Skyfall, nuevo single de Helloween para abril de 2021

¡EL HYPE POR LAS NUBES!
¡Y no podría ser de otra manera para cualquier fanático de Helloween! Ayer la banda anunció a través de sus redes sociales que el próximo 2 de abril de 2021 publicarán su nuevo single, SKYFALL. El disco estaba pervisto que viera la luz a principios de este pasado verano pero por la razón que todos conocéis no sólo Helloween, sino todos los grupos que tenían planeado sacar nuevo disco para 2020, han decidido, comprensiblemente, posponer sus nuevos trabajos. Igualmente, y esto con más razón, ha pasado con muchos grupos que tenían previsto para este año iniciar una gira. Algunos se quejan de que no es lo mismo sacar un disco que querer iniciar una gira, que el disco puede salir ya y entrenter a los fans con material nuevo en este año tan mustio para todo el mundo. Pero amigos, esto es cosa de markenting y es muy lógico que los grupos no quieran publicar su nuevo disco si saben que la gira deben posponerla por un año o más. Lo más sensato es lo que suele hacerse mayormente, que es sacar disco y al poco tiempo comenzar la gira.
En single estará disponible en Mini LP en diferentes colores pero lo importante, independientemente de los colores, que son unos cuantos, es que lanzarán DOS Mini Lp distintos. En el primero encontraremos el single Skyfall en dos versiones, la versión de 7:20 minutos, que digamos que es la versión normal, el single tal cual, y la versión que dura 12:12. Este tema de más de diez minutos es un tema de corte épico que cuenta la historia que hay tras este nuevo disco de los alemanes cuyo título aún no se conoce. Según se nos cuenta (que tampoco es mucho), esta canción narra la historia de un alienígena que aterriza en nuestro planeta y en sus doce minutos doce segundos que dura, podremos disfrutar de las tres voces que tiene el grupo en esta nueva era de Helloween. En esta nueva canción oiremos cantar a Hansen, Kiske y Deris. Y en el segundo de los Mini Lp que se lanzarán en la próxima primavera, encontramos otras dos canciones: Skyfall + Indestructible, una de las canciones exclusivas del álbum. Yo ya tengo reservados ambos vinilos y si queréis hacer lo mismo, podéis hacerlo a través de este enlace que os remite a la página de Nuclear Blast. Skyfall está compuesta por Kai Hansen en su totalidad y por lo que nos dicen en el comunicado, contentará a los fans de cualquier época de la banda, tanto los que añoran la época clásica de los Keepers como la más moderna. También se nos dice que el videoclip que acompañará esta nueva canción es el vídeo más elaborado de la historia del grupo, un vídeo producido por Martin Häusler, donde se presentarán imágenes en 3D y tendrá un aspecto muy cinemático.

Lo que sí sabíamos desde hace bastante tiempo (recordemos que el disco estaba previsto que saliera entre mayo y junio de 2020) es que este nuevo disco está grabado como se grababan antaño, es decir, de manera totalmente analógica. La grabación se realizó con los mismos moduladores de estudios HOME de Hamburgo donde en su momento se grabaron los discos Master Of The Rings (1994), The Time Of The Oat (1996) y Better Than Raw (1998). Los productores que están tras este nuevo trabajo que nos tiene ya babeando son el habitual productor de Helloween desde hace muchos años, Charlie Bauerfeind, y Dennis Ward, ex miembro de la antigua banda de Andi Deris, Pink Cream 69, y reputado productor y compositor musical (Pink Cream 69, Khymera, Place Vendome, Unisonic). La mezcla de este nuevo álbum de las calabazas se ha realizado en los estudios de Ronald Prent, los mismos estudios que utilizan bandas como Iron Maiden o Def Leppard. Algo que también se sabía desde que comentaron que andaban ya en el estudio grabando nuevo material, era algo que nos ilusionó aún más a todos los fans, y es que para la grabación de este nuevo disco, Dani Löble utilizaría la batería original de Ingo Schwichtenberg, batería original de la banda y que falleció en 1995.
