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Magistral concierto de DIANA NAVARRO en Madrid

Fuente: Google.es

Fue una noche muy especial, para todos y sobre todo para ella, porque Diana Navarro, la voz más prodigiosa de nuestro país, recibiría tras finalizar su magnífico concierto en el teatro Arteria Coliseum, en plena Gran Vía madrileña, el merecidísimo disco de oro por su último trabajo “Flamenco”, un disco homenaje al flamenco y a sus cantantes, desde la Niña de la Puebla hasta Morente, recordando a artistas como a Juanito Valderrama o Pepe Pinto. Diana Navarro ha sido capaz de transformar este género tan purista, tan casto, y hacerlo de manera tan íntima y personal que guste así a personas que ni siquiera sabían lo que era una seguidilla o una soleá. El flamenco es el origen, a partir de ahí comenzó a forjarse la artista que desde siempre la cantante malagueña ha llevado en su interior y es desde el origen del propio flamenco más oriundo donde Diana nos muestra los recodos más profundos y delicados de este género, de este cante hondo.

Frente a un teatro repleto de almas dispuestas a dejarse enamorar por su extraordinaria y magistral voz, salió a escena la siempre elegante Diana Navarro. Fue un momento muy esperado por todos, y sobre todo para mí. Desde que escuchara su voz por primera vez, quedé prendado por el equilibrio y la armonía que su música propiciaba a mi vida.  Su música, su voz,  llegó a mi vida en un momento en que anhelaba escuchar algo así, necesitaba sentir lo que sólo su música es capaz de transmitir. Bien es cierto que este último trabajo de Diana Navarro nada tiene que ver con sus anteriores, me refiero a discos como No Te Olvides de Mí o 24 Rosas, en los cuales fusiona géneros tradicionales como el flamenco y la copla con ritmos árabes, orientales, clásicos, etc y donde además podemos encontrar temas tan emotivos como No Te Olvides de Mí, Sola o la conmovedora Mare Mía, canciones capaces de acariciar el alma y hacerte sentir lo más vivo posible.

Fuente: Google.es

No, este último trabajo de Diana Navarro no es del estilo, es una apuesta personal de la artista por llevar el flamenco más allá, y así nos deleitó con temas de su último disco como Deja Que Te Mire, un tema por Cantiñas, su sensacional Cuplerías o la asombrosa y apasionante saeta Amargura Dolorosa. Su voz, esa voz era la que necesitaba escuchar, necesitaba ser testigo de su voz, vivir y sentir su música de la manera más cercana posible y es por ello que momentos antes del concierto estaba ávido, deseoso de que tuviera lugar la actuación. Con el corazón en la mano y mis sentidos a flor de piel, quiero dar las gracias a esta admirable y soberbia mujer, por hacerme sentir tanto durante las horas que duró el concierto, por hacerme apreciar y percibir tales sensaciones con la misma pasión que ella emana con su voz y su presencia.

No era sorprendente la reacción que el público mostraba frente a la artista, porque cuando se está ante una artista así, es de esperar que la gente responda con piropos, halagos, que expresen sus sentimientos y sus deseos, como aquella voz masculina que aprovechando el cobijo y el anonimato que ofrece un teatro a oscuras, gritó: “Diana, te queremos, ven más a menudo”. No era sorprendente, pero si era de lo más apasionante. Lloraba, lloraba por cómo me sentía al oírla, al verla, por lo que ella transmitía y por cómo el público, entregado e hinchado de gratitud, la elogiaba al mismo tiempo que la adoraba.

Bendita seas Diana Navarro, gracias por hacernos vivir momentos tan idílicos y hacer que nuestras vidas se renueven con tu música y nuestras almas enriquezcan al contemplarte y sentir esa voz que tan sólo Dios ha podido regalarte a ti.

A todo poder, Diana.

