Helloween ha sido durante toda la mañana de hoy trending topic en Twitter, y no era para menos. El acontecimiento que muchos deseaban, la noticia que muchos esperaban ver en los medios y, sobre todo, ese rumor que cada año que pasaba más fuerza tomaba, hoy por fin se ha materializado. El sueño de muchos se ha hecho realidad esta mañana cuando los alemanes anunciaban la tan ansiada reunión con Michael Kiske y Kai Hansen.
LA NOTICIA
Aunque antaño esto era impensable, en los últimos años era de esperar que esto ocurriera tarde o temprano. Ya en 2008 Hansen y Weikath limaban toda aspereza y se reunían en aquél Hellish Rock donde la banda liderada por Hansen, Gamma Ray, abría para Helloween en su gira del Gambling With The Devil. Cada noche, juntos acababan el show en los bises tocando Future World y I Want Out. Había química entre Kai y sus antiguos compañeros y lo demostraron en cada actuación. Aunque años antes ya Kai compartió escenario con Helloween en el famoso festival Wacken en el año 2004 tocando algunos temas clásicos juntos, fue a partir de este Hellish Rock donde empezó a fraguarse una futura reunión. Pero hilando fino, fue definitivamente con Michael Kiske, su reconciliación con el Metal del que tanto renegaba y su vuelta a los escenarios, cuando la idea de reunirse ya iba convirtiéndose en un proyecto a corto o medio plazo. Ya han pasado más de cinco años de la vuelta de Kiske a la palestra. Han tenido todo un lustro para hablar, proponer ideas, darse tiempo para meditarlo, volver a hablar y por fin, como hoy mismo se ha hecho saber, todo ha desembocado en lo que muchos esperaban. Ya está en marcha PUMPKINS UNITED WORLD TOUR 2017/2018.
Comprensiblemente, esto se llevaba fraguando desde hacía tiempo, no es algo de un día para otro como el que dice. Pero era lógico que se dejara para más adelante debido a los proyectos de cada músico. Recordemos que Kiske estaba bastante comprometido con Place Vendome, más aún con Unisonic, Amanda Somerville y sobre todo con Avantasia y su exitosa gira. Lo mismo sucedía con Kai Hansen y su entrada en Unisonic y con Helloween y su última gira presentando el que es ya su decimoquinto álbum de estudio, My God-given Right. A esto hay que sumarle la ya conocida por todos aversión mutua entre Weikath y Kiske. Pero el tiempo lo cura todo (o la pasta, la pasta también cura muchas cosas) y los dos habrán limado más que asperezas para subirse juntos a las tablas. Imagino que entre ellos dos no habrá nunca el feeling que hubo, pero si han hecho esto es porque son profesionales y porque algo de ilusión les hará ¿no? No creo que sea todo por la pasta. No podemos dudar de la profesionalidad de estos alemanes, si han presentado este proyecto juntos es porque están plenamente convencidos de que van a mostrar algo muy bueno.
QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE QUE DEBES SABER DE ESTA REUNIÓN
El comunicado es largo y lo podéis leer pinchando en este enlace, pero son tres las cosas más importantes que por ahora, se puede leer respecto a la reunión. La gira titulada PUMPKINS UNITED comenzará en octubre de 2017 y su primer show será en Brasil. Helloween desde siempre ha tenido una vasta y calurosa acogida en tierras brasileñas y quieren empezar este nuevo proyecto a lo grande. Su último DVD fue grabado mayoritariamente en Brasil y no me extrañaría que grabaran algunas tomas allí. Porque es obvio que de esta reunión dejarán constancia en un CD/DVD. Pero eso ya es otra historia. Otro dato importante es algo que, desde que se rumoreaba todo esto, resultaba bastante obvio tenerlo en consideración, y me refiero a que los tres, Kai, Kiske y Deris, estarán juntos y llevarán la voz cantante, nunca mejor dicho. Algunos vaticinaban que al ser el 30 aniversario de los míticos Keepers, Andi no estaría en esta reunión. Pues se equivocaban. Como también se equivocaban los que decían que Roland Grapow y Uli Kusch podrían estar presentes. Aunque esto a mí me hubiera encantado. Me encanta Roland Grapow y mi etapa favorita de Helloween va de 1994 a 2000, estando él en la banda y siendo un miembro muy activo en cuanto a composiciones.