Broken Sword: La Leyenda de los Templarios [1996] y Las Fuerzas del Mal [1997]. La aventura gráfica por excelencia, diversión y nostalgia asegurada
Definitivamente, a la vejez, viruela. Porque jamás le había dado tanto a los videojuegos como en estos último tres o cuatro años, y ya tengo 34 primaveras. Los videojuegos siempre me han acompañado a lo largo de mi vida, han sido parte de ella, como ya conté hace bastantes años en esta entrada de blog titulada Yo y los videojuegos. Qué cosas, a medida que he ido cumpliendo años, más tiempo han ocupado los videojuegos en mi vida. Les dedico más tiempo ahora que cuando era un veinteañero o un adolescente. Pienso que será porque antaño estaba ávido de otro tipo de experiencias, tenía otras prioridades, cierta prisa por comerme el mundo y exprimir esos años de juventud haciendo todo tipo de cosas. Ahora, más asentado y con la tranquilidad o satisfación de haber hecho todo lo que ansiaba, le dedico más tiempo a los videojuegos. Pero eso sí, siempre he sido más consolero que Pc gamer. Creo que se pueden contar con los dedos de ambas manos los videojuegos de ordenador a los que les he dado caña y seguro que algún dedo me sobra. Mi padre me compró mi primer ordenador, un Pentium II a 350Mhz de sobremesa, allá por el invierno de 1997. Bien entrados en el último lustro de los noventa, disfruté en esos años de juegos para Pc como Monkey Island, Time Crisis, Pc Fútbol, DOOM, Metal Slug X, y este del que os hablo en esta nueva entrada de Anhelarium. Poco antes de entrar en el nuevo milenio, ya en 1999, tenía abandonados por completo los juegos para odenador y me centré en mi queridísima Play Station 1 con la que ya llevaba un buen tiempos, pues me la regalaron cuando hice la primera comunión allá por 1994. Ya en 2003 me enganché al juego de moda para ordenador de aquellos días, el Counter Strike, que asu vez, al menos la edición que yo compré, venía en un pack junto al Half-Life 2 al que también le di caña aunque nunca me lo terminara. Adelanto que en 2003 salió la tercera parte de Broken Sword, El Sueño del Dragón, y con muchas ganas lo compré y lo instalé en mi Pentium II que ya comenzaba a renquear, pero a ese punto llegaré en un ratín.

Durante todos estos años (y mirad si han pasado años) el único juego de Pc que he echado de menos ha sido Broken Sword, el juego de Pc que mejores momentos me hizo pasar en aquellos años de mi preadolescencia. Como os comentaba, mi padre me compró mi primer y único sobremesa (el resto de ordenadores que he tenido han sido siempre portátiles) en 1997 y en ese año salió a la venta la segunda entrega de la saga, Broken Sword: Las Fuerzas del Mal (título original, The Smoking Mirror). Ambas entregas vienen de la mano del sello Revolution Software y más concretamente de Charles Cecil, conocido diseñador londinense de videojuegos. Los dos primeros juegos tuvieron muchísimo éxito, recuerdo cómo ciertos compañeros de clase hablaban maravillas sobre este juego. Una tarde, en casa de un amigote que tenía en esos días, nos pusimos a jugarlo y me sentí totalmente hechizado por Broken Sword, la sencillez en su jugabilidad, por esos atractivos gráficos en 2D y por la historia tan interesante que presentaba. Lo tenía claro, quería hacerme con ese juego. Recuerdo nítidamente cómo fui a la papelería que había cerca de mi casa (sí sí, papelería, era habitual en esos días que, en las papelerías, se vendieran algunos juegos para Pc) y para mi sorpresa, para mi gran sorpresa, no sólo tenían a la venta la segunda entrega sino que también la primera. Lo que no recuerdo es cuántas pesetas (ay, las pesetas…) costaban ambos juegos, pero como buen niño pijo mimado, me compré los dos videojueos al instante. Llegué a casa de lo más emocionado y comencé a instalar el primero, Broken Sword: La Leyenda de los Templarios, que salió a la venta un año antes, en 1996. Al poco tiempo de su publicación, el juego estaría disponible para plataformas como la primera Play Station. Corría el año 1997, existían juegos que tanto para Pc como para consolas, estaban técnicamente muy avanzados y presentaban unos gráficos espectaculares para la época, pero yo me sentía ensimismado con este juego en 2D. Me pasé ambos juegos, gozaba cada escena del mismo, cada interacción con los distintos personajes. El juego presentaba un encanto sin igual. Con el tiempo, al año o así, los volví a instalar y me los volví a pasar por segunda vez. Así, desde 1999 aproximadamente, y durante todos estos años, ambos juegos han sido solamente un bonito y entrañable recuerdo, hasta ahora. No pretendo contar mi vida a los lectores que llegen a esta entrada buscando información sobre Broken Sword, pero para contextuaizar brevemente, dejad que os cuente en un párrafo cómo, a mis 34 años y en mi despacho profesional, ando jugando a juegos para ordenador y más concretamente a esta saga después de más de veinte años. Si no os interesa, os saltáis al siguiente donde ya os hablo del primer juego de Broken Sword.