Johnny El Gordo y el enano de mallas rosas [Relato]

Johnny El Gordo y el enano de mallas rosas [Relato – 3 páginas]

>>Sonó el teléfono, qué oportuno, a Johnny le irritaba que cualquier cosa le molestara en esos momentos de festín que se daba, como él los llamaba. Adoraba encargar comida, la más grasienta e insana, algunas veces un par de pizzas, otras un par de cubos repletos de pollo frito del KFC u otras encargaba dos súper hamburguesas en el Tony’s. Siempre acompañaba la digestiva comida con una buena jarra de cerveza que más que una jarra podría perfectamente ser una maceta, ya que el gordo de Johnny no bebía nada más  que no fuera cerveza, aunque fuera la más barata y rancia del mercado. Él no tenía paladar para nada, tenía el mismo paladar que una cabra y su asquerosa boca sólo admitía comida basura y cerveza de cualquier calidad. Ese era el festín de Johnny el gordo, haciendo puta alusión a su mote, un mote que lo ha acompañado desde bien pequeñito, porque cuando Johnny Escobinni tenía tan sólo cinco años ya pesaba treinta y cinco kilos y parecía más una bombona de butano que un niño de parvulario. Decir que siempre el muy hijo de puta adoraba zamparse toda esa mierda mientras tenía la perversión de ver películas porno y de las más bizarras. Al puto gordo grasiento le encantaba mezclar placeres, devoraba la comida, su fiel e inseparable compañera, disfrutaba de la peor cerveza y al mismo tiempo se entregaba al onanismo. En una ocasión se llegó a correr sin querer encima de una hamburguesa y luego la siguió comiendo como si nada.

>>[Funcionario]: Está bien señor Winkle, no tiene que dar tantos detalles, sigua así y le vomitaré aquí encima joder. Vaya al grano, explique su situación y diga qué pasó tras la llamada de teléfono.

>>Disculpe. Me secuestró mientras sacaba dinero de un cajero. Cuando me desperté ya estaba en su casa, me tenía atado de pies y manos y con una mordaza. Me decía que cuando los míos pagaran lo suficiente por mí, me dejaría libre. Por lo visto el mamonazo de mi hermano les debe dinero a él y a su sucia pandilla y yo he pagado el pato. Durante toda la semana que me tuvo secuestrado no me dio de comer, tan sólo me daba de beber y una o dos veces al día. ¿Sabe que bebía? Sólo la puta cerveza que el cabrón de mierda…

>>[Funcionario] ¡Al grano cojones!

>>Sí sí, el mierda dejó sonar el teléfono cinco o seis veces, el tiempo necesario para dejar la pizza y guardarse la polla. Contestó dando voces y blasfemando, pero de seguida se le bajó los humos, se ve que al otro lado del teléfono estaba uno de los de arriba, un pez gordo. Estuvo al teléfono un rato, unos ocho o nueve minutos, durante todo ese tiempo apenas hablaba, tan sólo escuchaba y asentía como un imbécil. Estaba recibiendo órdenes claramente. Y es justo en ese instante cuando se abrió la puerta del apartamento de un golpe, entraron esas dos bestias cicladas, rapados al cero y con puños americanos, eran todo un cliché, parecían salidos de una de esas películas baratas de acción de serie B. Tras golpear a Johnny el Gordo hasta reventarle la nariz y media mandíbula, lo cosieron a puñaladas. Uno de ellos se entretuvo en meterle comida por la boca, por las orejas e incluso por los ojos mientras el otro calvo, que tenía una cicatriz enorme en la frente, rebuscaba entre los cajones. Los muy cerdos ni se inmutaron de que yo estaba semitumbado y medio en pelotas al otro lado de la habitación, paralelo al pordiosero sofá. Me daba miedo hacer el más leve ruido porque Dios sólo sabe el miedo que daban esos dos cavernícolas depilados. Intenté agazaparme lo más que pude tras la sucia cortina que tenía justo a mi lado, pero el movimiento de la cortina me delató, uno de ellos me vio y avisó al otro con un gruñido. Ambos se me quedaron mirando, el otro parecía que ya había encontrado lo que andaba buscando, un sobre grande y marrón. Yo ya me preparaba para lo peor, sabía que me dejarían igual de guapo que al puto obeso y moriría desangrado como un puto cochino.

