quizás unos añitos antes y de haber tenido el apoyo que se le negó, hubiera alcanzado un éxito mayor. Si no me crees, pégale una escucha a las canciones que ahora os presento. Muchas de las canciones que suenan en este episodio casi no salen a la luz jamás, eso sí que hubiera sido caótico. Si quieres saber por qué y conocer la historia de esta banda, dale al play.

–> Quizás le pueda interesar otros artículos relacionados con Blue Tears:

 


Les affamés. Los hambrientos [2017] – Cine Z de altos vuelos

Tenía ganas ya de volver a escribir sobre Cine Zombi en Anhelarium y no he visto mejor momento que este. Hace unas semanas pude disfrutar de Les affamés, una película canadiense dirigida por Robin Aubert que hace las delicias de todos los que amamos este género tan particular. Los hambrientos, como así se ha titulado en nuestro país, es un drama impactante que resulta un soplo de aire fresco a las películas de muertos vivientes. Y eso es algo que se agradece a raudales. Lo que más me atrapó de esta cinta es su escalada de tensión y lo mejor de todo: el miedo que transmite. No es habitual ver películas de zombis que den miedo al espectador. Para encontrar algo así tendría que remontarme a 28 días después (2002) del británico Danny Boyle (Trainspotting, Sunshine, La Playa, Slumdog Millionaire). Por si fuera poco, además esta película canadiense presenta una escasa pero buena dosis de humor negro en algunas de sus escenas que resultan efectivas y arrancan la carcajada al espectador. Es una peli implacable de este género que tienes que ver.

Los hambrientos no nos explica el por qué la sociedad de ha ido al carajo. No conocemos el motivo ni tampoco las consecuencias de semejante catástrofe. En esto no peca de originalidad pues son varias las obras donde se busca centrar la atención de los espectadores en el drama que sufren los protagonistas y en cómo manejan éstos la situación e intentan salir adelante. Prueba de ello lo vemos en la archiconocida serie The Walkind Dead o en su hermana pequeña, Fear The Walking Dead, de la que os hablé hace un tiempo en Anhelarium. ¿Qué nos presenta entonces Les affamés? Los hambrientos va un poco más allá, es una película de zombis muy intimista. Esta película nos sitúa en un apartado y pequeño pueblo de Quebec, donde los vecinos, algunos presa del pánico y otros con cierta sangre fría, comprueban sin dar crédito cómo los habitantes de la pequela localidad comienzan a transformarse en sedientos canívales. El director Robin Aubert aprovecha este escenario que ya de por sí resulta terrorífico para envolvernos en una atmósfera densa llena de sobresaltos.

La película presenta una peculiaridad más respecto al género, y es que en ella no vemos demasiados zombis  mordiendo y descuartizando. Salvo alguna que otra breve escena, no vemos visceralidad ni secuencias explícitas. Los hambrientos, a base de exhibir la tensión y el sufrimiento por el que atraviesan sus protagonistas, sumerge al espectador en el siguiente dilema: ¿qué nos empuja a seguir viviendo en una circunstancia tan extrema? Y aún así, este dilema no se nos presenta en forma de diálogos o una historia llena de triquiñuelas. De forma sugerente y sobre todo, utilizando mucho la ambientación, nos expone una adversa coyuntura humanista. Sí, Los hambrientos es una película muy ambiental, tanto en los momentos de aparente tranquilidad como en los momentos donde los muertos vivientes atacan, como las escenas nocturnas en el bosque. El paisaje, un paisaje gris y denso, pero enormemente bello, ayudan para tal encomienda.

Por otro lado, como se suele decir, en los detalles está la diferencia. No quiero entrar en spoilers pero, incluso los zombis, exteriorizan ciertos pormenores que hacen que esta película sea sorprendente y muy recomendable. El punto negativo es que los personajes, aunque interactúan entre sí de manera interesante, no tienen mucho desarrollo individualmente y resultan planos en algunos momentos. Recomendadísima, si te gusta el cine Z, no te defraudará.