Para ejercer mi profesión decidí comparme un ordeandor y trabajar con Windows. Para mi uso personal sigo con mi Mac, con el que llevo ya unos cinco años y que sigue como el primer día, pero para el trabajo me sentía más seguro adquiriendo un buen ordenador y utilizando Windows 10. Desde 2004, año en que me compraron mi primer ordenador portátil, un Toshiba, no he querido ningún sobremesa, siempre he querido tener ordenadores portátiles y siempre los he tenido bastante buenos. Le siguió un Samsung y luego un Sony VAIO hasta llegar al Macbook Air. Pero para la ocasión, no quería gastarme el dinero en un portátil Acer o Lenovo, no me generan confianza esos portátiles que siempre te acaban dando problemas y al poco tienes que comprarte otro. Quería comprarme un buen ordenador portátil y así, bicheando por internet, llegué a los portátiles MSI y a su amplia gama, todos mayoritariamente conocidos por ser portátiles para gamers. Por un poco más de dinero, prefería comprarme a gusto un ordenador portatil que me generara confianza por su prestaciones y, el MSI GL63 8RD, es un auténtico pepinazo, y eso que no pertenece a la gama más alta de la marca. Estoy muy contento con él pero, y seguro que ya lo habréis pensado al leerme, es un ordenador muy potente para sólo andar trabajando con él moviendo archivos word y PDF de aquí para allá, enviar mails y trabajar con dos o tres programas más y, mientras, ya últimamente comenzaba a anhelar jugar a algún juego de Pc. Es por eso que hace cosa de un mes se me ocurrió volverme a abrir una cuenta en Steam después de tantísimo tiempo (como hiciera a principios del 2000 para jugar al Counter) y comprarme algún que otro juego. Así, mataba el gusanillo por jugar a algún juego de Pc que ya rondaba por mi mente desde hacía mucho y aprovechaba mucho mejor las prestaciones del MSI. Sin enrollarme más, y tras adquirir varios juegos en steam bastante buenos, cuál fue mi sropresa al comprobar que toda la saga de Broken Sword se encuentra disponible en dicha plataforma. No dudé y por el módico precio de 30€, adquirí los cinco juegos de Broken Sword que vienen juntos en un pack. Instalé los cinco juegos y aquí ando, amigos, emocionado, embriagado de nostalgia y divirtiéndome con las aventuras de George Stobbart como hacía cuando tenía once años.
Adentrándome en el maravilloso mundo del JAZZ

Louis Armstrong performs with bandmates in Vienna, Austria, on February 22, 1959 (© Franz Hubmann)
El Jazz ha sido un estilo que siempre me ha llamado la atención pero que injustamente he ignorado, aunque tengo mis razones. Siempre he sido un tipo abierto de mente y mi melomanía me hace apreciar cualquier estilo de música siempre y cuando lo que sea que esté escuchando me encandile. Por ejemplo, he pasado olímpicamente del Rap toda mi vida, han sido varias las veces que por curiuosidad he navegado por ese mundo pero nunca me sentí enamorado de dicha música, haciéndola caso omiso, pero hay una artista que consiguió encender en mí lo que ningun MC ha logrado, Gata Cattana, de la que algún día hablaré en Anhelarium. Son muchas las veces que acudo a su poesía rapeada y acabo maravillado. Quizás deba de darle más oportunidad al Rap, pero no siento deseo alguno de hacerlo. Cattana es una excepción. Con el Jazz nunca me pasó igual, siempre supe que algún día me adentraría en él, esto del Rap lo he escrito para aclarar que siempre, incluso en mis años de adolescente inmaduro, he estado receptivo a la hora de disfrutar de buena música. Nunca he sido un Talibán del Metal que cual «True Metal Warrior» sólo quiere esecuchar Manowar, Judas Priest o similares. Ser ese tipo de jevi, nunca ha ido conmigo. Con el Jazz siempre me he sentido a gusto, las pocas veces que he metido los ocicos en este género me ha gustado mucho y me he sentido muy reconfortado. Pero desde bien jovencito pensaba: primero; en la pasión que siento por el Rock y Metal y en mi obsesión por conocer más y más subgéneros y grupos del