Archivo para febrero, 2016

El día que escuché a Tchaikovsky

¿Quién soy yo para hablar de Tchaikovsky? ¿Qué me avala a mí para hablar de este compositor? No tengo un profundo conocimiento de la música clásica y mucho menos de la etapa del Romanticismo. Yo sólo llevo años escribiendo sobre grupos de Rock y Heavy Metal, no tengo absolutamente nada que me acredite para escribir sobre Tchaikovsky, pues no toco ningún instrumento y sólo se me da medianamente bien la percusión. De hecho, me defiendo la mar de bien con la bateria. Afición que dejé de practicar hace bastantes años por no tener un sitio donde no molestar a nadie. Demasiado escandaloso. Además, ¿qué amante de la música clásica y en su sano juicio leería algo sobre Tchaikovsky de un profano como yo? Pero es cierto que en estos últimos años ando muy involucrado en la música clásica, pero no me he atrevido nunca a escribir sobre ella. Me veía demasiado torpe como para escribir sobre algo tan grande. Tampoco pretendo que esto parezca algo exagerado o victimista por mi parte. Es sólo que, no estoy nada avezado y sólo soy un entusiasta de esta música.

Entusiasta. Sí, eso es lo que soy. Soy un devoto de todo aquello que me embelesa, que admiro. Soy un amante de todo lo que amo de verdad. Y en este caso, escuchar a Tchaikovsky me aviva. Su música me atiza. Había escuchado a este compositor en el colegio, como todos supongo. Y a lo largo de mi vida, sólo muy puntualmente me dejaba arrastrar por la condición incomparable de esta música. Ha sido en estos últimos años cuando he sentido la necesidad de involucrarme más en esta música. Me apetecía constantemente que mis sentidos se ajumaran con el noble y delicado arte de compositores como Wagner o Chopin. Sí, el Romanticismo es lo que más seduce.

El día que escuché a Tchaikovsky no recuerdo cual fue. Ni siquiera sé si hace mucho de eso. Sólo recuerdo que pasé un largo rato escuchado la música que este genio compuso y cómo me sentí. De sentimientos o percepciones es quizás de lo único que puedo hablar en este post o de lo único que puedo hablar cuando anhelo escribir sobre estos autores. Quizás dar detalles de su música me de vértigo. La primera vez que escuché a Tchaikovsky fue la primera vez que lo escuché con total atención y su música redobló por mi interior. Podrás haber escuchado en contadas ocasiones música clásica, pero cuando uno de sus compositores logra calar en lo más profundo de ti, como si con su música removiera todos los cables y cachivaches que te forman, esa es la primera vez que escuchas a ese autor. Es lo que me pasó a mí con este compositor ruso. El lago de los cisnes rebosa de una calidez, armonía, y se trasforma en una belleza vehemente, exaltada. Su in crescendo es impetuoso y con sus melodías te permite viajar a cualquier lugar soñado. El cascanueces y los actos que la componen conforma el decorado esencial para encontrar a tu musa y verla bailar. Con El Vals de las Flores sentía que me preparaba para una gran sorpresa con sus melodías donde con ellas todo puede pasar. Pero si me tengo que quedar con una pieza, esa es. La serenata para cuerdas. Al atender semejante composición, mis ojos no tardaron en humedecerse. Eso sí que lo recuerdo bien, muy bien.

Si la creación del Mundo tuviera banda sonora, esta sería su música.



Las Crónicas de Wormwood. Un cómic lo suficientemente retorcido que no querrás dejar de leerlo

Ya hace tiempo que lo leí, pero me apetece darle su hueco en Anhelarium y más cuando palpita en mí esa vena tan friki que me invita además a escribir sobre cómics. En esta breve entrada intentaré hacerle justicia a este gran cómic que espero, llegue a tus manos y los disfrutes tanto como yo. La Crónicas de Wormwood narra la historia de un magnate de la televisión por cable, Danny Wormwood, un excéntrico multimillonario, todo un playboy, infiel hasta la médula, que tiene como mascota a un conejo que habla y que, por si fuera poco, es el anticristo. Bueno, no está nada mal para empezar, ¿no? La cosa no queda ahí, promete bastante, os lo aseguro. Las Crónicas de Wormwood es obra del gran Garth Ennis, creador de uno de los mejores cómics que he leído en toda mi vida, y que es obra de culto para todos los amantes de las viñetas, Predicador. Ya os hablé de este cómic hace unos cuantos años en Anhelarium. Si ya conoces al genio de Ennis y su Preacher, sabrás lo hilarante que es este tipo en sus cómics. Por lo tanto, otro motivo más para leer la igualmente divertida historia del Danny Wormwood. Éste no se lleva muy bien con su padre, ya sabéis de quién hablo, ¿no?. Sí, el demonio. Danny quiere ser un tipo normal, pasa de malos rollos, del Apocalipsis y esas cosas. Él sólo quiere serle fiel a su chica y demasiado tiene con intentarlo, porque le es muy difícil. Es todo un follarín. Y lo sabe. Vive de lujo, dirige una cadena de TV y tiene todo el dinero y las comodidades que podría desear. ¿Para qué ir andando con cosas del demonio? Pero no, su padre tiene otros planes, él va a lo suyo.