Comienza el Mundial de fútbol de RUSIA 2018

Supongo que será porque es uno de los mayores acontecimientos deportivos y porque se celebra cada cuatro años, porque creo que jamás se me ocurriría dejar de hacer cualquiera de las cosas que me encanta hacer en mi tiempo libre para ver un Egipto-Uruguay o un Rusia-Arabia Saudita. Pero es lo que tiene el Mundial cada cuatro años, que este tipo de partidos pasan de convertirse en insignificantes para mí a desear verlos acomodado en el sofá rodeado de patatas, chuches y refrescos. Para mí el Mundial tiene ese no se qué que qué sé yo que me encanta. Cada Mundial lo recibo con los brazos abiertos, como ocurre con la Eurocopa. Y la nostalgia, amigos míos, como siempre en mi vida, tiene mucho que ver. Recuerdo mi primera Copa del Mundo: la de USA 94 que ganó Brasil ante Italia. Comenzó en junio de 1994 y yo acababa de hacer mi primera comunión, tenía 8 añitos. Me acuerdo perfectamente lo que me impactó ver a Luís Enrique con la nariz partida por el codazo de Tassotti. El 9 de julio de ese año, en el estadio de Foxboro, en Massachusetts, el colegiado Sándor Puhl, no pitó ni penalti ni expulsión, lo que puso a Luís Enrique como un miura. El dorsal 21 del equipo español increpaba al árbitro que hacía oídos sordos. El cabreo del asturiano era titánico, y todos nos quedábamos pasmados al verle con el rostro lleno de ira y de sangre y con la camiseta blanca (la segunda equipación) totalmente manchada. A mí me impactó, como a todos. Es de esas imágenes históricas que nos deja el fútbol que nadie jamás olvidará. Para mí aquél Mundial fue toda una experiencia la mar de molona. Verano, mucho tiempo libre, la valiosa compañía de mi hermana Desi, culpable de que me pirre el fútbol, y una Copa del Mundo que acababa de empezar. Ver los partidos de la competición en el porche de casa, sacando la tele afuera y cenando al aire libre viendo a la Selección Española jugar, sí, si para un adulto eso es todo un gustazo, para un niño ya os podéis imaginar. Además, corrían los años 90, la mejor década, con un encanto inigualable.

Cuatro años después comenzaba la Copa del Mundo de Francia 98 y ahí estábamos nuevamente mi hermana y yo pegados a la tele. Si el Mundial de 94 lo recordaré por el codazo a Luís Enrique, el Mundial celebrado en Francia en 1998 lo asocio al videojuego FIFA 98: Road to World Cup 98 de la primerita Play Station. ¡La de horas que pasamos jugando a ese videojuego! El juego, además de ser un vicio, presentaba una batería de canciones que todo niño y adolescente conocía a la perfección, sobre todo ese tema de Blur titulado Song 2 (Woo Hoo), que fue utilizada como la intro del FIFA 98. Pero no era la única, creo que la canción preferida de todas las que traía este videojuego era la de Chumbawamba, Tubthumping, una canción totalmente adictiva. Por la mañana jugábamos los partidos de aquél día, aunque luego éstos acababan con un resultado totalmente distinto. Principalmente porque mi hermana solía reventarme a goles en el FIFA. Entre el juego de Play Station y el Mundial, largas horas frente al televisor sin duda. Aquel Mundial lo ganó la anfitriona, la Selección Francesa lo hizo realmente de maravilla y más en esa Final contra Brasil. Zizú daba una clase magistral en cada partido. Qué barbaridad…

Para el Mundial de Corea y Japón en 2002 ya era un adolescente. Y la imagen que tengo asociada son dos: la del profesor llevando la tele a clase para ver a la Selección Española, y eso molaba un puñao, porque era la primera vez y la única que en mi vida como estudiante un profesor metía una tele en clase para ver el fútbol. Parecerá una tontería, pero era algo que me impactó de veras. La otra imagen fue la del robo descarado que supuso ese Mundial para nuestra Selección. Recuerdo como si fuera ayer aquel gol anulado a Morientes a pase de mi paisano Joaquín en el España-Corea. Los colegiados de ese partido fueron el egipcio Gamal Al-Ghandour, acompañado por el ugandés Tomusange y el trinitense Ragoonath, todos ellos con nula experiencia en partidos internacionales y en el caso de Al-Ghandour, un tipo con una poca vergüenza a la altura del campeonato. Eran continuas las faltas no pitadas y los goles injustamente anulados, todas fueron acciones que perjudicaron al equipo español. Lamentable. Todo un país indignado para que encima, años después se descubrieran las pruebas de que los partidos se amañaron en favor de los anfitriones. El Mundial de la vergüenza. Brasil se disputó la Final de este Mundial con Alemania y la selección carioca se proclamó pentacampeona. Tendríamos que esperar hasta el 2010 para ver por primera vez a nuestra Selección hacerse con el título. Fue desde luego algo hermoso lo que vivimos ante los holandeses aquella noche en la que Andrés Iniesta, con su gol en el minuto 116 nos hizo campeones del Mundo ante la atenta mirada de millones y millones de personas. Por supuesto, aquellos días recogí lo vivido en esta antigua entrada de blog. Pincha en el enlace si quieres recordar algo bonito : )

No quiero hacer un recorrido de todos los mundiales que he vivido hasta la fecha. Tan sólo he querido tirar de bonitos recuerdos para dejar en evidencia de alguna manera lo que significa para mí la llegada de un Mundial de fútbol. El Mundial para mi es ilusión, anhelo, alegría, deportivismo y una excusa perfecta para pasar buenos ratos rodeado de tu gente. Este jueves comienza y todos los partidos, absolutamente todos, se retransmitirán en abierto tanto en Canal Cuatro como en Tele5. España se la jugará contra Portugal este viernes a las 20:00. Espero y deseo que este Mundial nos deje recuerdos bonitos y a ser posible, que volvamos a ser campeones. Sería maravilloso y marcaría aun más esta nueva etapa en mi vida que apenas acaba de comenzar. Pero esto es cosa para otra entrada de blog.

¿Y tú? ¿Te gusta el Mundial? ¿Qué buenos recuerdos tienes de La Copa del Mundo?