DARE – BELIEF (2001) – Jamás mis sentidos apreciaron tanta armonía
Antes de nada, y con permiso de mis lectores, quisiera dedicarles este humilde artículo a dos personas que bien se lo merecen y que son grandes amantes de la música de DARE. A ti Erik, por tus agradables palabras y a ti Sandra, por ofrecerme la amistad que nunca tuve.
¿Mi disco favorito? Sí, definitivamente, este es mi disco favorito, el que más ha marcado mi vida y el único que ha conseguido tocar todos mis sentidos y rociarlos de tan bella armonía. Conocí a DARE con esta obra y tal fue lo fascinado que quedé, que ansiaba conocer todo sus trabajos. Y así ha sido. Hoy por hoy, DARE es de mis grupos favoritos, el grupo que esperaba conocer. Y es que, desde hace unos dos años, estoy totalmente entregado a los ángulos más melódicos del rock, como el Hard Rock, Melody Hard y por supuesto, el mejor AOR.
Imaginaos por un instante, lo que supuso para mí, escuchar este disco por primera vez. Lo mejor del AOR mezclado con música Celta, y de la manera más elegante y emotiva.

Silent Thunder, la canción con la que estos galeses nos presentan Belief, es una buena prueba de ello. En su inicio, este tema brilla por su maravillosa consonancia y por la apasionante voz de Darren Warthon, el cual, personalmente, tiene el timbre de voz más adecuado para interpretar temas de este género musical. El final del primer tema, eriza la piel, arrancando con ritmo tan indoeuropeo. Excelente.
Dreams On Fire es el segundo tema del disco. Si es la primera vez que oyes este trabajo, te darás cuenta que estás ante una verdadera obra maestra. Un precioso estribillo con una atractiva sonoridad. Otro magnífico corte.
Sin que parezca algo macabro y lúgubre, pero el siguiente tema, White Horses (Lions Heart) deseo que sea puesto en mi futuro funeral. Corren lágrimas en mis ojos mientras escucho este tema y escribo estas líneas. No creo que haga falta que explique lo que esta canción me hace sentir. Con sólo decir que quiero que la pongan en mi réquiem, sobran las palabras ¿no creen?
El siguiente tema, da nombre a este portentoso proyecto, Belief (creencia). Aquí, podemos presenciar unos encendidos coros y una muy buena guitarra rítmica. Una tema, perfecto. Le sigue, Run Wild Run Free, una canción algo más rápida y entusiasta. El estribillo de este soberbio tema, se aleja un poco de la aflicción y la añoranza y es mucho más anímico y alborotado sin dejar por supuesto, de ser anhelante. Se destaca también, maravillosos coros en esta hermosa canción.
Nos encontramos ahora con We Were Friends, quizás, la canción más sobrecogedora de este trabajo. Gracias a esta canción, me enamoré de DARE. Déjenme que os cuente cómo fue. Era una larga madrugada de mayo. No tenía sueño. Demasiado despierto para dormir y demasiado cansado para ponerme a leer. Decidí hacer una de las cosas que más me gusta, escuchar música. Ni siquiera recuerdo qué canción estaba buscando por Youtube, que casi sin quererlo, acabe escuchando los primeros acordes de este fabuloso tema, que tan mágicos me parecieron, que centré todos mis sentidos en él. Tal fue la emoción que me causó, que en ese mismo instante, y siendo ya las cinco de la madrugada, me puse cuál maníaco a buscar el disco para poder descubrirlo entero. Magnífica balada.
Es impresionante lo que puede llegar hacer la música y sobre todo, si es música como la que han hecho en este trabajo. El efecto que provoca, es asombroso. Es fascinante, saber que en unos segundos, tu corazón se vuelca y tus sentidos quedan sumergidos en un mar de calma, cubiertos e impregnados de paz, sosiego y en sólida conciliación con tus sentimientos más profundos.
