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American Gods, de Neil Gaiman

Neil Gaiman es uno de mis autores de cómics favoritos, pero también es uno de mis autores literarios favoritos. Me embarqué en su mundo de fantasía hace ya algunos años con su Obra Maestra, The Sandman, uno de los cómics de culto más importantes y venerados. Tengo pendiente hablar de ese cómic en Anhelarium, pero es de tantas cosas de las que quiero hablar que en ocasiones me siento algo desbordado. Pero pronto llegará el día en que Sadman tenga su sentido homenaje en esta página. Como decía, Neil Gaiman también es uno de mis literatos favorito. De hecho es, junto a Patrick Rothfuss, mi escritor favorito. Y no es solamente por la manera de narrar que estos dos autores me tienen tan embelesado con sus obras, es por cómo muestran lo que quieren mostrar. Explicarlo no es tarea fácil. Pero si tengo que definirlo en una frase, Neil Gaiman y Patrick Rothfuss no exponen algo, sino que te lo muestran. No te describen una tarta de queso, te la hacen probar. La saboreas. Y te das cuenta de que es la tarta de queso más deliciosa que puedes degustar. La manera que tienen de relatar está desbordada de matices, es delicada, muy astuta, y por supuesto, la palabra original se les queda bien pequeña. Hay personas que nacieron para contar historias. Hay escritores que nacieron para ser escritores. Es el caso de estos dos grandes del la literatura moderna. Si no los conoces, ya estás tardando.

Pero vamos a lo que vamos. American Gods es uno de los libros para adultos más reputados de Neil Gaiman. Este autor británico es de lo más polifacético. De ser autor de cómics a dirigir episodios de Dr.Who?, a pintar cuadros y a escribir libros, guiones, y cuentos para niños. Su novela para adultos, American Gods, fue publicada en 2001 y fue galardonada al año siguiente con el Premio Hugo, el premio Premio Nébula, el Premio Locus y el Bram Stoker, todos a la mejor novela.  Casi nada. También fue nominado al Premio BSFA (en inglés British Science Fiction Asociación).

American Gods narra la historia de Sombra, que justo al salir de la cárcel, conoce casi por casualidad al Señor Wednesday. Un tipo extraño al que se encuentra poro todos lados y que le acaba proponiendo a nuestro protagonista que trabaje para él, que sea su guardaespaldas, su chico de los recados. Sombra, que no tiene nada ni a dónde ir, aceptara y viajará a lo largo y ancho de todo Estados Unidos con este tipo que se hace llamar Sr. Wednesday. Estamos ante un roadbook en el que acompañaremos al protagonista y su extraño nuevo jefe a conocer varios sitios de Norteamérica que como bien indica el autor, existen de verdad, como Rock City. Lugares que el lector puede realmente visitar si decide viajar hasta USA. En su viaje, Sombra conocerá a gente más extraña aún que le irá presentando el Sr.Wednesday, personas que guardan algo en común y que ocultan mucho más aún. Y es que Sombra, que vio cómo al salir de la cárcel se derrumbaban todos sus planes, se ve envuelto en una guerra de dioses. Sí, Sombra se ve sin comerlo ni beberlo, en mitad de un campo de batalla entre los antiguos dioses y los nuevos. Los antiguos dioses se ven desprotegidos, olvidados por aquellos que los crearon, no tienen la fuerza de antaño, la gente ya no cree en ellos y ahora por si fuera poco, se ven amenazados por los nuevos dioses, esos que rebosan de tecnología y 2.0.

La obra está cargada de personajes que rebotan entre el folklore americano y mitología escandinava, todo ello avezado por una rica y esculpida fantasía que sólo puede tener forma si son lo dedos de Gaiman los es se mueven. Algunos de los personajes que vemos en American Gods provienen de otra obras del autor. Como el viejo Nancy, personaje de otra de sus obras literarias, Los Hijos de Anansi, libro que actualmente estoy disfrutando. O como es también el caso de la niña mendiga que describe y su perro, que son Delirio y Barnabás, personajes de The Sandman. Gaiman pretende introducirte siempre en su particular mundo de fantasía, y siempre lo consigue.