>>[Funcionario]: Y fue en ese momento cuando dice usted que entró el enano de mallas rosas y…

>>Me salvó de morir como el peor de los perros sí. Los dos calvos dejaron la puerta del apartamento abierta de par en par, y por ahí entró el enano, un tipo de lo más extraño, de pelo corto, bigote ancho, no llevaba camiseta y tenía muchísimo bello en el pecho. Llevaba solamente unas mallas rosas y unos zapatos de tacón de aguja. Era como una mala versión de una puta drag queen pero en pequeño.

>>[Funcionario]: ¿Y qué pasó exactamente en esos instantes?

>>Lo que ya os he contado tres veces joder. El enano entró dando voces, preguntando qué carajo pasaba ahí dentro y porqué de tanto jaleo, que no le dejábamos dormir. Al ver la escenita, enloqueció, se agarró de los pocos pelos que tenía en la cabeza y mientras los otros dos paletos se reían, el enano llorando como la puta maricona que era preguntaba histéricamente qué le habían hecho a su osito y por qué, los otros seguían partiéndose de risa, parecía que iban a estar riéndose hasta el día del Juicio Final. El de la asquerosa cicatriz, mientras se partía la caja, le preguntaba quién cojones era y el enano de tacones de aguja le decía ser el vecino y amante eventual del puto Johnny el Gordo, ¡el amante eventual del puto Johnny! Encima de gordo y psicópata, maricón.

>>Cuando ya creía que no podía ser peor, que iba morir deshonradamente y encima yacer al lado de semejante personaje, éste se quitó los tacones, le tiró uno a cada calvo y como si del propio Steven Seagal se tratase, se puso a dar hostias a los dos ciclados de forma bestial. Cogió el cuchillo que había encima de la mesa y se lo clavó al de la cicatriz en los cojones. El otro calvo cogió al enano en volandas y lo tiró contra la pared donde yo estaba agazapado. Me miró a los ojos, se levantó, y tiró el cuchillo a la cara del que lo había tirado, le acertó en el ojo y mientras ambos se retorcían de dolor, el enano con un par de cojones, cogió el picahielos que había en la cocina y se ensañó como quiso. No los llegó a matar en ese momento, fue a su apartamento y regresó con una pistola y una puta rotaflex, le dio con ella un golpe tremendo al de la cicatriz, que empezaba a levantarse y posteriormente disparó a las piernas del otro gilipollas. Hizo lo mismo con el de la cicatriz, a los dos les reventó las rodillas a balazos. Enchufó tranquilamente a la corriente el aparato y para mi máximo asombro, entre gritos que bien parecían procedentes de un matadero, su puso el muy cabrón a cortar a cachitos a los dos subnormales. Empezó por las piernas y luego por los brazos. Jamás vi un espectáculo igual, ni en las mejores pelis de horror.

>> [Funcionario]: ¿Y dice usted que el enano se puso a darles por el culo?

>>Eso ya no lo sé, sólo me desató y me dijo que me largase de allí que él mientras les iba a dar por el culo. Eso sí, antes de eso, cogió el sobre grande y marrón y lo quemó en la hornilla de la cocina. Dijo que ese sobre nunca podía caer en manos de la policía.

>>[Funcionario]: Está bien señor Winkle, por hoy hemos finalizado.

Que se da por concluida esta comparecencia 34 minutos después de haberla iniciado, quedando citado el interesado para mañana a la misma hora.

>> ¿Joder mañana a contar otra vez la misma mierda? Me cago en la hostia puta.

Conste y certifico.

Miami, a 23 de marzo de 2010.