Los siguientes temas son Falling y Where Will You Run To. El primero, fue de los primeros que más me gustó, el que más llamó mi atención cuando por fín, en esa larga noche, puede hacerme con el disco. Quizás sea el tema más fuerte de Belief, con una batería más marcada y unas guitarras más pesadas. Where Will You Run To sigue la senda del resto aunque más elevada. Un admirable estribillo y obligado mencionar de nuevo la genial voz de Darren Warthon.
Llegamos a la recta final de este álbum. Con Take Me Away volvemos al lado más apesadumbrado. Esta canción es de esas que vuelven a tocar tu alma. Promised Land, penúltima canción, algo más rápida y parecida a Falling, aunque personalmente, su antecesora me gusta mucho más. Fantástico sólo de guitarra. El último tema, Phoenix, cierra uno de los trabajos de AOR más exitoso y lujosamente producido de la pasada década. Con Phoenix, un melodioso y arpado tema, doy por acabado este artículo que ha sido escrito desde lo más profundo de mi corazón.
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¡Vuelta a los 80! Desde Finlandia, ¡Reckless Love!
Vuelve el glam en todo su esplendor, vuelven esos pelos cardados, vuelve esa música que a tantísima gente hizo vibrar en la década prodigiosa, con Reckless Love, ¡volvemos a los 80!
Desde Finlandia, y con Oliver Twisted a la voz (ex-Crashdïet, ¡grupo al que adoro!), nos llega esta portentosa banda cuyo álbum está por convertirse en el mejor de todo el 2010. El éxito de su debout, recuerda al de los ya coronados, H.E.A.T, uno de los grupos noveles más exitosos de la actual escena musical.
Y a las pruebas me remito señoras y señores, aquí teneis sus dos singles.
El disco es una autentica joya, Feel My Heat, todo un temazo, Back To Paradise, ¡que más ochentera-pomposa no puede ser! o la potente Love Machine hacen que este disco, sea la compra segura de todo amante de este estilo musical tan enriquecedor.
Excelentes melodías, estribillos pegadizos, una música alegre, muy animada y sobre todo, de mucha calidad.
Damas y caballeros, con todos ustedes, ¡Reckless Love!
Magnífico fin de semana en Sevilla, con motivo del concierto de AC/DC
Paseando por las hermosas calles de Sevilla, quedé asombrado por lo que se podía apreciar en el ambiente. Gente de todo tipo, de todas las edades, con sus grupos de amigos, sus parejas, y lo que más atrajo mi atención, familias enteras, padres y madres, con sus hijos cogidos de la mano, todos con camisetas de AC/DC, compartían con alegría una misma ilusión, disfrutar de un bonito fin de semana, viendo a una de las bandas más importantes de todos los tiempos. Era de esperar, el concierto de AC/DC, no pasaría desapercibido en la capital hispalense.
Desde hacía tiempo, ansiaba la llegada de este fin de semana, el cual, marcaría en mi vida, un antes y un después. Este fin de semana no sólo ha supuesto para mí alegría y diversión, sino que ha cerrado eternamente una cansada etapa en mi vida, y ha abierto una nueva, que trae consigo cambios inminentes tanto en mi vida personal como en la profesional. Una nueva etapa en la que me encamino muy feliz, orgulloso de mí mismo y satisfecho.
Tras pasar un día espléndido, en el que disfrutamos de un exquisito almuerzo en un buen restaurante, y nos deleitamos saboreando unos deliciosos helados ya entrada la tarde, nos preparamos para poner rumbo al que sería uno de los conciertos más multitudinarios a los que he podido asistir en estos últimos años.
Más de 60 mil almas abarrotaron el Estadio Olímpico de La Cartuja. Y es que era de esperar. Al llegar a los alrededores del estadio, podías observar a docenas de autobuses allegados de todas partes, a miles y miles de personas congregadas allí, comiendo, bebiendo, riendo, en definitiva, preparándose para pasar una noche inolvidable. Una vez dentro, nos situamos en mitad de la pista, cerca de la pasarela que erigieron para que los músicos pudieran acercarse a un mayor número de gente.