Sin pretender desvelar más de la obra, pues mi intención siempre que reseño un libro es presentarlo como merece y dar mi opinión sobre él de manera que sea suficiente para que tú, querido lector, quieras tenerlo entre tus manos, tengo que decir lo mucho que me ha gustado la manera en que Gaiman consiguió tejer la relación que nuestro protagonista, Sombra, tiene con cada uno de los  dioses que conoce a lo largo de su viaje. Cómo éstos dialogan con él y cómo Sombra, siempre con algo de perplejidad, reacciona y conversa con ellos intentando siempre mantener la cordura. La última edición de American Gods incluye un pasaje hasta ahora excluido por el autor. Se trata de una pequeña conversación entre Sombra y Jesucristo. Si bien esperaba mucho más de esa escena eliminada, igualmente no deja de ser curiosa. Pero lo que sí que no esperaba, es que este libro fuera tan bueno, entretenido y más adictivo por cada página que pasas. Recomendadísimo.

El día que escuché a Tchaikovsky

¿Quién soy yo para hablar de Tchaikovsky? ¿Qué me avala a mí para hablar de este compositor? No tengo un profundo conocimiento de la música clásica y mucho menos de la etapa del Romanticismo. Yo sólo llevo años escribiendo sobre grupos de Rock y Heavy Metal, no tengo absolutamente nada que me acredite para escribir sobre Tchaikovsky, pues no toco ningún instrumento y sólo se me da medianamente bien la percusión. De hecho, me defiendo la mar de bien con la bateria. Afición que dejé de practicar hace bastantes años por no tener un sitio donde no molestar a nadie. Demasiado escandaloso. Además, ¿qué amante de la música clásica y en su sano juicio leería algo sobre Tchaikovsky de un profano como yo? Pero es cierto que en estos últimos años ando muy involucrado en la música clásica, pero no me he atrevido nunca a escribir sobre ella. Me veía demasiado torpe como para escribir sobre algo tan grande. Tampoco pretendo que esto parezca algo exagerado o victimista por mi parte. Es sólo que, no estoy nada avezado y sólo soy un entusiasta de esta música.

Entusiasta. Sí, eso es lo que soy. Soy un devoto de todo aquello que me embelesa, que admiro. Soy un amante de todo lo que amo de verdad. Y en este caso, escuchar a Tchaikovsky me aviva. Su música me atiza. Había escuchado a este compositor en el colegio, como todos supongo. Y a lo largo de mi vida, sólo muy puntualmente me dejaba arrastrar por la condición incomparable de esta música. Ha sido en estos últimos años cuando he sentido la necesidad de involucrarme más en esta música. Me apetecía constantemente que mis sentidos se ajumaran con el noble y delicado arte de compositores como Wagner o Chopin. Sí, el Romanticismo es lo que más seduce.

El día que escuché a Tchaikovsky no recuerdo cual fue. Ni siquiera sé si hace mucho de eso. Sólo recuerdo que pasé un largo rato escuchado la música que este genio compuso y cómo me sentí. De sentimientos o percepciones es quizás de lo único que puedo hablar en este post o de lo único que puedo hablar cuando anhelo escribir sobre estos autores. Quizás dar detalles de su música me de vértigo. La primera vez que escuché a Tchaikovsky fue la primera vez que lo escuché con total atención y su música redobló por mi interior. Podrás haber escuchado en contadas ocasiones música clásica, pero cuando uno de sus compositores logra calar en lo más profundo de ti, como si con su música removiera todos los cables y cachivaches que te forman, esa es la primera vez que escuchas a ese autor. Es lo que me pasó a mí con este compositor ruso. El lago de los cisnes rebosa de una calidez, armonía, y se trasforma en una belleza vehemente, exaltada. Su in crescendo es impetuoso y con sus melodías te permite viajar a cualquier lugar soñado. El cascanueces y los actos que la componen conforma el decorado esencial para encontrar a tu musa y verla bailar. Con El Vals de las Flores sentía que me preparaba para una gran sorpresa con sus melodías donde con ellas todo puede pasar. Pero si me tengo que quedar con una pieza, esa es. La serenata para cuerdas. Al atender semejante composición, mis ojos no tardaron en humedecerse. Eso sí que lo recuerdo bien, muy bien.

Si la creación del Mundo tuviera banda sonora, esta sería su música.