Ah, creo que se me ha olvidado comentároslo. ¿Os he dicho ya que el mejor amigo de Danny es Jesucristo? Ah, pues eso mismo. Jay es un hombre afroamericano, de largas rastas, la mar de colgao y sí, es el mismísimo Jesús. Lo que le pasó la misma mierda de siempre. Regresó a la tierra, ya sabéis, su Segunda Venida y eso, pero la policía de Los Ángeles, haciendo bien su trabajo, le endiñó una paliza que lo dejó sin memoria. Ahí anda el pobre Jesús. Desde luego, su vida siempre ha sido dolor y sacrifico, y al pobre ya empieza a estar harto del dolor. Por eso cuando su padre lo envía a la Tierra de nuevo para que muera por Todos Nosotros, como que él pasa de eso. Prefiere luchar por los derechos sociales y olvidarse de tanta mierda adventista. Vamos, que Jay ahora es todo un Pablo Iglesias. Pero tranquilos, aquí no hay Inigo Errejón ni quién se le parezca. Pero hay otro personaje del que, si no lo presentara en esta pequeña reseña, la misma no valdría una mierda. Me refiero ahora al representante de Jay en la Tierra. ¿Quién? Joder, pues el Papa, quién si no iba a representar al Yisus en la Tierra. Lo que pasa es que el Papa Jakob, como así se llama interpreta (o mejor dicho, interpretó) las palabras de Jesús a su manera. De hecho el lo trasmite tal que así:

«Que te jodan gilipollas. Después de aquel cabeza de chorlito y del cabrón alemán que vino después, tenéis suerte, maricones […] ¿No hace todo el mundo lo que le ordenamos? ¿No vivimos en este pedazo palacio? ¿Y no tenemos toda la priva, las drogas y el chocho que deseamos?”

Papa Jakob dixit.

cronicas-de-wormwood-03A este percal se suma Juana de Arco, la Puta de Babilonia y cómo no, nuestro querido Dios. Con este cóctel explosivo Garth Ennis vuelve a hacer lo mismo que con Predicador, engendra en estas Crónicas de Wormwood una historia retorcida, desbordada de originalidad, en la que con sus idas y venidas, hace que dicha historia despierte algunas carcajadas al lector. Disfrutarás de este cómic muchísimo, fíate de mí, porque aunque no seas un aficionado a leer cómics, es imposible que esta loca aventura te aburra.

¡Ah, por cierto! Os hablé antes de que Danny tiene un conejo que habla. Y si por si acaso creéis que es una adorable mascota,  el gatito de Shrek a su lado no es más que una nenaza. Por la razón que sea, a Danny le apeteció dotar a su mascota de inteligencia, o algo de inteligencia, pero sobre todo, le dotó con la capacidad de hablar. Quizás para que fuese su voz de la conciencia, esa que Danny a veces no tiene. Pero el experimento le salió un poco mal. Su diminuto compañero de piso, de orejas y paletas grandes, se dedica a grabar a Danny fornicando con su novia, o a meneársela delante de éste, y es el terror de todas las conejitas a las que persigue cual pervertido. El dibujo de Jacen Burrows es el mejor que podría tener esta obra, el mejor para dar forma a semejantes personajes. Sencillamente genial.

Lo dicho, un cómic muy divertido. Buen inicio de semana a todos 😉


La anti película, el anti héroe, el anti todo…DEADPOOL!!

MARVEL, a sus pies. La compañía se está poniendo las botas con esta nueva franquicia que acaba de arrancar. DC en estos últimos años ha venido pisando fuerte y a los de MARVEL no les venía suficiente con Los Vengadores y las películas de sus héroes más significativos como Iron Man, Spiderman o Capitán América. El tibio recibimiento de Ant-Man y ante los inminentes taquillazos que desde hace tiempo tiene programada la competencia (Batman v. Superman, Wonder Woman, Aquaman, La Liga de la Justicia, El Hombre Acero 2, etc,) los marvelianos se han puesto las pilas y han querido dar un golpe bien fuerte en la mesa. Y primero lo han hecho con Deadpool, porque no nos podemos olvidar de la que nos espera con Civil War. Pero de eso ya hablaremos más adelante. Porque con Deadpool, MARVEL ha roto con todos sus esquemas. Esta, no es la típica película de superhéroes. Los superhéroes en Deadpool quedan en un segundo plano. Deadpool es un anti héroe, macarra, ordinario, violento, a él la estética se la suda, y mucha más eso de los modales. Ni qué decir tiene eso de la moralidad. Exacto. Creo que al señor Wade Wilson mucho se la suda la moralidad.

