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Amaranthe + Sonic Syndicate + Smash Into Pieces en Madrid

Smash Into Pieces


Tres grupos suecos serían los encargados de amenizar la noche del jueves 11 de noviembre en la Sala Arena de Madrid. La lata la abrirían Smash Into Pieces, un grupo joven, que en 2013 debutaban con Unbreakable y ya dejaban claro qué tipo de Metal iban a hacer en adelante. Creo que ese Modern Metal como lo suelen llamar algunos aún está despegando, y aunque grupos como Three Days Grace ya llevan incluyendo elementos electrónicos en su música como muchos otros grupos, es con bandas como esta o Amaranthe donde vemos que el Metal electrónico da un paso más. No sabría cómo etiquetar la su música, ¿Dance Metal? ¿Pop Electric Metal? Al carajo las etiquetas. Sú música quizás no contente a los amantes más ortodoxos del Heavy Metal pero interesa y mucho a un gran número de ellos. A mí personalmente me encantan estos ritmos de música electrónica acompasada con guitarras rudas y un sonido contundente. Me parece una mezcla cojonuda. Los teclados y sintetizadores van y vienen y la música de estos tipos suena que da gusto. Isak Snow a la batería, enfundando en esa máscara luminosa y algo perturbadora, aporrea los parches mientras Chris Adam pone su voz a las diversas melodías que confluyen en esta interesante banda. Abrieron con un temazo, Stronger, de su último trabajo, The Apocalypse Dj (2015) en cual podemos encontrar un gran tema cantado a dueto con la mismísima Elize Ryd titulado My Cocaine. Su actuación fue breve pero muy intensa, donde se marcaron buenos temas como el que puedes ver a continuación y que pertenece al que en breve será su tercer disco de estudio. Por cierto, además de una gran noche, fue para mí una noche de púas. La primera que cogí fue la del guitarrista de esta banda.


Sonic Syndicate


Conocí a este grupo en 2007, cuando presentaban su Only Inhuman. Su single, Denied, me envenenó. Lo escuchaba día sí, día también. Por aquél entonces el grupo era otro,  de esos seis jovencísimos músicos que hacían Metalcore se puede decir que ya no queda nada. Sonic Syndicate es un grupo nuevo y la canción y vídeo con el que presentan su último trabajo, Confessions, da muestra de ello. Lejos están de su sonido primitivo y eso provocó la salida de varios miembros debido a las discrepancias. Pero los miembros que quedan formatearon su empresa y nos regalan canciones como la que podéis ver pinchando en este enlace. No es de extrañar que estén de gira con Amaranthe. Comparten esa pasión por mezclar el Metal con los sonidos más electrónicos y modernos. El cantante Mr Nathan J. Biggs dio todo un espectáculo como podéis comprobar en los vídeos. Puso la sala patas arriba.  Fue una gran actuación. Tocaron en un medley ese tema que tanto me hechizó en su momento, Denied, y fue para mí todo un momentazo. Nathan al terminó de su actuación se bajó a saludar, momento en el que aproveché para darles las gracias por su gran show y hacerme una foto con él. La segunda púa de la noche que cogía era más bonita, venía con el nombre y el logo de la banda. Es lo que tiene ponerse en primera fila, que de vez en cuando te cae algún regalito, aunque hace años que a mí no me cae una baqueta.