Las Crónicas de Wormwood. Un cómic lo suficientemente retorcido que no querrás dejar de leerlo

Ya hace tiempo que lo leí, pero me apetece darle su hueco en Anhelarium y más cuando palpita en mí esa vena tan friki que me invita además a escribir sobre cómics. En esta breve entrada intentaré hacerle justicia a este gran cómic que espero, llegue a tus manos y los disfrutes tanto como yo. La Crónicas de Wormwood narra la historia de un magnate de la televisión por cable, Danny Wormwood, un excéntrico multimillonario, todo un playboy, infiel hasta la médula, que tiene como mascota a un conejo que habla y que, por si fuera poco, es el anticristo. Bueno, no está nada mal para empezar, ¿no? La cosa no queda ahí, promete bastante, os lo aseguro. Las Crónicas de Wormwood es obra del gran Garth Ennis, creador de uno de los mejores cómics que he leído en toda mi vida, y que es obra de culto para todos los amantes de las viñetas, Predicador. Ya os hablé de este cómic hace unos cuantos años en Anhelarium. Si ya conoces al genio de Ennis y su Preacher, sabrás lo hilarante que es este tipo en sus cómics. Por lo tanto, otro motivo más para leer la igualmente divertida historia del Danny Wormwood. Éste no se lleva muy bien con su padre, ya sabéis de quién hablo, ¿no?. Sí, el demonio. Danny quiere ser un tipo normal, pasa de malos rollos, del Apocalipsis y esas cosas. Él sólo quiere serle fiel a su chica y demasiado tiene con intentarlo, porque le es muy difícil. Es todo un follarín. Y lo sabe. Vive de lujo, dirige una cadena de TV y tiene todo el dinero y las comodidades que podría desear. ¿Para qué ir andando con cosas del demonio? Pero no, su padre tiene otros planes, él va a lo suyo.

Ah, creo que se me ha olvidado comentároslo. ¿Os he dicho ya que el mejor amigo de Danny es Jesucristo? Ah, pues eso mismo. Jay es un hombre afroamericano, de largas rastas, la mar de colgao y sí, es el mismísimo Jesús. Lo que le pasó la misma mierda de siempre. Regresó a la tierra, ya sabéis, su Segunda Venida y eso, pero la policía de Los Ángeles, haciendo bien su trabajo, le endiñó una paliza que lo dejó sin memoria. Ahí anda el pobre Jesús. Desde luego, su vida siempre ha sido dolor y sacrifico, y al pobre ya empieza a estar harto del dolor. Por eso cuando su padre lo envía a la Tierra de nuevo para que muera por Todos Nosotros, como que él pasa de eso. Prefiere luchar por los derechos sociales y olvidarse de tanta mierda adventista. Vamos, que Jay ahora es todo un Pablo Iglesias. Pero tranquilos, aquí no hay Inigo Errejón ni quién se le parezca. Pero hay otro personaje del que, si no lo presentara en esta pequeña reseña, la misma no valdría una mierda. Me refiero ahora al representante de Jay en la Tierra. ¿Quién? Joder, pues el Papa, quién si no iba a representar al Yisus en la Tierra. Lo que pasa es que el Papa Jakob, como así se llama interpreta (o mejor dicho, interpretó) las palabras de Jesús a su manera. De hecho el lo trasmite tal que así:

«Que te jodan gilipollas. Después de aquel cabeza de chorlito y del cabrón alemán que vino después, tenéis suerte, maricones […] ¿No hace todo el mundo lo que le ordenamos? ¿No vivimos en este pedazo palacio? ¿Y no tenemos toda la priva, las drogas y el chocho que deseamos?”

Papa Jakob dixit.

cronicas-de-wormwood-03A este percal se suma Juana de Arco, la Puta de Babilonia y cómo no, nuestro querido Dios. Con este cóctel explosivo Garth Ennis vuelve a hacer lo mismo que con Predicador, engendra en estas Crónicas de Wormwood una historia retorcida, desbordada de originalidad, en la que con sus idas y venidas, hace que dicha historia despierte algunas carcajadas al lector. Disfrutarás de este cómic muchísimo, fíate de mí, porque aunque no seas un aficionado a leer cómics, es imposible que esta loca aventura te aburra.

¡Ah, por cierto! Os hablé antes de que Danny tiene un conejo que habla. Y si por si acaso creéis que es una adorable mascota,  el gatito de Shrek a su lado no es más que una nenaza. Por la razón que sea, a Danny le apeteció dotar a su mascota de inteligencia, o algo de inteligencia, pero sobre todo, le dotó con la capacidad de hablar. Quizás para que fuese su voz de la conciencia, esa que Danny a veces no tiene. Pero el experimento le salió un poco mal. Su diminuto compañero de piso, de orejas y paletas grandes, se dedica a grabar a Danny fornicando con su novia, o a meneársela delante de éste, y es el terror de todas las conejitas a las que persigue cual pervertido. El dibujo de Jacen Burrows es el mejor que podría tener esta obra, el mejor para dar forma a semejantes personajes. Sencillamente genial.

Lo dicho, un cómic muy divertido. Buen inicio de semana a todos 😉