estilo, priorizando en todo momento estos géneros y, segundo; que ya tendría tiempo de zambullirme en el Jazz más adelante, cuando fuese más mayor y hubiese abarcado casi por completo toda la escena metalera. Parecerá una gilipollez y de hecho seguro que lo es, pero a lo antes mencionado, durante muchos años siempre me vi demasiado joven para el Jazz. Siempre me decía a mí mismo que a ese mundo ya llegaría. El Rock y Metal siempre ocuparán gran parte del tiempo que le dedique a la música, eso siempre será así porque estilos como el Thrash, Power, AOR, Hard Rock, Post, Black o Death son imprescindibles en mi vida. Pero de ahora en adelante el Jazz siempre tendrá su hueco y de manera permanente. La hora de profundizar en el Jazz ha llegado, porque a mis 34 años ya siento que he abarcado toda la escena del rock duro o lo mejor que puede ofrecer y porque creo que es el momento ideal para degustar tranquilamente todo lo que el Jazz puede ofrecer. Digo que es el mejor momento no sólo por mi edad, experiencia en la músia y/o por mi cirscutancia personal (se abre una nueva e importantísima etapa en mi vida), sino porque mi queridísima amiga Miren, que entró en mi vida hace poco, es una apasionada del Jazz y nadie mejor que ella querría yo que me mostrara los entresijos del cautivador mundo del Jazz.
Como bien dice Miren (Mirentxu para los amigos), a ella le encanta el poliéster, como a todo el mundo, pero más le gusta la seda, y el Jazz es seda pura. El Jazz nunca ha sido ni será una música ultra procesada en estudio, a este sofisticado y elegante estilo de música le basta con muy pocos instrumentos para enamorarte locamente. No se necesitá más, con pocos instrumentos que ordenadamente van entrando y una voz cautivadora ya es más que suficiente para hechizarte. De la mano de Mirentxu entro en el Jazz y por todo lo alto. Ella me ha recomendado los siguientes artistas que de lo más atento y encantado ando conociendo. En algunos predominan las cuerdas (piano, bajo) y en otros, el viento (trompeta, saxofón, clarinete). Todos estos instrumentos son los más imprescindibles para entender bien el idioma del Jazz. Y para aprender a controlar este idioma tan rico en claves tan melódicas y armónicas, hay unos artistas que son igual de imprescindibles para saber adentrarse en los recovecos de esta maravillosa música.
Miles Davis
Una de las figuras más relevantes del Jazz. Miles Dewey Davis III, más conocido como Miles Davis, no sólo fue un pionero en esto del Jazz sino que siempre se mantuvo como uno de los más vanguardistas e innovadores de este estilo. Su Jazz tiene como principal caracterísitca su mítica trompeta con la que presentaba un sonido suave y muy melódico.
Charlie Parker
Charles Christopher Parker, Jr, es considerado como uno de los mejores saxofonistas del Jazz y uno de los músicos más importantes de todos los tiempos. El estilo de Parker es mucho más rítmico y fue creador de todo un subgnéro del Jazz como es el Bebop, que se caracteriza por sus tempos rápidos, solos individuales y una mayor sonoridad vocal.
John Coltrane
John William Coltrane es otra de las piezas clave del Jazz. Fue un músico estadounidense de jazz, saxofonista tenor y saxo soprano que, de manera ocasional, tambiém tocó el saxo alto y la flauta. Coltrane también se caracterizó por su creatividad y por estar en primera línea de la vanguardia jazzera. Pero lo que más caracteriza su jazz son sus improvisados y, en ocasiones, inacabables, solos de Jazz. Tanto es así que algunos temas de Coltrane superan los treinta minutos de duración. Su destreza al saxofón la acompañaba de un rítmica percusión y un elegante piano.
Me dice Mirentxu que estos tres músicos son como el Espíritu Santo del Jazz, donde Miles Davis es el Padre, Charlie Parker es el Hijo y John Coltrane el Espíritu Santo. Pero también me dice que no me puedo olvidar de otros grandes artistas como Bill Evans, Wynton Kelly, Esperanza Spalding, Ahmad Jamal o el gran Louis Armstrong.