Pero el detalle revelado hasta la fecha respecto a la reunión que considero muy importante, es que los conciertos tendrán una duración de 3 horas. Tiempo más que suficiente para repasar gran parte de la excelente trayectoria musical de Helloween. Tiempo más que suficiente para que Michael Kiske se vuelva a lucir interpretando los temas que lo llevaron a ser una de las mejores voces de la historia del Metal y para que Andi Deris se centre exclusivamente en esos temas pertenecientes a los discos que ayudaron a resucitar a la banda. Tras esta noticia, las expectativas son muy altas, porque cada etapa tiene un encanto radiante. Walls Of Jericho con Kai Hansen, los Keepers, Pink Bubbles Go Ape e incluso Chameleon, (del que os hablaba hace poco en Anhelarium), con Michael Kiske y los grandes discos que Helloween ha ido sacando desde 1994 con Andreas Deris al frente, como Master Of The Rings, Time Of The Oath (que es el disco más vendido de Helloween), Better Than Raw, The Dark Ride…De esta gira de reunión puede surgir algo muy grande. Aún no hay fechas confirmadas. Pero, desde que esta mañana ha salido la noticia, ya han comenzado a circular nuevos rumores (sabia es la rumorología en este país) de que sólo será un concierto por país, algo que pongo en duda. Pero de ser así, está claro que Madrid o Barcelona se disputarán la enorme fortuna presenciar esta gira.
Son muchos discos, muchos temas emblemáticos entre tanto himno y mucho talento encima del escenario. Juntos harán un gran repaso a los temas más significativos de Helloween. Es imposible que alguien quede esta vez insatisfecho con un concierto de la banda y esto lo digo porque el tema de los set-lists ha traído de cabeza en estos últimos años a los seguidores de las calabazas. Porque si bien es cierto que en esta última gira el conjunto de canciones elegidas ha sido muy superior al de años anteriores, aún hoy día se dejan muchos grandes temas fuera, sobre todo de la era Deris. Y es Deris mejor que nadie quien los debe interpretar ahora en esta reunión. Cada uno debe exprimir al máximo su etapa en Helloween. Ganas no, lo siguiente, de que se acerque el momento. ¡Larga se me va a hacer la espera! Por mí me compraba ya la entrada y me plantaba en la cola del concierto. ¡Larga vida a Helloween!
Es mi banda nacional predilecta, jamás un grupo español me había llegado tanto como Sôber. Dos años después, estos músicos despiertan de su letargo y regresan nuevamente a escena con otro gran disco que hace las delicias de todos los que llevamos años y años siguiendo con atención a los hermanos Escobedo. Escribir la crítica de ciertos discos me despierta una ilusión especial, y es justo lo que me pasa con esta en concreto. Escribir sobre Sôberes escribir sobre mí mismo, porque esta banda lleva casi veinte años amenizando mi vida con su único e inconfundible estilo musical. La voz de Carlos Escobedo evoca infinitos recuerdos en mí pues le ha cantado a incontables momentos de mi vida. La música de estos madrileños lleva acompañándome muchos años y jamás dejará de hacerlo. Así que, disculpa si muchas de mis críticas, o esta en concreto, no suene muy objetiva. Anhelarium es así, no hay nada de profesional, sólo un tipo que comparte lo que le entusiasma con los demás. Y este Vulcano es un disco que meses antes de poder escucharlo ya me tenía muy entusiasmado, sabía que algo grande iban a presentar. Las expectativas con Sôber siempre son altas, y es precisamente porque nos tienen muy mal acostumbrados. No hay disco malo en esta banda, como llevo diciendo años, es la banda que más calidad derrocha de este país.
