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Dead Island – Daiquiris, Sol, playa y zombis

Los coleguitas de Techland han aprovechado el nuevo filón comercial que ha suscitado la resurgida moda de los muertos vivientes, en gran parte, gracias al éxito de la obra de Kirkman y han rescatado Dead Island, el proyecto que éstos mismos tuvieron que cancelar por diversos problemas en 2007.

El juego aún no ha salido a la venta, se estima que su puesta en marcha será para finales de año y las expectativas están por las nubes debido al gran éxito que su tráiler ha atesorado en la red, tanto que ya se plantea llevar la historia a la gran pantalla.


Como podéis ver, que el video haya tenido tanta notoriedad en internet no es para menos. Para los fieles al Left 4 Dead y en resumidas cuentas, para todo gamer que se tercie, el juego mezcla lo mejor de lo mejor. Además de poder disfrutar de Dead Island a modo individual, también se podrá en cooperativo, cuatro personajes por partida, teniéndoselas que ver con hordas incansables de zombis en las que se encontrarán (y aquí, la verdadera similitud con L4D) “zombis especiales”  cuyas características aún se desconocen y a  los que se les tendrá que hacer frente empleando más la maña que la fuerza.

El juego parece hecho a mi medida y perdón que esto resulte un tanto egocéntrico. Soy amante de los climas veraniegos, las playas, las buenas olas y las chicas en bikini, y para más reseña, un incondicional de los muertos vivientes, algo que se puede comprobar si uno bucea un poco por este espacio.

Dead Island, además de ofrecer la inusitada idea de poder matar a zombis bien tostaditos por el sol, con gafas, bañador y bikinis, nos ofrece un juego con una altísima calidad gráfica y una amplia jugabilidad. Según se ha podido ver en algunas imágenes promocionales, en el juego, además de gozar por un amplio escenario,  el personaje podrá optar por la utilización de varios objetos (como en el famoso Dead Rising) y de algún que otro vehículo.

El juego estará disponible para Xbox 360, PS3 y PC. Los fanáticos de los muertos vivientes ya contamos los días para su salida.

 

Hard melódico, una mezcla perfecta

A los que nos gustan las melodías más rockeras, bien podemos movernos por los recodos más suaves del AOR, como Journey, Regatta, Dare, Face Face o si bien preferimos las sonoridades más duras pero sin que pierdan esa armonía, tenemos a grupos de la talla de Masterplan, EdGuy, Jaded Heart, Wicked Sensation o Keldian, que entran dentro del Heavy melódico. En estos estilos pululan infinidad de grupos en los que probablemente se encuentre el que más te gusta o el cantante o músico que más admiras.

Pero existe otro estilo más, que precisamente cabalga  entre el AOR y el Heavy melódico, y es el Melody Hard o Hard melódico. Quizás este género sea el que más pasiones levanta ya que atrae tanto a amantes del rock más suave como del más fuerte. Para entender mejor este estilo, podemos poner algunos ejemplos que seguramente te suenen bastante, como los archiconocidos Bon Jovi, Def Leppard, Danny Vaughn, GUN, Faithfull, Hardline, Free Spirit, Crashdiet, Hinder, The Poodles, H.E.A.T, y un grandísimo etcétera. Algunos seguidores del género denominan o catalogan a este estilo como Hard AOR, pero veo más acertado el término Hard melódico.

El Hard melódico es, por tanto, una mezcla perfecta, la singularidad de esos toques melódicos unidos a la garra del rock puro rock.

Desde Anhelarium, me gustaría obsequiaros con algunos de los temas de Hard melódico que más me gustan. Espero que os molen:

Maldito chicano [Relato]

Maldito chicano [Relato 1 página]

Recargó su arma y volvió a tirar, el muy cabrón se resistía. Al llegar a la pordiosera chabola de aquel camello de poca monta, pensaba que sería todo coser y cantar. Pero Teaboy cayó en la cuenta que coser y cantar al mismo tiempo no debe ser muy fácil, como no lo era matar a esa sucia rata mejicana. Nadie tomaba por tonto a Teaboy y menos en ese maldito y reducido pueblo de paletos en el que todos conocían las desgracias de todos. Durante unos instantes cesó la lluvia de balas. El foco de infecciones -nunca mejor dicho, el crack que cocinaba era pura basura- estaría recargando o quizás, aquejándose de una bala recibida. Teaboy siempre ha sido muy popular por su puntería, sobre todo gracias a aquellos momentos de su pre-adolescencia, cuando competía con Rody y los demás chicos a cazar ardillas con esas escopetas de balines que Teaboy recibió como parte de la herencia, la única herencia de su padre, además de los guantazos que éste le daba una vez sí y otra también.

Mascullando, Teaboy se encendió un cigarrillo y se levantó con sigilo, no quería que ese sucio y decrépito le pillara por sorpresa. Miró en derredor buscando un hueco en el que protegerse para poder acercarse a la vivienda, si se le podía llamar así y comprobó que la parte frontal estaba arrasada por las descargas que éste le había propiciado. ¡Alguna le debería de haber dado! ¡Alguna habría perforado a ese cabrón!

Sigiloso, poco a poco fue acercándose hacia el bohío de ese depravado. Primero se encorvó tras un bidón, luego tras la sucia camioneta roja y llena de barro que había frente a la entrada. Allí se quedó unos segundos para comprobar qué ocurría en el interior. Silencio. Teaboy no lo dudó, si en todo ese momento el sucio no había respondido, el sucio había huido o, quizás,  estaría abatido. Cuando Teaboy entró en la decrépita casa, se le dibujó una sonrisa de oreja a oreja. En el suelo, de espalda a la pared y con un tiro en el estómago, se encontraba el chicano, con la camisa empapada en sangre, cubierto de un sudor frío y con los ojos abiertos como platos, ojos que apuntaban fijamente hacia Teaboy, como si éste fuera una puta aparición mariana. Sin duda el cabrón estaba acojonado. ¿Por saber que estaba a punto de morir? ¿o quizás porque lo último que iban a ver esos ojos inyectados en sangre era el altivo rostro de Teaboy?

Sea como fuere, Teaboy ya estaba aburrido de aquello, disparó al cabrón reventándole los sesos. Al salir fuera, vació una pequeña cuba de gasolina desde la entrada hasta la camioneta y cuando se hubo alejado unos metros, tiró el maldito cigarrillo, que ya estaba en las últimas.

N. del A : Lo que acabas de leer, lo escribí en la útlima media de hora de una aburrida clase la cual no me interesaba lo más mínimo.

 

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