
Como fanático que he sido y soy de Superman, puedes fiarte de mí si te digo que este es probablemente uno de los mejores cómics que puedas encontrar de este mítico e insuperable superhéroe. Nunca he sido de coleccionar cómics de superhéroes, ni lo seré nunca, pero con Lobezno y Superman tengo que hacer una excepción. Son mis dos héroes favoritos, más el segundo que el primero, ya que Superman ha sido más significativo y relevante en mi niñez y a lo largo de mi vida. Aún recuerdo con nostalgia cuando me ponía como capa el delantal de mi madre, un delantal blanco a cuadros azules, y soñaba despierto creyendo ser Superman. Es de agradecer que mi madre con el tiempo me hiciera una linda capa roja, no era plan de ir con un delantal lleno de manchitas de aceite y grasa correteando por la casa.
Jerry Siegel y Joe Shuster, creadores de Superman, se sentirían muy orgullosos de esta obra escrita por Mark Waid, dibujada por Leinil Francis Yu, tintada por Gerry Alanguilian y coloreada por Dave McCaig. El dibujo es tremendo, de una maestría considerable y es lo que más destaco de este cómic junto con el enfoque argumental que le da Mark Waid a la historia de Superman y sus orígenes y por supuesto, que no se me olvide, la manera en la que ha dado vida a Lex Luthor, enemigo por antonomasia de nuestro héroe. Personalmente el desarrollo de la trama la he visto demasiado exagerada, muy llevada al límite, y eso es algo que no me llegó a contentar, pero no hay que ser demasiado pretencioso y cargante, que esto es un cómic y no un hay que analizarlo como un cuadro de Miró.
La historia no se hace pesada en ningún momento y eso que es un cómic denso, de 304 páginas, pero la lectura es entretenida y fluye con facilidad.
SINOPSIS: “Finalizados sus estudios universitarios, Clark Kent decide embarcarse en un peregrinaje alrededor del mundo, con objeto de lograr encontrarse a sí mismo y adquirir la experiencia y el rodaje suficientes como para terminar ejerciendo la profesión de periodista. Durante una etapa de este viaje, Kobe Asuru, líder de una tribu oprimida del África Occidental, quien terminará por influenciar enormemente al joven de Smallville. Tras esta experiencia, Clark decide tomar dos decisiones que cambiarán radicalmente su vida, y la de aquellos que le rodean: trasladarse a Metrópolis, y hacer uso de sus asombrosos poderes en beneficio del bien común.”
Clark Kent se verá renovado con este viaje a África, un viaje que le cambiará la vida radicalmente, tendrá una nueva visión del mundo, y de él mismo. Lo que Clark vive en este peligroso viaje no es más que el detonante que provoca que Clark, un periodista novel y veinteañero, decida luchar contra la injusticia utilizando los férreos valores que los Kent le han enseñado y por supuesto, sus poderes heredados de su sangre kryptoniana.
En esta obra encontramos a personajes tan míticos en las historias de Superman como multimillonario Lex Luthor, que desde hacía tiempo no veía un Lex Luthor tan malvado y bien hecho como el que sale en estas páginas, la conocida por todos Lois Lane, el joven fotógrafo Jimmy Olsen y el insoportable y lameculos jefe del Daily Planet, Perry White. La gran participación de estos personajes en Superman: Legado, también me sorprendió ya que leí antes de adquirir el cómic que esta obra sería una nueva versión que reiniciaría la saga del último hijo de Krypton. No ha sido así exactamente, la historia parte de las mismas bases, tan sólo se le da un enfoque más notable al origen de Kal-El, su verdadero planeta, Krypton, y su posterior destrucción (aunque no se muestra en la obra qué o quién exactamente provocó la destrucción del planeta) Con respecto a lo demás, todo es igual. Jonathan y Martha Kent crían e inculcan una buena educación a un extraño niño que cayó del cielo en una pequeña cápsula alienígena en mitad de un campo de un pueblo llamado Smallville, un chico joven, alto y guapo que se hace periodista y viaja a Metrópolis, la gran ciudad de las oportunidades, donde comenzará a trabajar en el Daily Planet como periodista y conocerá a la insaciable de protagonismo Lois Lane, que todo hay que decirlo, en esta obra no cae tan pesada como en otras obras de Superman. Pero como dije antes, el personaje que más me ha sorprendido en este más que recomendable cómic es sin duda el personaje de Lex Luthor, más maquiavélico que en otras ocasiones, donde Mark Waid nos muestra su atormentado pasado y más que a un simple villano de cómic, nos muestra a un verdadero hombre perturbado que no sólo tiene como obsesión deshacerse de Superman, hay muchos intereses y un profundo trasfondo que seguramente te animes a descubrir entre estas páginas de Superman: Legado.

El resto ya lo conocemos: Superman vela por la seguridad y la justicia de todos y cada uno de los habitantes de Metrópolis, porque aunque Superman dejara claro que no representa a ningún pueblo o nación, bien es cierto que la gran mayoría de sus aventuras tiene como escenario la gran urbe de Metrópolis.
Un cómic entretenido, de gran talento y muy bien elaborado. No lo puedes dejar escapar si eres uno de los incondicionales de Superman y éste tiene un fuerte valor sentimental en tu vida.
Aquí me tenéis una vez más, trayendo más buena música a este agradable lugar. Como podéis ver en esta ocasión he decidido dedicarle su hueco en Anhelarium a la que es una de las bandas más importantes de la escena rockera y a día de hoy, de las más longevas. Y es que desde 1975 la banda no ha dejado de aportar nuevos trabajos y recorrerse el mundo entero ofreciendo grandes conciertos. Motörhead es uno de los estandartes del Rock, es una auténtica marca que triunfa allá donde va desde hace más de tres décadas. Todos los que amamos esta música conocemos a esta gran banda, muy raro es que algún aficionado a esta música no reconociera el sonido de Motörhead y sobre todo, no hubiera visto a su peculiar cantante, Lemmy Kilmister, fundador del grupo y único miembro original de la banda en la actualidad. La voz de Lemmy es reconocida al momento, tan sólo con su voz ronca y áspera ya te incita a que quieras escuchar Rock puro Rock. Motörhead es una banda que no puedes dejar pasar la oportunidad de verla en directo, pero no porque sean excesivamente espectaculares, sino por la tremenda y sencilla calidad que aportan encima de los escenarios. No es una banda de gran escenografía ni impactantes efectos visuales, sus actuaciones son simples y efectivas, si tienes que ver a Motörhead en directo es tan sólo porque verás a una mítica banda tocando grandes y conocidos temas de la manera más cercana posible.


































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