Tras esta hipnótica portada volvemos a disfrutar de otro gran disco, enérgico, extremadamente melódico, y con un sonido instrumental que en este trabajo se aprecia mucho mejor, ya que la producción de este Vulcano se percibe mejor elaborada que la del anterior álbum, como también se percibe más protagonismo en los solos de Jorge Escobedo que está que se sale. El single elegido para presentar este octavo álbum de estudio es la primera de este disco y que además le da nombre al mismo, Vulcano, una de las canciones más notorias de este nuevo disco. Acompañado de un buen videoclip, el tema, como cabía esperar, es potente y atesora esas letras melancólicas pero muy esperanzadoras que tantos nos gusta de Sôber. Su estribillo es marca de la casa, no deja de sorprenderme nunca el ingenio de esta banda por haber creado algo nunca escuchado, crearon instrumental y líricamente una fórmula única que mantienen tras más de veinte años de historia pero sin dejar de probar con matices nuevos. Con Enterrado, la segunda canción, notamos esos nuevos matices. En ese vaivén de guitarras rítmicas y aplastantes, se tiene en cuenta ese toque nuevo, un sibilino sonido progresivo. El trabajo de guitarras es magistral, más contundente, y el estribillo nos deja claro que son únicos, en nuestro Rock patrio, haciendo temas cuyas letras son siempre de profundo calado. Los temas siguientes, Laescalera supera lo dicho anteriormente y nos deja sabiendo que los ocho temas que nos quedan por delante van a conformar un disco admirable, otro más. Este tercer tema musicalmente recoge una gama de matices, un cóctel rítmico en sus cinco minutos y medio. El viaje calma los nervios, nos sumerge en un tema tranquilo y más apesadumbrado pero no parte en absoluto la armonía del disco, todo lo contrario. Bonito tema, afligido y melódicamente placentero.
Irreal, quinto tema del disco, está entre los más seductores del álbum. Me recuerda bastante a Paradysso. Es un tema que merece una detallada mención, porque al trabajo hecho por Manu a los parches, donde es en este tema donde mejor distingo su labor en este trabajo, hay que mencionar la magia en los versos de Sôber, versos sencillos que ponen la piel de gallina cuando están además avezados por una excelente melodía. La guitarra de Jorge es otro elemento a destacar, en el estribillo crea una atmósfera súper melódica y alegre que compagina entona con la nostalgia de esta canción. Heroes, en pleno ecuador de este Vulcano, ofrece la parte más enérgica y festiva del disco. Este tema será sin duda de los más celebrados en directo. ¡No puedo esperar a verles! El épico estribillo y esos coros que lo acompañan, la hacen perfecta.
Click, séptimo tema de Vulcano, recuerda muchísimo a Superbia que, para mí, y habiendo pasado el tiempo, sin duda lo considero el mejor disco de la banda. Y aprovecho este comentario para decir que Vulcano está por delante de Letargo pero sin llega al nivel de Superbia, donde dejaron el nivel muy, pero que muy alto. Y esto no hay que tomarlo como algo peyorativo, todos los grupos sacan discos que con el tiempo les cuesta superar, sin menospreciar lo que hayan publicado con el tiempo. Esto no quita que Vulcano sea un gran disco, lo es, y Papel mojado, su siguiente tema, te invita, inevitablemente, a hacer una pequeña pausa en el disco para volver a escuchar esta magnífica canción, otro de los platos fuertes de Vulcano. Papel mojado es el tema más emotivo del plástico junto a Estrella polar, una bella composición de los hermanos Escobedo, un tema cadencioso y muy afinado, henchido de sentimiento y mucha melodía tras esos románticos versos.
Soy el único actor que sufre y llora con cada historia de amor. Quiero ser el escritor que sangra y siente con cada letra el dolor.
Recta final de este octavo disco de Sôber. Arena fue uno de los temas que adelantaron tiempo antes de la salida del disco. Yo me negaba a escucharlo, no me gusta escuchar por fascículos un disco al que le tengo tantas ganas. Cuando ansío tanto escuchar un disco, quiero hacerlo entero, en su totalidad. Pero leía los comentarios de la gente en las redes sociales y, Arena, dejó de uñas a todos. No había nadie que no elogiara esta canción. Cuando escuché el disco por vez primera y llegué a esta canción, lo comprendí. Es algo atípica en Sôber, no es el mejor tema que han hecho, quizás no entre ni en el top10, pero tiene algo que gusta a rabiar. De nuevo, resurge esa vena progresiva en esta canción que, con ella, nos regala otro estribillo con el que embelesarnos. Le sigue Estrella Polar, otra tierna canción, más pausada y sosegada que Papel mojado. Una bonita balada donde un piano es el protagonista entre los instrumentos, acompañado por supuesto por una desgarradora guitarra. La broche final lo pone Magnolia, un tema soberbio en cuanto al juego de cuerdas, una canción más dura, rápida y oscura, donde la letra deja de ser delicada y suena más cruda y ácida.