Bill Evans
Evans es un gran ejemplo de cómo el Jazz puede ejecutarse de manera notoriamente diferente. En Bill Evans encontramos un Jazz donde el principal protagonista es un piano, melódico pero muy relajado, donde Evans solía deleitar con sus improvisaciones. El escritor Gene Less llegó a decir de Bill Evans que era el poeta del piano por la gran belleza que emanaba de sus cuerdas. Con Evans nació un nuevo subgénero del Jazz, el Cool Jazz, género jazzístico que sucedió al Bebop. Este estilo, al que también se le conoce como West Coast Jazz, está marcado por ser un estilo mucho más reljado y orquestal. Tuvo mucha expectación en la década de los años 50, década en la que el Bepop andaba algo estancado. Evans consiguió desnudar al Jazz de toda esa carga blusera y lo revistió de una manera más clásica, al más puro estilo europeo.
Wynton Kelly
Este pianista jamaicano de Jazz es uno de los artistas más prolíficos de este género musical. Se dice de él que fue un excelente músico acompañante y un distintivo solista. Participó en la grabación de Kind of Blue, que muchos consideran el mejor álbum de la historia del jazz, lo que le hizo pasar a la historia. Para muchos fue un infravalorado pianista de Jazz que tras su muerte, acabó creando escuela.
Esperanza Spalding
Pero Miren también me ha descubierto grandes artistas del Jazz más actual, como Esperanza Spalding, la gran promesa del Jazz más moderno y que ha sido la primera artista de Jazz en ganar un premio Grammy a la mejor artista revelación. Esta cantante, contrabajista y bajista estadounidense de jazz tiene tan sólo treinta y seis años y tras lo logrado, no es de extrañar que sea de las estrellas que más brillen en el Jazz hoy día. Publicó su primer disco en 2006, titulado Juno, al que le siguió Esperanza, en 2008 y, ya con su tercer disco, publiado en 2010, Chamber Music Society, alcanzó el puesto 34 en los Billboard 200.
Ahmad Jamal
Con Jamal estamos ante otro de los grandes pianistas de Jazz de todos los tiempos. Fue una gran influencia para Miles Davis y es uno de los estandartes del Cool Jazz. Su música se caracteriza por ser innovadora y minimalista, haciendo gala de un piano armonioso, con líneas muy melódicas e inventivas.
Louis Armstrong
¡Y cómo hablar de Jazz y no mencionar al gran Louis Armstrong! El Leo Messi del Jazz, Armstrong fue cantante y trompetista, y aunque en sus orígenes comenzara como cornetista y posteriormente como trompetista, fue como vocalista como se consagraría como uno de los dioses del Jazz. Su increíble personalidad, esa que reflejaba en su manera de hacer Jazz, lo han convertido en una figura imprescindible de esta música. Comenzó en Nueva Orleans siendo un gran solita en la corneta y trompeta, donde se hacía de notar por sus inmejorables improvisaciones que lucían alegres, originales y muy melódicas. Pero como dijera, fue como vocalista como mayor fama logró. La cúspide de su trayectoria musical llegó en la década de lo sesenta desvancando a los mismísimos Beatles con su canción Hello, Dolly (1963). Pero la canción con la que más se le conoce es con la inconfundible obra maestra, What A Wonderful World (1967).
Jazz para rato, amigos míos. No dejaré ya de empaparme de esta música en lo que me quede de vida. Ahora el Jazz ocupa el hueco que merecía en la banda sonora de mi vida. En cuanto a mis gustos, me decanto más por el piano Jazz como el de Evans, o al menos, ahora que doy mis primeros pasos en esta senda del Jazz, es lo que más me agrada. Pero acabo de adentrarme en en el Jazz, me queda mucho por escuchar, mucho por aprender, a saber cuáles serán mis preferencias dentro de unos años. Pero mientras tanto, disfruto de la música de estos grandes artistas y, de la mano de Miren, me adentraré más y más en este maravilloso mundo del Jazz. Espero que a los que lleguéis a esta entrada de blog buscando de qué manera iniciaros en el Jazz, os sirvan estas pequeñas pinceladas que hago de estos imprescindibles músicos que, por supuesto, ha sido todo gracias a las recomendaciones de mi hermosa amiga jazzera a la que le dedico, cómo no, esta nueva entrada musical de Anhelarium.
































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