Amaranthe


img_5610Desde su gran debut en el año 2011, sabíamos que estábamos ante un grupo que iba a dar mucho que hablar. Desde entonces, su popularidad no ha parado de aumentar merecidamente. Pero fue con su segundo álbum, The Nexus, donde se afianzaron, mostraron al mundo su particular estilo de hacer Metal y desde entonces no han dejado de sacar discos cargados de canciones extremadamente pegadizas y bailables. Y hablando de bailar, quién diría que todos los que estábamos en la Sala Arena la pasada noche éramos unos metaleros, eso parecía una discoteca. Creo que jamás el Heavy Metal me había hecho bailar tanto. Era la primera vez que me disponía a disfrutar de esta banda en directo y desde que me compré la entrada andaba bastante ilusionado.  Puntuales, estos suecos salían a escena y la señorita Elize Ryd no podía estar más simpática. Atentos al bailecito salsero que se marca la sueca antes de comenzar Hunger. Desde el primer momento se mostró sonriente, bromista, interactuando mucho con el público y maravillando a todos con su grandiosa voz de soprano. El conjunto sueco sonaba estupendamente. El que fuera guitarrista de Dragonland, Olof Mörck que se mostraba siempre muy sonriente y cercano, se marcó unos buenos solos, aunque era el bajista Johan Andreassen y Elize los que más energía mostraban encima del escenario. El buen sonido les acompañó durante todo el concierto en el que repasaron muchos de sus éxitos. Hasta 18 temas tocaron. Abriendo con Maximize, de su nuevo álbum recién salido del orno, hicieron un repaso a sus anteriores obras deleitando a los allí presentes. A Hunger le siguieron temas como Hunger, Invincible1.000.000 LightyearsCall Out My Name, Dynamite o Trinity, entre otras. No podían faltar más canciones de su último trabajo, como Fury, Boomerang, y cómo no, su primer single, That Song. Pero de los temas que componen su último disco, Maximalize, fue con Endlessly el que marcó uno de los mejores momentos del concierto. Por esta maravillosa canción, por su extraordinaria voz y por ese sentimiento que le puso, nos hipnotizó a todos. Interpretó el tema de una forma espectacular. Cerraron, como podéis ver a continuación, con uno de los temas más eléctricos y bailables que tienen, Drop Dead Cynical. Un concierto bastante bueno, no te pierdas a Amaranthe si tienes la oportunidad. Y sí, me llevé otra púa, la tercera de la noche sería una de Amaranthe, y de de nuevo de las bonitas, con el logo de la banda. Desde luego no me podía quejar de nada la pasada noche del jueves. Rock on!

 

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Sôber – Vulcano [2016]

Es mi banda nacional predilecta, jamás un grupo español me había llegado tanto como Sôber. Dos años después, estos músicos despiertan de su letargo y regresan nuevamente a escena con otro gran disco que hace las delicias de todos los que llevamos años y años siguiendo con atención a los hermanos Escobedo. Escribir la crítica de ciertos discos me despierta una ilusión especial, y es justo lo que me pasa con esta en concreto. Escribir sobre Sôber es escribir sobre mí mismo, porque esta banda lleva casi veinte años amenizando mi vida con su único e inconfundible estilo musical. La voz de Carlos Escobedo evoca infinitos recuerdos en mí pues le ha cantado a incontables momentos de mi vida. La música de estos madrileños lleva acompañándome muchos años y jamás dejará de hacerlo. Así que, disculpa si muchas de mis críticas, o esta en concreto, no suene muy objetiva. Anhelarium es así, no hay nada de profesional, sólo un tipo que comparte lo que le entusiasma con los demás. Y este Vulcano es un disco que meses antes de poder escucharlo ya me tenía muy entusiasmado, sabía que algo grande iban a presentar. Las expectativas con Sôber siempre son altas, y es precisamente porque nos tienen muy mal acostumbrados. No hay disco malo en esta banda, como llevo diciendo años, es la banda que más calidad derrocha de este país.

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Tras esta hipnótica portada volvemos a disfrutar de otro gran disco, enérgico, extremadamente melódico, y con un sonido instrumental que en este trabajo se aprecia mucho mejor, ya que la producción de este Vulcano se percibe mejor elaborada que la del anterior álbum, como también se percibe más protagonismo en los solos de Jorge Escobedo que está que se sale. El single elegido para presentar este octavo álbum de estudio es la primera de este disco y que además le da nombre al mismo, Vulcano, una de las canciones más notorias de este nuevo disco. Acompañado de un buen videoclip, el tema, como cabía esperar, es potente y atesora esas letras melancólicas pero muy esperanzadoras que tantos nos gusta de Sôber. Su estribillo es marca de la casa, no deja de sorprenderme nunca el ingenio de esta banda por haber creado algo nunca escuchado, crearon instrumental y líricamente una fórmula única que mantienen tras más de veinte años de historia pero sin dejar de probar con matices nuevos. Con Enterrado, la segunda canción, notamos esos nuevos matices. En ese vaivén de guitarras rítmicas y aplastantes, se tiene en cuenta ese toque nuevo, un sibilino sonido progresivo. El trabajo de guitarras es magistral, más contundente, y el estribillo nos deja claro que son únicos, en nuestro Rock patrio, haciendo temas cuyas letras son siempre de profundo calado. Los temas siguientes, La escalera supera lo dicho anteriormente y nos deja sabiendo que los ocho temas que nos quedan por delante van a conformar un disco admirable, otro más. Este tercer tema musicalmente recoge una gama de matices, un cóctel rítmico en sus cinco minutos y medio. El viaje calma los nervios, nos sumerge en un tema tranquilo y más apesadumbrado pero no parte en absoluto la armonía del disco, todo lo contrario. Bonito tema, afligido y melódicamente placentero.