A medida que los teloneros, Los Perros del Boogie, finalizaban una actuación más que notable, el estadio cada vez se llenaba más y más de gente. A día de hoy sigo mirando los videos que grabamos y de nuevo, me asombro. La pista era una marea de gente y las gradas, eran como gigantescas olas que cubrían el estadio y que acarreaban a una multitud apasionada. Era algo realmente asombroso.
A la hora prevista, y con el estadio a rebosar, los australianos AC/DC, salieron a escena.
Tras un video quemolabaquetecagas y sonando los primeros acordes de Rock ‘N’ Roll Train la gente cayó presa de la locura. Allí, a oscuras, y entre miles de personas, todos saltaban, gritaban, cantaban, se abrazaban, se besaban, otros tiraban sus cervezas al aire, y es que parecía nuestro último día en la tierra, ¡y qué si lo hubiese sido!, no habría mejor manera de despedirse de este mundo.
Tras la primera canción, les siguieron portentos como Hell Ain’t a Bad Place to Be, Back in Black, Big Jack, Dirty Deeds Done Dirt Cheap, Shot Down in Flames…¡extasis total! Era tal la alegría que podías sentir, cómo se metía en cada poro de tu piel.
Angus Young, que con cincuenta y cinco años, no para ni un momento de ir de un lado a otro, nos deleita con unos culminantes solos de guitarra que en ningún momento se hicieron cansinos, no como en otros conciertos, que te entran ganas de subir al escenario y decirle al colega, hey, deja de aburrir, llama a tus compañeros y seguid tocando el resto de los temas!! ¿Y qué decir de Brian Johnson? ¡Todo un show-man!


Mención especial a todas esas preciosas chicas que las cámaras captaron y que aparecieron en las patallas del escenario , donde se podía ver cómo se levantaban la camisa y enseñaban su encantos. Entre el concierto y esto, ¿se puede pedir más? ¡Creo que no!
Un espectáculo como Dios manda. Un escenario admirable, una puesta en escena espectacular, pirotecnia, fuegos, una gorda y gigantesca muñeca hinchable que baila al ritmo de los temas, y unos genios de la música, hicieron que me quedase embobado en más de una ocasión.
Un concierto apoteósico, frenético, delirante, enardecido, triunfante, jubiloso, algo que jamás olvidarán las personas que allí dentro, olvidaban sus problemas, despejaban sus mentes, desnudaban sus almas y saboreaban la vida de esa forma en la que tendríamos que hacerlo siempre. Sorprendía observar la felicidad de tantísima gente, gente que vive en una sociedad cargada de violencia, odios y desprecios y que allí, eran capaces de abrazar y besar a desconocidos, como aquella chica que me pidió que la subiera a hombros para luego agradecérmelo con un beso.
Llegó el momento que todos esperaban, con Highway to Hell y For those About to Rock (We Salute You) el delirio se apodero de todo aquel que allí se encontraba. ¡Y no es para menos! ¡No es ninguna exageración! Porque poder estar abrazado a los tuyos, cantando a viva voz el mítico Highway to Hell, no tiene precio.
Con el inicio de For those About to Rock todos sabíamos que el concierto llegaría a su fin. Así que todos sacamos nuestras fuerzas y unidos, despedimos el concierto como es debido, ¡a lo grande! ¡Elevándonos todo lo que podíamos! ¡Deleitándonos como nunca!
Si impactante fue la entrada al estadio, más aún fue ver la salida. ¡Eso era un océano de gente!
Para mí, era todo un honor y toda una satisfacción, ver a hombres y mujeres, de edad bastante avanzada, rondando los cincuenta e incluso superando los sesenta, entusiasmados y entregados como cualquier veinteañero del lugar.
Por eso, no, no quiero dejarlo, después de lo vivido la noche del sábado en Sevilla, jamás abandonaré esta pasión por la música y mucho menos, este frenesí por los buenos conciertos.

Desde aquí, quiero agradecerle a Sandra su insuperable compañía y el haberme hecho pasar uno de los mejores fines de semana de toda mi vida.
Tras el concierto, pasé una noche inolvidable. Esa divertida charla frente al río, en La Torre del Oro, ese paseo a las cinco de la mañana por La Catedral, no se me olvidará jamás.
Al día siguiente, pase un día precioso. Un domingo como pocos, con ese almuerzo en la Calle Betis donde degustamos el mejor pescaito frito, esos muffin de chocolate y fresa y esos mojitos en el famoso chiringuito del Puente de Triana.
¡Un beso muy fuerte preciosa! ¡Gracias por todo!






































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