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N. del A : Toda esta pantochada la escribí 40 min antes de entrar a un exámen, en la biblioteca, mientras todos repasaban compuslivamente. Lo peor que se puede hacer antes de un exámen es repasar de esa forma, es lo puto peor y solo te hace estar más nervioso.

N. del A-2: El exámen lo bordé y saqué un 9.

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Weather systems, el nuevo trabajo de ANATHEMA

A pesar de que la evolución de Anathema comenzara con su tercer álbum, Eternity, donde se distanciaban del Doomdeath Metal y se acercaban a sonidos más cuidadosos y delicados, los años posteriores sin duda fueron unos años de transición para el grupo y es indudable que es ahora cuando los de Liverpool han encontrado ese punto exacto, un nuevo camino lleno de melodías atmosféricas e incluso épicas y prueba de ello es lo que llevan haciendo en estos tres últimos años.

Todo comenzaba con Were Here Becouse Were Here,  quizás el mejor disco editado por estos músicos hasta la fecha y que tuve el honor de conocer y posteriormente reseñar en Anhelarium hace casi dos años. A este majestuoso trabajo le siguió Falling Deeper, un retrospectivo disco de versiones acústicas de los primeros trabajos del grupo y que fue lanzado en septiembre del pasado año. Es aquí, con Falling Deeper, donde el grupo deja claro a sus seguidores qué es lo que quieren hacer y qué senda recorrerán los futuros proyectos de la banda. Sus temas anteriores son retocados, modificados y listos para entrar en esa nueva atmósfera espacial que envuelve la música actual de Anathema.

Ahora, los hermanos Cavanagh nos presentan, de nuevo bajo esa música etérea, un nuevo disco, Weather Systems, que sin ser superior a su anterior álbum de estudio, utilizan las mismas fórmulas para dar así lugar a otro maravilloso y refinado trabajo, un disco saciado de belleza. Con Christer-André Cederberg, que sustituye en la producción a Steven Wilson (Porcupine Tree) el disco se nos presenta cargado de temas muy ambientales pero que también poseen, aunque no de manera muy excesiva, sonidos más portentosos, pequeñas y puntuales pinceladas de Rock duro. Mención muy especial para la cantante Lee Douglas, que en este nuevo disco tiene una mayor presencia y nos regala los oídos con su preciosa voz.

El disco comienza bastante bien, siendo quizás la primera mitad más intensa y de mayor cualidad que la segunda. Los primeros temas que se nos presentan son Untouchable, Part 1 y Untouchable Part 2, de gran fuerza el primero y mucho más melancólico el segundo, donde entra a formar parte en las voces Lee Douglas junto a Vincent Cavanagh al igual que en el siguiente tema, The Gatering Of The Clouds. Pero donde más apreciamos la voz de la elegante Lee es en el tema Lightning Song, otro buen tema a destacar y que personalmente considero uno de los mejores de este nuevo disco. Sunlight es otro de los temas que más me ha gustado de este disco, lo considero incluso bastante épico, aunque a cada uno le puede transmitir de mil maneras distintas, es lo que tiene la música de Anathema. Un tema rápido, envolvente y muy espiritual.

El tema más insólito lo encontramos en The Storm Before The Calm, el tema más largo del disco, de 9 minutos y 18 segundos y virtuosamente progresivo. Su parte final es sencillamente fantástica. En la recta final de este Weather Systems nos encontramos con The Beginning And The End, el tema con más garra de este disco, el más rockero, alejado en su mayoría de esos claros pasajes musicales. Volvemos a ese cosmos mítico, esos inmaculados ritmos con The Lost Child. Para quien no esté acostumbrado a este tipo de Rock, quizás se le haga un poco pesado escuchar este tipo de música pero no este disco, ya que no resulta en ningún momento un disco denso y cargado como sí muchos del mismo género. Cierra ya el disco con otro de los mejores temas, Internal Landscapes, otro tipo de tema que te envuelve y hace que te dejes llevar a ciegas por tan magistral música.

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