Vulcano reafirma lo que muchos sabemos desde hace años sobre Sôber,que será con el tiempo el grupo con la trayectoria musical más relevante de este país. Porque desde poco más de veinte años llevan manteniendo con una envidiable regularidad una calidad musical que se reafirma y mantiene con cada disco. Y es que, dentro de diez años, si el destino lo permite, estos madrileños harán que sus fans y todo aquél que se acerque a su música, echen la vista atrás y se topen con una elevada y admirable discografía donde cada uno de esos discos es un exquisito manjar a probar. Y quien dice diez, dice veinte años más. Y no me quiero imaginar lo que pueden haber creado estos tipos por entonces. Música de altos quilates.
Es el disco más controvertido de la banda, por el cambio radical en su sonido y por lo que supuso para la trayectoria del grupo en sí. Un disco odiado por la mayoría y elogiado por muy pocos. Un disco muy incomprendido, como incomprensible fue el giro tan drástico en el estilo musical de Helloween, donde no sólo se distanciaron del Power Metal que ellos mismos se encargaron de concebir y presentar al mundo entero, sino que se alejaba directamente del Heavy Metal. Chameleon marcaría un antes y un después en Helloween. Este disco provoca que la banda se despedace, y no sólo en lo musical, sino en lo personal. Este sería el último disco de Michael Kiske en Helloween, como también lo sería para el batería Ingo Schwichtenberg, que dejaría la banda por sus problemas mentales y su adicción a las drogas. Ingo sufría esquizofrenia, no podía actuar con el grupo, la depresión se hizo mayor y dos años después, en 1995, se suicidó lanzándose a las vías del metro. Dicen que llevaba puesta una camiseta de Helloween cuando lo hizo. En paz descanse. Simboliza sin duda el fin de una era. ¿Simbolizaría también el fin de la banda? Muchos pensaron que sí, pero ocurrió todo lo contrario en 1994 con la llegada de Andreas Deris y ese disco, Master Of The Rings. Pero a partir de ahí, es otra historia.
La portada de Chameleon ya hacía presagiar a los fans que algo raro pasaba. Para mí, no es una portada tan horrorosa como muchos dicen. Pero es que estos Helloween de 1993 ya nada tenían que ver con los de los Keepers. Absolutamente nada. Posteriormente, gracias a entrevistas que los miembros de la banda concedieron a lo largo de los años venideros, se supo que ninguno estaba contento con la dirección musical que había tomado la banda. Kai Hansen había dejado Helloween pocos años atrás, en 1989. Para Kai, Helloween se alejaba de lo que él había ideado. Michael Weikath y Michael Kiske tomaron el timón del barco, y en ambos recaería el peso compositivo a partir de entonces. Weikath lamentaba el giro que había dado la banda desde Pink Bubbles Go Ape en 1991 y había perdido el control del grupo del cual él era el líder. Y Kiske, cada vez sentía más desapego por el Heavy Metal. Entre un ambiente tenso y enrarecido por notables diferencias entre los miembros del grupo, publican Chameleon. ¿Quisieron alejarse del Heavy porque veían que ya no pegaba tanto como antes? Recordemos que era la época en la que el Grunge se abría camino a pasos agigantados. El foco de atención ya no estaba puesto exclusivamente en el Hard Rock y el Heavy Metal como en los años ochenta. Sea como fuere, Michael Weikath llegó a decir que la banda casi muere en esos días. Habían perdido a muchos fans y tenían que retomar de alguna manera esa senda de la que, por una razón u otra, se habían extraviado.
Muchos grupos legendarios han experimentado con su música, y como melómano, es algo que yo personalmente no lo veo mal. El problema aquí es que Helloween quizás experimentó demasiado pronto. Acababan de deslumbrar al mundo con sus Kepeer Of The Seven Keys Part I y Part II, y aun alcanzando una gran popularidad, aún les quedaba para consagrarse y afianzarse como una banda gigante, de esas que jamás pierden seguidores hagan lo que hagan y pase el tiempo que pase. Quizás si Chameleon hubiese sido un disco en paralelo a otro del calado de los primeros, pero no, parecía ser el nuevo rumbo musical de la banda. De hecho lo era. Y a las pruebas me remito, cuando Helloween a finales de 2009, poco antes de anunciar su 7 Sinners, lanzó Unarmed, un disco experimental en el que llevaron sus canciones más emblemáticas a otros terrenos musicales, nadie se rasgó las vestiduras. Era simplemente eso, un disco anecdótico y desenfadado. Pero no fue así en aquellos días de 1993. La banda estaba de capa caída, sin ideas y, sin mucha visión de futuro.