Helloween – Chameleon [1993] 
KATATONIA en Madrid
Un disco incomprendido + VOLA + AGENT FRESCO

Irreal, quinto tema del disco, está entre los más seductores del álbum. Me recuerda bastante a Paradysso. Es un tema que merece una detallada mención, porque al trabajo hecho por Manu a los parches, donde es en este tema donde mejor distingo su labor en este trabajo, hay que mencionar la magia en los versos de Sôber, versos sencillos que ponen la piel de gallina cuando están además avezados por una excelente melodía. La guitarra de Jorge es otro elemento a destacar, en el estribillo crea una atmósfera súper melódica y alegre que compagina entona con la nostalgia de esta canción. Heroes, en pleno ecuador de este Vulcano, ofrece la parte más enérgica y festiva del disco. Este tema será sin duda de los más celebrados en directo. ¡No puedo esperar a verles! El épico estribillo y esos coros que lo acompañan, la hacen perfecta.

Click, séptimo tema de Vulcano, recuerda muchísimo a Superbia que, para mí, y habiendo pasado el tiempo, sin duda lo considero el mejor disco de la banda. Y aprovecho este comentario para decir que Vulcano está por delante de Letargo pero sin llega al nivel de Superbia, donde dejaron el nivel muy, pero que muy alto. Y esto no hay que tomarlo como algo peyorativo, todos los grupos sacan discos que con el tiempo les cuesta superar, sin menospreciar lo que hayan publicado con el tiempo. Esto no quita que Vulcano sea un gran disco, lo es, y Papel mojado, su siguiente tema, te invita, inevitablemente, a hacer una pequeña pausa en el disco para volver a escuchar esta magnífica canción, otro de los platos fuertes de Vulcano. Papel mojado es el tema más emotivo del plástico junto a Estrella polar, una bella composición de los hermanos Escobedo, un tema cadencioso y muy afinado, henchido de sentimiento y mucha melodía tras esos románticos versos.

Soy el único actor que sufre y llora con cada historia de amor. 
Quiero ser el escritor que sangra y siente con cada letra el dolor. 

Recta final de este octavo disco de Sôber. Arena fue uno de los temas que adelantaron tiempo antes de la salida del disco. Yo me negaba a escucharlo, no me gusta escuchar por fascículos un disco al que le tengo tantas ganas. Cuando ansío tanto escuchar un disco, quiero hacerlo entero, en su totalidad. Pero leía los comentarios de la gente en las redes sociales y, Arena, dejó de uñas a todos. No había nadie que no elogiara esta canción. Cuando escuché el disco por vez primera y llegué a esta canción, lo comprendí. Es algo atípica en Sôber, no es el mejor tema que han hecho, quizás no entre ni en el top10, pero tiene algo que gusta a rabiar. De nuevo, resurge esa vena progresiva en esta canción que, con ella, nos regala otro estribillo con el que embelesarnos. Le sigue Estrella Polar, otra tierna canción, más pausada y sosegada que Papel mojado. Una bonita balada donde un piano es  el protagonista entre los instrumentos, acompañado por supuesto por una desgarradora guitarra. La broche final lo pone Magnolia, un tema soberbio en cuanto al juego de cuerdas, una canción más dura, rápida y oscura, donde la letra deja de ser delicada y suena más cruda y ácida.

Sôber – Superbia [2011]
Sôber – Letargo [2014]
El mejor disco de Sôber Un trabajo sensacional

Vulcano reafirma lo que muchos sabemos desde hace años sobre Sôber, que será con el tiempo el grupo con la trayectoria musical más relevante de este país. Porque desde poco más de veinte años llevan manteniendo con una envidiable regularidad una calidad musical que se reafirma y mantiene con cada disco. Y es que, dentro de diez años, si el destino lo permite, estos madrileños harán que sus fans y todo aquél que se acerque a su música, echen la vista atrás y se topen con una elevada y admirable discografía donde cada uno de esos discos es un exquisito manjar a probar. Y quien dice diez, dice veinte años más. Y no me quiero imaginar lo que pueden haber creado estos tipos por entonces. Música de altos quilates.