Esta película es un lavadero de cara para las películas de superhéroes pero también para MARVEL. ¡No me pongan un traje verde! Los que ya la hayan visto entenderán esta frase, y los más avispados, también. Anoche salimos del cine de lo más satisfechos. Ibamos en el coche, camino a casa, y todavía nos reíamos de lo que habíamos visto en la gran pantalla. Mi amigo Alberto y yo fuimos a ver Deadpool con las expectativas muy altas, porque ayer noche la vimos a una semana de su estreno y como era de esperar, los dos, durante toda una semana, hemos oído sin parar lo bien que todos hablan de la película. Aunque las expectativas comenzaron a estar bien altas algo antes, pues la campaña de marketing que ha tenido esta primera película de Deadpool ha sido muy exitosa y divertida, creando un hype descomunal, que se suma al que ya venimos sufriendo desde hace bastante tiempo, porque recordemos que estamos a poco más dos semanas del gran estreno de Batman v. Superman. Madre mía…

MARVEL ha conseguido posicionar a uno de sus personajes más olvidados y poco conocidos (salvo para los que amamos fielmente el mundillo de los cómics) en una película que ya catalogan de Obra Maestra. Y yo, lo secundo. Jamás he visto una película de superhéroes así. Creo que hasta el mismísimo Tarantino la hubiera firmando encantado. Pero no, semejante película la firma Tim Miller, un novel director que viene de hacer cosas bastantes curiosas en el cine de animación. Y no, como digo, el personaje de Deadpool tiene poco de superhéroe pero a la película indiscutiblemente hay que meterla en esta basta antología de películas de superhéroes que cada vez cobra mayor calidad y relevancia.

Ryan Reynolds se mete en la piel de  Wade Wilson, un tipo que al verlo parece recién salido del programa Mujeres, Hombres, y viceversa, pero que con más lucidez mental que todos los que salen en esa mierda, se gana la vida como un mercenario de poca monta y que además tiene la afición de frecuentar un mal antro donde abundad tipos de su misma calaña. Es ahí donde nuestro anti héroe conocerá a su querida Vanessa (Morena Baccarin, que en esta peli no ha podido salir más guapa). Vanessa es una prostituta muy simpática con la que inicia una particular relación en la que losad os acaban perdidamente enamorados el uno del otro. Parece la vida perfecta, al menos a ojos de Wilson, hasta que al joven  Wade le diagnostican un cáncer terminal. Angustiado por ello, Wade se pone en manos de Ajaxs (Ed Skrein), que a cambio de quitarle el maldito cáncer y hacerle casi inmortal, le propone dejar de ser un mercenario de poca monta para seguir haciendo lo mismo para para gente muy importante. La cosa se tuerce un poco y el tal Ajaxs le deja tremendamente desfigurado, haciendo que su piel luzca como la de un cacahuete revenido. Así, surge nuestro querido personaje, Deadpool. Sin olvidar que por ahí pululan un par de miembros de los X-Men intentando reconducirle. Ardua tarea, sí señor.

Daredevil (2015) La justicia es ciega
Star Wars – Episodio VII
De lo mejor que ha hecho MARVEL en la actualidad
La saga más importante del cine

La sátira, la bufonería, se dan cita en esta película. Y Ryan Reynolds, un actor mediocre que ya hizo de Deadpool en X-Men orígenes: Lobezno allá por 2009 (recordemos que Deadpol es un spin-off de ésta) y que intentó dar lo mejor de sí en el fallido intento de arrancar una franquicia que fracasó casi ipso facto como fue con Linterna Verde (2011), ahora encarna a la perfección el papel de Deadpool, siendo todo lo fiel que se puede al cómic. Eso, para los que nos apasionan las grapas, lo agradecemos una barbaridad. La película ha hecho que quiera desempolvar todo lo poquito que tengo de este personaje en viñetas y por supuesto, incluir varios números de Deadpool en mi próximo y anhelado pedido de cómics. Que por cierto, tengo que añadir que quien vaya a ver esta película sin tener idea alguna sobre el personaje, que no se preocupe lo más mínimo, la película hace una introducción a su origen de manera impecable. La estructura narrativa  y los continuos flashbacks no hacen perder ritmo a la película, todo lo contrario, la carga de mayor vertiginosidad.

Lo que ha hecho Tim Miller en esta película sienta cátedra para las próximas películas de este insaciable género. Sus desternillares e hilarantes diálogos, su tremenda poca vergüenza, la ordinaria que es, lo mal hablado que es el personaje, y al mismo tiempo lo jodidamente divertida que resulta esta peli, hacen que este Deadpool merezca mucho la pena verla en el cine. Se disfruta como muy pocas. Porque la cara que se te queda al terminar esta cinta pocas películas lo consiguen.

¡Tremenda!