
No hace mucho, hubo una persona que al leer unas de mis entradas de blog en la que hablaba sobre uno de mis discos favoritos, me dijo riéndose: pero tío, tú eres muy exagerado. Reconozco que por un instante, me sentí avergonzado, había más gente con nosotros, y me sentí un poco ridiculizado. Yo, sin perder la sonrisa contesté que no, que en absoluto, lo que escribo es lo que siento, y así es en todo momento. Así que si realmente parezco exagerado cuando intento expresar en este sitio lo que siento o pienso de algo que realmente me gusta, como ocurre con la música principalmente, imaginaos cómo lo haría si verdaderamente pudiera plasmar todo lo que siento, porque como he dicho antes, todo es un constante intento de plasmarlo, pero siempre me quedo corto, porque es imposible matizar los sentimientos, emociones o pensamientos con palabras escritas.
Y esto lo digo porque probablemente parezca un exagerado a la hora de hablar, en esta ocasión, de la música de Jack Smith o conocido mejor como: The White Buffalo.
La noche ya ha terminado y atrás han quedado las horas, noctámbulas, escuchando la música de este grandísimo cantautor. El sol aún no se ha dejado ver y aquí estoy, de nuevo escuchando sus temas e intentando escribir sobre lo emocionado que me siento al escucharlos. Como si de repente todo cobrara sentido, escuchando The Woods, siento ser el protagonista de mil y una historias, y todas y cada una de ellas pasan por mi mente a través de breves imágenes, algunas cercanas y otras un tanto lejanas. Con Damned, saboreo cada segundo que dura la canción, me conmueve y me sigue haciendo soñar. La delicadeza y el grandísimo talento de este músico es apasionante, es pura emoción y sobre todo, impresión. Siento cómo cada una de sus canciones me impresiona más y más y me invitan a seguir con cada una de ellas, deseando volver a escucharlas cuando ni tan siquiera han terminado. Today’s Tomorrow, llega a ser más onírica que las demás, alcanzando una suavidad en sus acordes como jamás he apreciado antes en otras canciones. Con Sweet Hereafter, siento cómo se agita el alma, alterada por imágenes de una vida pasada que con aires nostálgicos se presentan. Estos temas corresponden a su primer disco titulado: Hogtied Revisited y editado en 2009.
Jack Smith consigue alternar canciones emotivas e hinchadas de sentimiento, con temas más amenos, temas que tratan sobre historias del viejo oeste o de hombres que escapan de la ley, historias reflejadas perfectamente en temas como The Madman. The White Buffalo orienta su música hacia un Southern Rock de innegable maestría, una música con tintes de Blues y Rock N’ Roll. Su música está recogida en dos discos de estudio y tres EP. En su segundo disco, titulado: Once Upon a Time in the West, volvemos a encontrar canciones tan exquisitas como Ballad Of A Deadman, One Lone Night, Sleepy Little Town, o la espléndida Wish It Was True.
El momento era mágico. Tumbado en la cama, con los ojos cerrados, respirando pausada y conscientemente y dejándome llevar por los compases armónicos y suaves de sus canciones, el momento, es mágico, y en ese instante, no necesitaba nada más. Déjate llevar por su música, porque la experiencia será de lo más gratificante. Acompáñala como se merece, préstale tu tiempo, date un respiro, desconecta de todo lo demás para conectarte contigo mismo. Disfruta del encanto de esta música y haz que te acompañe en tus sueños.
Me compré este comic sin pensarlo al ver que el mismísimo Richard Donner, el director de la primera película de Superman (1978) colaboraba con el joven Geoff Johns en él. No me había llegado a enterar de ello antes, así que cuando miré la cubierta del cómic y vi su nombre quedé gratamente sorprendido. Para quien no lo sepa, Richard Donner además fue el director de películas como Los Goonies, La Profecía, las cuatro películas de Arma Letal, Lady Halcón o Timeline entre otras. Pero ahí no quedaba todo, porque si ya de por sí me sorprendió ver el nombre de Richard Donner en la portada, más aún cuando vi que Eric Powell también participaba en este tomo. Powell es el creador de unos de las novelas gráficas más divertidas de los últimos tiempos y de la cual os hablé hace unos años en Anhelarium, El Bruto (The Goon), es uno de los cómics que más recomiendo a los seguidores de este tipo de lecturas. Concretamente, Powell no trabaja en Superman Último Hijo, sino que lo hace creando una historia aparte, Huida de mundo Bizarro, y que queda recogida al final de esta nueva edición.
Richard Donner ayuda a Geoff Johns en las labores de guion para traernos esta nueva historia de Superman. En esta encontramos como principal protagonista a un joven muchacho, cuya nave se ha estrellado en mitad de Metrópolis y que sólo habla kryptoniano. Al principio me pareció muy poco original, ¿otra vez otro kryptoniano que llega a la tierra y muestra sus extraordinarios poderes? Y, ¿cuántos sobrevivieron al apocalipsis de Krypton? Tengo que reconocer que siempre me ha parecido muy cutre el hecho de que cuelen como si nada a supuestos supervivientes de la masacre del planeta de Kal-El. La prima de éste, Supergirl, el perro del mismo, Krypto, luego uno después el otro, y ahora un preadolescente es el que de nuevo, sobrevivió a la colosal explosión y llega la Tierra, concretamente a Estados Unidos, cómo no. No digo que este argumento me defraudara, pero sinceramente, esperaba algo más, y aún más sabiendo quién estaba tras este cómic. Pero quitando ideas preconcebidas y dejándolas a un lado, os digo con toda objetividad que estamos ante un buen cómic. En él, encontramos a los protagonistas intachables en el mito de Superman, personajes como el General Zod, que para esta ocasión, me ha gustado mucho cómo se ha llevado a cabo su papel en la trama, o el insaciable Lex Luthor. No quiero entrar en detalles sobre el argumento y el desarrollo de la historia, pero os podéis imaginar el pifostio que se monta. Los peores enemigos de Superman, con todas sus artimañas para acabar con el hombre de acero y un niño recién llegado del espacio, acosado por los medios y por el gobierno norteamericano, el cual le quiere para hacerle pruebas como a un ratón de laboratorio, algo que Superman intentará evitar. Una trama enredada, emocionante y en ocasiones divertida. Un cómic lleno de acción y que no decae en ningún momento. Me ha gustado mucho ver cómo Superman realmante las pasa canutas para poder solucionar todo el tinglado que se monta. El dibujo, espectacular, no se podría esperar menos de Adam Kubert, y es que para mí, y supongo que para muchos seguidores de este superhéroe, es imprescindible el dibujo en Superman, para mí, es siempre lo que más me embelesa de los cómics de este personaje, ver cómo tratan su traje, su capa, cómo lo plasman en los momentos en los que surca los cielos, la presencia todopoderosa del héroe, es lo que, como mínimo, pido en estos cómics.

































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