Helloween – Chameleon [1993]

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Es el disco más controvertido de la banda, por el cambio radical en su sonido y por lo que supuso para la trayectoria del grupo en sí. Un disco odiado por la mayoría y elogiado por muy pocos. Un disco muy incomprendido, como incomprensible fue el giro tan drástico en el estilo musical de Helloween, donde no sólo se distanciaron del Power Metal que ellos mismos se encargaron de concebir y presentar al mundo entero, sino que se alejaba directamente del Heavy Metal. Chameleon marcaría un antes y un después en Helloween. Este disco provoca que la banda se despedace, y no sólo en lo musical, sino en lo personal. Este sería el último disco de Michael Kiske en Helloween, como también lo sería para el batería Ingo Schwichtenberg, que dejaría la banda por sus problemas mentales y su adicción a las drogas. Ingo sufría esquizofrenia, no podía actuar con el grupo, la depresión se hizo mayor y dos años después, en 1995, se suicidó lanzándose a las vías del metro. Dicen que llevaba puesta una camiseta de Helloween cuando lo hizo. En paz descanse. Simboliza sin duda el fin de una era. ¿Simbolizaría también el fin de la banda? Muchos pensaron que sí, pero ocurrió todo lo contrario en 1994 con la llegada de Andreas Deris y ese disco, Master Of The Rings. Pero a partir de ahí, es otra historia.

La portada de Chameleon ya hacía presagiar a los fans que algo raro pasaba. Para mí, no es una portada tan horrorosa como muchos dicen. Pero es que estos Helloween de 1993 ya nada tenían que ver con los de los Keepers. Absolutamente nada.  Posteriormente, gracias a entrevistas que los miembros de la banda concedieron a lo largo de los años venideros, se supo que ninguno estaba contento con la dirección musical que había tomado la banda. Kai Hansen había dejado Helloween pocos años atrás, en 1989. Para Kai, Helloween se alejaba de lo que él había ideado. Michael Weikath y Michael Kiske tomaron el timón del barco, y en ambos recaería el peso compositivo a partir de entonces. Weikath lamentaba el giro que había dado la banda desde Pink Bubbles Go Ape en 1991 y había perdido el control del grupo del cual él era el líder. Y Kiske, cada vez sentía más desapego por el Heavy Metal. Entre un ambiente tenso y enrarecido por notables diferencias entre los miembros del grupo, publican Chameleon. ¿Quisieron alejarse del Heavy porque veían que ya no pegaba tanto como antes? Recordemos que era la época en la que el Grunge se abría camino a pasos agigantados. El foco de atención ya no estaba puesto exclusivamente en el Hard Rock y el Heavy Metal como en los años ochenta. Sea como fuere, Michael Weikath llegó a decir que la banda casi muere en esos días. Habían perdido a muchos fans y tenían que retomar de alguna manera esa senda de la que, por una razón u otra, se habían extraviado.

Muchos grupos legendarios han experimentado con su música, y como melómano, es algo que yo personalmente no lo veo mal. El problema aquí es que Helloween quizás experimentó demasiado pronto. Acababan de deslumbrar al mundo con sus Kepeer Of The Seven Keys Part I y Part II, y aun alcanzando una gran popularidad, aún les quedaba para consagrarse y afianzarse como una banda gigante, de esas que jamás pierden seguidores hagan lo que hagan y pase el tiempo que pase. Quizás si Chameleon hubiese sido un disco en paralelo a otro del calado de los primeros, pero no, parecía ser el nuevo rumbo musical de la banda. De hecho lo era. Y a las pruebas me remito, cuando Helloween a finales de 2009, poco antes de anunciar su 7 Sinners, lanzó Unarmed, un disco experimental en el que llevaron sus canciones más emblemáticas a otros terrenos musicales, nadie se rasgó las vestiduras. Era simplemente eso, un disco anecdótico y desenfadado. Pero no fue así en aquellos días de 1993. La banda estaba de capa caída, sin ideas y, sin mucha visión de futuro.