Han sido muchas las veces que he sentido el impulso de escribir sobre Chameleon. Los que me conocen saben de mi pasión por los de Hamburgo, es mi banda favorita, y después de siete años con este blog, ya iba siendo hora de que me pusiera manos a la obra con este disco que a mí, os confieso, me entusiasma. Mi etapa favorita de Helloween son los años con Andreas Deris al frente, pero soy un incondicional de la banda al completo y disfruto como loco con todos y cada unos de sus discos. Y este Chameleon desde el primer momento me gustó y lo consideré una obra a valorar. Es un buen disco de Rock. El problema con este disco es que está estigmatizado de por vida. Pero es un disco que firmarían muchas otras bandas e infinidad de músicos. Chameleon posee una gran calidad técnica y también compositiva, no es un disco hecho a lo loco. El problema es en el momento en el que fue concebido. Apreciamos en él un gran trabajo a las cuerdas por parte de Weiki y Grapow, ambos, dos virtuosos de la guitarra. Y qué decir de Kiske. Él es un sello de calidad, su voz, una de las mejores de la historia del Heavy Metal (y me atrevería hasta decir que del Rock), se luce como siempre y pone los vellos de punta. Pero no sólo derrocha calidad con su voz, sino en la composición, pues cuatro de los temas que componen el disco llevan su firma y, creedme, son los mejores. Kiske dejaba ver a todos en qué campo se sentía mejor jugando. Este trabajo oscila entre diversos sonidos, llegando a momentos algo progresivos, pero su base es el Hard Rock y el Pop. Chameleon comienza con el tema First Time, el tema más rockero y rápido del disco. Compuesto por Michael Weikath, es un tema que recuerda los momentos más Happy Metal de la banda, algo muy distintivo en ellos. Es rápido, con buenas guitarras y estribillo más que decente. La canción recuerda a los temas que alberga Pink Bubbles Go Ape, y de hecho, podía pasar perfectamente por un tema de ese disco. Suena igual. Es a partir de la segunda canción donde encontramos a unos Helloween difíciles de reconocer. When The Sinner es el single elegido para presentar Chameleon y fue Kiske quien lo compuso. Para los que hayan explorado los discos en solitario de Michael Kiske, podrá comprobar cómo era esto lo que él anhelaba hacer. Este tema me recuerda a los temas de sus primeros discos, sobre todo al Instant Clarity, publicado en 1995 o Readiness To Sacrifice, de 1999. El tema se caracteriza por la utilización de instrumentos de viento y arreglos orquestales que la hacen atípica como poco para una banda como Helloween que venía haciendo lo que venía haciendo. El tema además posee un buen solo de guitarra.
Le sigue I Don’t Wanna Cry No More, compuesta por Grapow. Durante años he mantenido mi deseo de escuchar este tema en directo, pero el tema de los créditos hace que sea imposible. Grapow dejó la banda por culpa de Weikath, que lo echó a él y a UliKusch de una manera algo rastrera (enviándoles a ambos unos emails donde les comunicaba que prescindía de sus servicios) y claro está, escuchar esta canción se hace harto difícil. Mantuve durante mucho tiempo mi deseo de escucharla en la voz de Andi Deris, que sin ser este mejor vocalista que Kiske, a las baladas les impregna mayor sentimiento. Es un medio tiempo que cumple con creces. Esas guitarras acústicas dotan a la canción de un ritmo atractivo y el estribillo y la letra resultan muy melancólicos y melosos. Helloween tiene temas de este corte con mucho más feeling, pero este tema lo disfruto bastante. Es de los mejores temas que contiene Chameleon. Cuarto tema del disco, Crazy Cat, de nuevo de Roland Grapow, un tema jazzero y gamberro que lo pongo en un pedestal por la labor en las cuerdas, que me parecen un prodigio por cómo suenan. No es un gran tema, pero se deja escuchar.
Giants, compuesta por Michael Weikath, sí la tocaron en directo estando ya Andi Deris como frontman del grupo en su gira del Master Of The Rings. Con Deris suena de escándalo, lo siento por los más acérrimos de Kiske, pero creo que Giants es la única canción de la era Kiske que Deris mejora. Esto no quiere decir que con Kiske no me guste, todo lo contrario. Son dos cantantes muy distintos, dos registros muy distintos, y con los dos, el tema es portentoso, pero el halo que le impregna Deris me emociona más. Este tema mejora en su segunda mitad, aumenta el tempo y por supuesto, el final que aporta Kiske es bestial. Él y sus vibratos, únicos. Kiske es el cantante más imitado y nunca igualado que conozco dentro de la escena metalera. Impresionante. Windmill es el siguiente tema del álbum, una nana compuesta por Weiki. Sí, leen bien, es una nana, y ellos mismos lo reconocen. Fue compuesta con esa intención. Llamadme ñoño, pero a mí me encanta. Esta es ya la segunda balada que nos encontramos en el disco y disfrutamos de la armoniosa voz de Kiske en sus estribillos, apreciando los cambios de registro que tiene este hombre en su voz. Aumentan los decibelios con Revolution Now, otro tema de Weikath y que lastimeramente no han vuelto a tocar en directo. Me encandilaría escucharla, es el tema con más fuerza del plástico e intuyo que sería de lo más coreable en directo. Este tema vuelve a encerrar en su interior otro gran trabajo a las cuerdas, Roland y Weikath se lucen que da gusto. Con In The Night vuelve Kiske a las riendas en la composición. De nuevo Kiske nos deja una prueba de lo que sería su trayectoria como solista. Es un tema nuevamente muy atípico y, sobre todo, osado a sabiendas de quiénes los escucharían.
Llegamos a las últimas canciones de Chameleon con un tema épico que no han sabido sacarle más partido, una pena. Music es un tema portenoso, de un trabajo técnico sobresaliente. Compuesta por Roland Grapow, creo que por todo lo que abarca, es el tema más meritorio del disco. Por la labor de Kiske, las tremendas guitarras que suenan, la energía en los parches de Ingo, las notas de teclado y esos toques progresivos. Una maravilla de canción. Step Out of Hell descorre las cortinas del Rock más progresivo. De nuevo es Grapow quien está detrás de esta canción, un tema enérgico y arrojado. Es comprensible la reacción de muchos fans. Si no llega a ser por la reconocible voz de Kiske, nadie diría que está sonando Helloween. Roland consiguió encauzar su carrera musical fundando Masterplan junto a su amigo Uli y dejando grandes discos para la historia. Lástima que la gasolina se le haya agotado desde hace ya años. Es un buen compositor y lo ha demostrando con creces.
I Believe es el mejor tema de Helloween compuesto por Kiske. Eso otro tema glorioso. Para mí está difícil elegir qué tema es el mejor. Pero entre Music, I Believe y Longing, está la cosa. El cometido de Kiske en la composición de esta canción es extraordinaria, pero más lo es su voz en ella. Es un derroche de talento y sentimiento. Puedo afirmar que es la balada en la que más sentimiento pone Michael Kiske de todas las que le he escuchado. Y cerrando este Chameleon, Longing, donde Kiske nuevamente es el compositor. ¿La canción? Yo me atrevo a decir que es de las mejores de la etapa de Kiske en Helloween. Longing mantiene la expectación y oscila entre unos pasajes instrumentales sorprendentes. Esta canción, como alguna de las anteriores, no suena a Helloween, pero son grandes temas de Helloween. Existen caras b de Chameleon, temas bastante desenfadados y muy hard rockeros como I Don’t Care You Don’t Care o Ain’t Got Nothin’ Better la cual me gusta bastante. Y las instrumentales, la blusera Red Socks and the Smell of Trees y Oriental Journey. Roland acostumbraría en Helloween a delitar en los b sides con temas instrumentales.
¿Qué hubiera pasado si …
…con esta formación Helloween hubiera seguido en esta senda musical?
Ese ‘¿Qué hubiera pasado si…?’ es desde luego infinito y abierto a mil conjeturas. Quizás Helloween hubiera lanzado más discos de este calibre, pero desde luego, con el tiempo se habría convertido en una de esas bandas que en sus conciertos no congregan a más de cien personas en un bar. O quizás, se hubieran convertido en una banda tributo a Duncan Dhu. Ahora en serio, dada la situación de la banda, poco futuro se les veía juntos.
…siguiendo con Kiske y Roland en la banda, hubiera vuelto a la senda del Power Metal?
Por supuesto tampoco lo sabremos. Pero de ser así, seguro que hubieran parido grandes discos, porque calidad para ello había, y de sobra. Pero lo que no habían eran ganas y buen rollo entre ellos. Era el fin de una época. Era renovarse a morir, y la solución por todos es conocida. Quizás si no hubieran tomado la decisión de seguir adelante con un nuevo cantante como fue con Andi Deris, la banda alemana Helloween hubiera dejado de existir por el rechazo de sus fans y la desgana de sus integrantes.
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