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Han sido muchas las veces que he sentido el impulso de escribir sobre Chameleon. Los que me conocen saben de mi pasión por los de Hamburgo, es mi banda favorita, y después de siete años con este blog, ya iba siendo hora de que me pusiera manos a la obra con este disco que a mí, os confieso, me entusiasma. Mi etapa favorita de Helloween son los años con Andreas Deris al frente, pero soy un incondicional de la banda al completo y disfruto como loco con todos y cada unos de sus discos. Y este Chameleon desde el primer momento me gustó y lo consideré una obra a valorar. Es un buen disco de Rock. El problema con este disco es que está estigmatizado de por vida. Pero es un disco que firmarían muchas otras bandas e infinidad de músicos. Chameleon posee una gran calidad técnica y también compositiva, no es un disco hecho a lo loco. El problema es en el momento en el que fue concebido. Apreciamos en él un gran trabajo a las cuerdas por parte de Weiki y Grapow, ambos, dos virtuosos de la guitarra. Y qué decir de Kiske. Él es un sello de calidad, su voz, una de las mejores de la historia del Heavy Metal (y me atrevería hasta decir que del Rock), se luce como siempre y pone los vellos de punta. Pero no sólo derrocha calidad con su voz, sino en la composición, pues cuatro de los temas que componen el disco llevan su firma y, creedme, son los mejores. Kiske dejaba ver a todos en qué campo se sentía mejor jugando. Este trabajo oscila entre diversos sonidos, llegando a momentos algo progresivos, pero su base es el Hard Rock y el Pop. Chameleon comienza con el tema First Time, el tema más rockero y rápido del disco. Compuesto por Michael Weikath, es un tema que recuerda los momentos más Happy Metal de la banda, algo muy distintivo en ellos. Es rápido, con buenas guitarras y estribillo más que decente. La canción recuerda a los temas que alberga Pink Bubbles Go Ape, y de hecho, podía pasar perfectamente por un tema de ese disco. Suena igual. Es a partir de la segunda canción donde encontramos a unos Helloween difíciles de reconocer. When The Sinner es el single elegido para presentar Chameleon y fue Kiske quien lo compuso. Para los que hayan explorado los discos en solitario de Michael Kiske, podrá comprobar cómo era esto lo que él anhelaba hacer. Este tema me recuerda a los temas de sus primeros discos, sobre todo al Instant Clarity, publicado en 1995 o Readiness To Sacrifice, de 1999. El tema se caracteriza por la utilización de instrumentos de viento y arreglos orquestales que la hacen atípica como poco para una banda como Helloween que venía haciendo lo que venía haciendo. El tema además posee un buen solo de guitarra.

Le sigue I Don’t Wanna Cry No More, compuesta por Grapow. Durante años he mantenido mi deseo de escuchar este tema en directo, pero el tema de los créditos hace que sea imposible. Grapow dejó la banda por culpa de Weikath, que lo echó a él y a Uli Kusch de una manera algo rastrera (enviándoles a ambos unos emails donde les comunicaba que prescindía de sus servicios) y claro está, escuchar esta canción se hace harto difícil. Mantuve durante mucho tiempo mi deseo de escucharla en la voz de Andi Deris, que sin ser este mejor vocalista que Kiske, a las baladas les impregna mayor sentimiento. Es un medio tiempo que cumple con creces. Esas guitarras acústicas dotan a la canción de un ritmo atractivo y el estribillo y la letra resultan muy melancólicos y melosos. Helloween tiene temas de este corte con mucho más feeling, pero este tema lo disfruto bastante. Es de los mejores temas que contiene Chameleon. Cuarto tema del disco, Crazy Cat, de nuevo de Roland Grapow, un tema jazzero y gamberro que lo pongo en un pedestal por la labor en las cuerdas, que me parecen un prodigio por cómo suenan. No es un gran tema, pero se deja escuchar.

Giants, compuesta por Michael Weikath, sí la tocaron en directo estando ya Andi Deris como frontman del grupo en su gira del Master Of The Rings. Con Deris suena de escándalo, lo siento por los más acérrimos de Kiske, pero creo que Giants es la única canción de la era Kiske que Deris mejora. Esto no quiere decir que con Kiske no me guste, todo lo contrario. Son dos cantantes muy distintos, dos registros muy distintos, y con los dos, el tema es portentoso, pero el halo que le impregna Deris me emociona más. Este tema mejora en su segunda mitad, aumenta el tempo y por supuesto, el final que aporta Kiske es bestial. Él y sus vibratos, únicos. Kiske es el cantante más imitado y nunca igualado que conozco dentro de la escena metalera. Impresionante. Windmill es el siguiente tema del álbum, una nana compuesta por Weiki. Sí, leen bien, es una nana, y ellos mismos lo reconocen. Fue compuesta con esa intención. Llamadme ñoño, pero a mí me encanta. Esta es ya la segunda balada que nos encontramos en el disco y disfrutamos de la armoniosa voz de Kiske en sus estribillos, apreciando los cambios de registro que tiene este hombre en su voz. Aumentan los decibelios con Revolution Now, otro tema de Weikath y que lastimeramente no han vuelto a tocar en directo. Me encandilaría escucharla, es el tema con más fuerza del plástico e intuyo que sería de lo más coreable en directo. Este tema vuelve a encerrar en su interior otro gran trabajo a las cuerdas, Roland y Weikath se lucen que da gusto. Con In The Night vuelve Kiske a las riendas en la composición. De nuevo Kiske nos deja una prueba de lo que sería su trayectoria como solista. Es un tema nuevamente muy atípico y, sobre todo, osado a sabiendas de quiénes los escucharían.

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Llegamos a las últimas canciones de Chameleon con un tema épico que no han sabido sacarle más partido, una pena. Music es un tema portenoso, de un trabajo técnico sobresaliente. Compuesta por Roland Grapow, creo que por todo lo que abarca, es el tema más meritorio del disco. Por la labor de Kiske, las tremendas guitarras que suenan, la energía en los parches de Ingo, las notas de teclado y esos toques progresivos. Una maravilla de canción. Step Out of Hell descorre las cortinas del Rock más progresivo. De nuevo es Grapow quien está detrás de esta canción, un tema enérgico y arrojado. Es comprensible la reacción de muchos fans. Si no llega a ser por la reconocible voz de Kiske, nadie diría que está sonando Helloween. Roland consiguió encauzar su carrera musical fundando Masterplan junto a su amigo Uli y dejando grandes discos para la historia. Lástima que la gasolina se le haya agotado desde hace ya años. Es un buen compositor y lo ha demostrando con creces.

I Believe es el mejor tema de Helloween compuesto por Kiske. Eso otro tema glorioso. Para mí está difícil elegir qué tema es el mejor. Pero entre Music, I Believe y Longing, está la cosa. El cometido de Kiske en la composición de esta canción es extraordinaria, pero más lo es su voz en ella. Es un derroche de talento y sentimiento. Puedo afirmar que es la balada en la que más sentimiento pone Michael Kiske de todas las que le he escuchado. Y cerrando este Chameleon, Longing, donde Kiske nuevamente es el compositor. ¿La canción? Yo me atrevo a decir que es de las mejores de la etapa de Kiske en Helloween. Longing mantiene la expectación y oscila entre unos pasajes instrumentales sorprendentes. Esta canción, como alguna de las anteriores, no suena a Helloween, pero son grandes temas de Helloween. Existen caras b de Chameleon, temas bastante desenfadados y muy hard rockeros como I Don’t Care You Don’t CareAin’t Got Nothin’ Better la cual me gusta bastante. Y las instrumentales, la blusera Red Socks and the Smell of Trees y Oriental Journey. Roland acostumbraría en Helloween a delitar en los b sides con temas instrumentales.

¿Qué hubiera pasado si …

…con esta formación Helloween hubiera seguido en esta senda musical?

Ese ‘¿Qué hubiera pasado si…?’ es desde luego infinito y abierto a mil conjeturas. Quizás Helloween hubiera lanzado más discos de este calibre, pero desde luego, con el tiempo se habría convertido en una de esas bandas que en sus conciertos no congregan a más de cien personas en un bar. O quizás, se hubieran convertido en una banda tributo a Duncan Dhu. Ahora en serio, dada la situación de la banda, poco futuro se les veía juntos.

…siguiendo con Kiske y Roland en la banda, hubiera vuelto a la senda del Power Metal?

Por supuesto tampoco lo sabremos. Pero de ser así, seguro que hubieran parido grandes discos, porque calidad para ello había, y de sobra. Pero lo que no habían eran ganas y buen rollo entre ellos. Era el fin de una época. Era renovarse a morir, y la solución por todos es conocida. Quizás si no hubieran tomado la decisión de seguir adelante con un nuevo cantante como fue con Andi Deris, la banda alemana Helloween hubiera dejado de existir por el rechazo de sus fans y la desgana de sus integrantes.

¡Larga vida a HELLOWEEN!

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